»Vitrina
- Blanco nocturno de Ricardo Piglia, por Byron Rostrán Argeñal
- "Lourdes Vásquez, la imaginación liberada", por Miguel Aníbal Perdomo
- Bajo una luz marina de Raymond Carver, por Mario Martz D´León
- La isla de los amores infinitos de Daína Chaviano, por Rafael Rodríguez H.
- Danzaré sobre su tumba de Fátima Villalta, por Daniel Ulloa
- El reino de los tristes de Mario Martz D´León, por Javier González Blandino
Blanco nocturno
Ricardo Piglia
Byron Rostrán Argeñal
A los sesenta y nueve años de edad, el argentino Ricardo Piglia (1941) vió publicada la novela que resume sus cuarenta y tres años de obra narrativa y ensayística: Blanco Nocturno. Desde la publicación de la anterior, Plata quemada (Premio Planeta Argentina 1997), han pasado trece años cruciales en la recepción del escritor argentino, durante los cuales la editorial Anagrama ha reeditado la totalidad de su producción, dándole una segunda vida –incluso una segunda oportunidad–.
Recién se jubiló como profesor de la Universidad de Princeton y su regreso definitivo a Argentina, después de varias etapas en los Estados Unidos, lo ha consagrado. Para un autor que no publica en prensa, la aparición de diez títulos en una década, de los cuales tan solo dos remitían a obras inéditas, ha significado tanto la reunión de una suerte de obras completas como la presencia constante de Piglia en los medios de comunicación y en los circuitos académicos, por no hablar de la conciencia de los lectores.
Con la cantidad de premios con que arrasó desde su publicación a finales del 2010, Blanco Nocturno me llamó mucho la atención. Obtuvo el Premio Internacional de novela Rómulo Gallegos 2011, Premio de la Crítica de narrativa castellana 2010 y para cerrar con broche de oro, el Premio Dashiell Hammett de Novela 2011. Después de leerlo (en E-book) podría decir que para mí, Ricardo Piglia es uno de los más exigentes novelistas de la literatura en lengua española. Un gran arquitecto en el diseño del lenguaje y de las técnicas narrativas (gran dominio con los saltos en el tiempo). Un libro más que recomendado.
El centro luminoso del libro es Luca Belladona, constructor de una fábrica fantasmal que persigue con obstinación un proyecto demencial. La aparición de Emilio Renzi, el tradicional personaje de Piglia (según he leído), le da a la historia una conclusión irónica y conmovedora, muy diferente a como se percibe desde el principio, del que cuenta la historia: una maleta perdida llena de dinero en un Hotel de provincia, en el Hotel Plaza.
El inicio es con un tal Tony Durán, nacido en Puerto Rico, educado como un norteamericano en Nueva Jersey, fue asesinado a comienzos de los años setenta en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Había llegado siguiendo a las bellas hermanas Belladona, las gemelas Ada y Sofía. Las conoció en Atlantic City, y urdieron un feliz trío hasta que una de ellas, Sofía, desertó del juego. Y Tony Durán continuó con Ada, y la siguió a la Argentina, donde encontró su muerte. A partir del crimen, esta novela policíaca muta y se transforma en un relato que se anuda en arqueologías familiares, que combina la veloz novela de género y la espléndida construcción literaria.
Dos historias centrales, entre múltiples perspectivas y versiones, anudadas y entrelazadas por una trama sórdida que cuenta los negocios sucios y el tráfico de intereses. Situada en el impasible paisaje de la llanura argentina, esta novela poblada de personajes memorables tiene una trama a la vez directa y compleja: traiciones y negocios, un falso culpable y un culpable verdadero, pasiones y trampas, un periodista detective y un detective retirado, un asesinato sin pistas y todas a la vez, porque todo depende del punto en que se vea.
Blanco nocturno narra la vida de un pueblo y el infierno de las relaciones familiares.
