Cine

Favela, la batalla perdida
por
Guadi Calvo

Guadi Calvo

Innumerables producciones de cine asumen las problemáticas en las favelas de Río de Janeiro. Quizás uno de los films más emblemáticos con estas características, afirma el crítico de cine Gaudi Calvo, sea Cinco Vezes Favela, (1962). Sin amargo, este film se confronta con Cidade de Deus (2002) y una más reciente, Tropa de Elite (2007).


“La policía y la Justicia castigan sólo a los pobres pasajeros amontonados en los bajos de este inmenso navío carguero llamado Brasil”.
 Frei Betto

En 1897, luego de haber aniquilado en Canudos a casi 30.000 campesinos, seguidores del místico Antonio Conselheiro, las tropas regresan a Río de Janeiro, entonces capital de la joven república de Brasil, donde serán dadas de  baja sin mayor reconocimiento.

Los vencedores del legendario Conselheiro, se dispersan sin destino por la ciudad y utilizan las plazas para acampar a la vez que exigen su reincorporación al ejército.

CanudosLas autoridades militares les permitieron ocupar el Morro de Providência, situado detrás del cuartel general, entre el centro y el puerto de la ciudad, para que construyeran allí sus viviendas, los nuevos habitantes llamaron al Morro de Providência,  Morro da Favela en memoria del que bordeaba en Canudos, al asentamiento principal de Antonio Conselheiro. (Ver Carátula Nº 22 Los frutos del desierto: sertão y cine).

Fue así que desde fines del siglo XIX, las favelas comienzan a formar parte del paisaje urbano de Río de Janeiro; a los primeros habitantes de las favelas, comenzaron a sumárseles miles de campesinos, especialmente nordestinos, que escapaban de la pobreza producida por las constantes sequías en su región, y el termino favela se extendió a todos los barrios pobres que fueron ocupando los morros aledaños a la ciudad.

A partir de los años treinta la población de las favelas aumentó de modo incontrolado. Hoy, Río de Janeiro cuenta con más 750 favelas, donde vive el 20% de la población carioca, cerca de un millón de personas. La más famosa de las favelas es Rocinha, al sur de la ciudad, con 300 mil habitantes, la sigue La Maré con 132 mil. La Rocinha es la población precaria más populosa de América Latina.

Favela RocinhaCon trazos caóticos, tramas laberínticas, pasillos sinuosos que se entrelazan con callejones sin resolución, constituyen espacios tan complejos que solo los baquianos pueden encontrar orientación. Las favelas se organizan desde sus inicios en universos cerrados con sus propias leyes. Calles angostas, ranchos paupérrimos dan paso a infinidad de problemáticas que el cine brasileño, desde siempre, ha intentado registrar.

Son innumerables las producciones que central o colateralmente asumen estas problemáticas, pero quizás uno de los films más emblemáticos de estas características sea Cinco Vezes Favela (1962), compuesto por cinco capítulos, realizado, cada uno de ellos por jóvenes cineastas incorporados a lo que se conoció como el Cinema Novo (ver Carátula Nº 18 Noticias del Imperio).

Aquellos cinenovistas fueron Marcos Farías, quién realizó O favelado;  León Hirszman  dirigió Pedreira de São Diogo; Joaquim Pedro de Andrade participó con Couro de gato; Miguel Borges, rodó Zé da cachorra y finalmente Carlos Diegues con Escola de samba, alegria de viver.

Cada uno de estos cinco cortos, presenta diferentes perspectivas de la misma realidad, donde sin duda la pobreza es la gran protagonista: desde un desocupado que se ve obligado a robar para pagar una deuda, como es el caso de O favelado, a la disyuntiva de un niño que tendrá que vender un gato con el que harán cuero para un tambor de carnaval en Couro de gato, o la favela a punto de ser barrida por la decisión de explotar una cantera que esta debajo del rancherío, como es el caso de Pedreira de São Diogo. Si bien la violencia subyace en cada una de las historias, valores como la  solidaridad de clase, la diferencia entre el bien y el mal, la oposición entre explotados y explotadores, traspasan los cinco episodios, convirtiéndolos en una unidad.

Hoy Cinco Vezes Favela se confronta ferozmente con dos recientes y controvertidas realizaciones, Cidade de Deus (2002) de Fernando Miralles y Katia Lund, inspirada en el libro de Paulo Lins y Tropa de Elite (2007) de José Padilha ganadora del Oso de Oro en el Festival de Berlín, además de ser la película más vista en la historia de Brasil.

Ambos films intentan testimoniar una realidad que se ha impuesto en todos los barrios marginales de América latina, pero particularmente y con rabiosa virulencia en las favelas cariocas: estas favelas son controladas desde los noventa por el Comando Vermelho, la más poderosa organización delictiva del Brasil, que llegó a disponer de 6.500 hombres armados para vigilar un centenar de puestos de venta de drogas en los morros de Río. Un verdadero ejercito, se estima en más de diez mil los hombres que trabajaban en la distribución de drogas, y son más de 300 mil las personas vinculadas a este comercio. El narcotráfico provoca cerca de dos mil muertes cada año. La edad de la mitad de los muertos es de entre 15 y 24 años.

La seguridad de los narcotraficantes en las favelas es tan rigurosa como la de un cuartel militar, controlan todo su territorio, por medio de los olheiros,  niños que, según códigos establecidos, lanzan bengalas o izan cometas al observar la entrada de extraños a la favela. Al llegar a la adolescencia, estos niños, pueden convertirse en aviones, su función es de mensajeros entre consumidores y traficantes; más tarde, si llegan vivos a cierta edad, pueden aspirar a convertirse en jefes de favela.