Lourdes Vázquez
La imaginacion liberada
Miguel Angel Perdomo
La obra literaria más interesante suele ser aquella que suscita en el lector una sensación de extrañeza. Tal sucede en el puñado de relatos que componen el libro La mujer, el pan y el pordiosero (México: Eón, 2010), de Lourdes Vázquez. En estos la experiencia sufre un proceso de destilación a través de la memoria; la realidad se reorganiza de manera inaudita, adquiriendo el filo inquietante de la poética neofantástica. La voz narradora se convierte en demiurgo y el proceso creativo se torna inverso: la ficción no hunde sus raíces en la realidad. Más bien la literatura funda la realidad, un universo donde el milagro es posible, liberado de todas las trabas de la física. Así, hay momentos como en “El turismo apacible” que la prosa alcanza su cima y adquiere vida autónoma, sometiendo lo referencial a sus leyes; la convierte en materia dúctil que concreta el mundo a través del poder de las palabras. Por eso hay textos paralelos, cartas, grabaciones magnetofónicas, fragmentos de narraciones escritas por los personajes, que irrumpen y se imponen como buscando quebrar el monopolio de la voz narradora. Todo parece tener vida propia, negando el reino de la racionalidad.
Barcelona, Nueva York, Florida son lugares donde las escenas surgen como hongos alucinógenos; se arman y desarman y parecen piezas autónomas de un collage que se ilumina de vez en cuando con las luces de un proyector. Pero siempre como trasfondo están las islas del Caribe con su belleza equívoca y sus pequeños infiernos, ya sea el Haití pesadillesco o Puerto Rico la isla natal. Cada secuencia puede tener fisuras que develan otra dimensión, otros paraísos, como indica el epígrafe de Slajov Zizek que abre las compuertas del microcosmos de este libro. Los personajes de Lourdes Vázquez habitan en un ámbito propio, rodeados de su soledad donde las palabras parecen signos inútiles, fuegos artificiales, que intentan una comunicación no siempre efectiva. Al final hay algo amenazante, al acecho, como los cocodrilos, dioses insomnes en “Feeding Habits”, que el lector percibe entre el escalofrío y la sorpresa. Igual que en los cuadros de Edward Hopper, a quien se menciona en “Acertijos”, los personajes de Lourdes Vázquez son seres que moran junto a las ventanas, mirando una vida que se les escapa; mujeres desnudas y perplejas en medio de dormitorios inhóspitos. O pueden haber llegado de una tela festiva de Bruegel el Viejo. El texto mismo es una habitación inmensa que el impulso comunicativo va poblando de objetos abigarrados de arte deco o modernista; de tiendas, hoteles, salones de bellezas, cuadros... Es una realidad gobernada por el absurdo, y guardada por ángeles con corazón de caucho. En los trece relatos la expresión “multicultural” adquiere sentido pleno.
En fin, este es un libro para aquellos que aún puedan recordar que el sueño de la razón produce monstruos si no está gobernado por la lucidez imaginativa: en este caso, de Lourdes Vázquez.
*Miguel Aníbal Perdomo(RD). Ph.D CUNY. Poeta y teórico. Obtuvo la beca Fullbright y el Premio Nacional de Poesía. Trabajó como columnista en los espacios La Noticia, Isla Abierta y Hoy. Hoy día se desempeña como profesor en CUNY-Queens College.
Bajo una luz marina
de Raymond Carver
Mario Martz D'León
Este texto empieza con el siguiente verso: «La vida de cada hombre es un misterio». Su autor, Raymond Carver (1939-1988), es un hombre fatigado por el tiempo o por la época que le tocó vivir; sin embargo, a pesar de carecer de oportunidades y de presentarse como un escritor autodidacta, Carver imagina que el tiempo que perdió esa mañana, cuando escribió «Lectura», es el mismo que encuentra cuando se sienta a escribir, despojado de lo cotidiano para convertir algo sencillo en algo extraordinario.
La vida de Carver es una vida dividida en dos partes. La primera cuando nace, en 1939, en Clatskanie, Oregón, y el transcurrir de su infancia en medio de las mudanzas que van dejando trozos de amigos por los lugares que va transitando junto a su familia; el reiterado abandono de su padre, deudas y diversos oficios que sustentan su esmirriada economía personal. Esta etapa termina cuando Carver cumple los dieciocho años. Una edad decisiva. Una edad en la que se privó de todo menos de su gusto por la literatura. La segunda etapa, la más importante —según el propio Carver—, llega en 1977 cuando deja el alcohol y conoce a la poeta y escritora Tess Gallagher, quien sería su última compañera de vida, a quien Carver motivó para a escribir historias, tratando de alejarla de lo que muchos editores acuñaron como «realismo sucio». A pesar de llevar escribiendo muchos años atrás, es en esta etapa que aparece ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, el libro que lo consagraría como uno de los mejores escritores de su generación.