Comando VermelhoAl Comando Vermelho lo rigen “las Doce reglas del buen bandido”, que exigen respetar a las mujeres, a los niños y a los indefensos; andar siempre aseado y bien vestido, y no usar tatuajes. También impuso una estricta “legislación”: en los lugares donde viven sus integrantes se obliga a castigar a los ladrones con rigurosas palizas y si un integrante del Comando viola, traiciona o mata a quien no corresponda, su castigo será la “pena de muerte”.

En Brasil anualmente se blanqueaban entre 15 mil y 20 mil millones de dólares originados del narcotráfico. En estas favelas no solo transitan el Comando Vermello sino también narcos mexicanos; colombianos; yakuza japonesa; miembros de los carteles de lo que se conoce como el Triangulo de Oro, una zona compartida entre  Tailandia, Laos y Myanmar y políticos de nivel municipal, estatal y nacional, que recaudan en las favelas importantes apoyos electorales en dinero y votos.

El film Cinco Vezes Favela de 1962 y estas producciones que son cara y cruz de la misma moneda, decíamos más arriba, se contraponen ferozmente, ya que tanto Cidade de Deus como Tropa de Elite, convierten a la favela en una geografía agobiante, con un destino cerrado y reglas propias. Sus moradores son un bando de miserables, mayoritariamente negros, soldados de una batalla que se libra al mismo tiempo en dos frente: las bandas rivales y las tropas del gobierno, llámese policía o BOPE, (Batallón de Operaciones Especiales de la Policía), comandos altamente entrenados para combatir en los intrincados pasillos y escaleras de las favelas, al que hace referencia el film de José Padilha en Tropa de Elite.

Cidade de Deus, se monta sobre el origen y expansión del narcotráfico dentro del barrio del mismo nombre, un complejo habitacional construido por el gobierno para gente sin hogar, en las afueras de Río de Janeiro, en los años sesenta.

Para realizar el film los productores debieron negociar con los jefes narcos, que incluso estaban presos. Los actores salieron del mismo barrio luego de haber pasado por talleres dictados por la misma producción.

La narración gira en torno a la visión de Buscapé, un joven negro que crece en la favela, en un contexto de violencia, marginalidad y discriminación. Buscapé describe sus vivencias acerca de la radicación del narcotráfico en su favela, la violencia policial y la guerra entre bandas rivales.

Fernando Miralles para su Cidade de Deus trabajó con cámara en mano y barridos de cámara; utilizando pantalla partida; ralentización y aceleración de la imagen; encuadres con el punto de vista obstaculizado, con la intención de dar la sensación se que quien observa esta allí sufriendo las peripecias de lo que sucede.

Estos y otros elementos son utilizados por Miralles para aproximar al espectador a la violencia y al proponer ese modelo de hiperrealismo, lo aleja de lo que podría haber sido un registro documental y riguroso. Exagera su búsqueda de lo real con un excesivo esteticismo, que lo acerca peligrosamente al cine publicitario y al videoclip.

El film se divide tanto en lo narrativo como en lo estético en tres episodios, cada uno de los cuales comprende diez años, desde los años 60 a los 80, en que el sistema ha expulsado a los favelados y ellos, a manera de resistencia y protección, expulsan a la ciudad y solo aceptan a quienes llegan a comprar droga.

En el caso del film de José Padilha, Tropa de Elite, narra la historia del capitán del BOPE que quiere salir de dicha unidad y busca quién pueda sustituirlo, ya que la función de este comando especial es gravitante en la lucha contra el narcotráfico que actúa en las favelas cariocas.

Con una perspectiva seudo fascista sobre el funcionamiento y aplicación de las leyes, que se justifica diciendo “Una solución extrema para un mal extremo”, este cuerpo se considera a sí mismo como una reserva moral y un escudo protector de la sociedad. 

Padilha optará por contar esta guerra en las favelas desde el lado de la BOPE, que ve en el favelado, sin distingos, a alguien sucio, indolente, ladrón, drogadicto y homicida; estereotipo que comparte la mayoría de los “buenos ciudadanos” y los medios de comunicación.

El retrato es perturbador ya que parece ser que nadie queda sin su porción de culpa: la policía es corrupta y bestial; la delincuencia atroz e irrecuperable; y no queda claro que los demás, ignorantes de su culpa, se ven obligados a vivir en la marginalidad y a resignarse, buscando la vida con trabajos honestos, pero siempre mal pagados.

La acción se centra en los días previos a la llegada del Papa en 1997,  y como los cuerpos de seguridad se verán obligados a la limpieza de posibles perturbadores de un orden inexistente, casi como tirar la basura bajo la alfombra.

Si bien José Padilha en un film anterior, el excelente documental Ómnibus 174 (2002) ya incursiona en la violencia policial, donde con material de archivo comprime la historia de un joven asaltante que al fracasar un robo se escuda en los pasajeros del bus de referencia, pidiendo solo que no lo maten, cosa que al final no conseguirá. En Tropa de Elite, Padilha pasa el rasero y equipa la violencia de los pobres a la violencia del estado.

Entre Cinco Vezes Favela y el tándem Cidade de Deus Tropa de Elite, no sólo parecen haber trascurrido más de cuarenta años, sino muchísimas batallas que la sociedad ha perdido.
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