Bajo una luz marina, el libro con el que me vuelvo a encontrar con Carver, fue la primera muestra personal de su obra poética —hasta ese entonces— que apareció fuera de Estados Unidos, y en la que el propio Carver se da a la tarea de hacer una exquisita selección de dos libros (Where Water Comes Together with Other Waters y Ultramarine) aparecidos en ediciones de muy escasa difusión.
Estos son poemas autobiográficos, donde la celebración del amor por la literatura es llevada a la máxima expresión lirica, a pesar de que su estilo narrativo sea conciso, seco y puntual, pero es con esa misma puntualidad con la que Carver nos describe cada línea del instante en que se sienta a ver frente a la ventana cómo la vida pasa frente a sus ojos sin que ésta pueda ver al hombre que con palabras precisas escribe sobre ella.
La isla de los amores infinitos
de Daína Chaviano
Rafael Rodríguez Hernández
La osadía de hacerse una casa que se aparece en diferentes lugares de Miami, y habitada por nada más y nada menos por fantasmas, es quizá el elemento que más sobrevive en la memoria del lector de “La isla de los amores infinitos”, sobre todo para quien conoce los aires míticos que se respiran en la llamada Ciudad del Sol.
Caminar por ciertos lugares de Miami resulta casi una experiencia religiosa. Pero no por ese Miami que todos conocen, donde abundan las tiendas caras, los centros comerciales, las playas y hoteles de lujo. No. Se trata de un Miami sereno, tranquilo, callado, donde el solaz de sus calles arrastran el murmullo de voces que hace mucho tiempo se silenciaron. Voces de aquí y de “allá” —como diría la autora: “allá significaba la isla [Cuba]”.
Y es en algunas de esas calles de residenciales apacibles, en donde una casa, rebosante de luces y de muertos, hace sus apariciones. Como por encantamiento, literalmente, una casa recorre varias localidades miamenses siguiendo los pasos de Cecilia —personaje central de la obra—, una joven periodista que de inmediato empieza a indagar sobre el misterio de la casa fantasma y de su relación con la misma.
Daína Chaviano, escritora cubana avecindada en Miami, ha construido un mundo lleno de laberintos, en donde lo único que sobrevive, aún más allá de la muerte, es el amor. Entre letras de boleros que flotan entre un capítulo y otro como una melodía fúnebre, y entre los entresijos de relaciones contrariadas, donde se mezclan las tres etnias que dieron origen a la nación cubana —africana, española y china— transcurren varias historias de amor, en las que hay algunos temas recurrentes, como la soledad, el sufrimiento, y una maldición que pesa sobre las mujeres de una familia.
Esa “maldición”, que a veces se presenta más bien como una bendición, como un ser especial, no es otra cosa que un duendecillo cascarrabias identificado como el Martinico. Este otro elemento no deja lugar a dudas que la imaginación procaz de la autora sabe perfectamente que al momento de la creación literaria no existen los límites de la imaginería.
No podían faltar los matices de la dictadura política que afecta a la mayor de las islas del Caribe desde 1959, y a raíz de la cual se han dispersado por el mundo millones de cubanos, en un exilio que no parece acabar. Y es que algunos personajes de “La isla de los amores infinitos” son reducidos a cárcel, a soledad, a olvido… al despojo de sus pertenencias, reflejando así la crueldad dictatorial de la Revolución Cubana desde sus albores —narrados parcialmente en la novela de Chaviano—.
Por las páginas de esta novela, con perfil de cuento de hadas, desfilan importantes personajes de la historia musical de Cuba, como Rita Montaner, Ernesto Lecuona, La Lupe, Freddy y Joaquín Nin. Del mismo modo hacen su aparición algunos personajes de obras clásicas de la literatura cubana, como “Cecilia Valdés o la loma del Ángel” de Cirilo Villaverde.
De manera magistral Daína Chaviano entreteje el amor, la esperanza, el exilio, la nostalgia por un país sumido en la desgracia, la magia y la fantasía, para dar como resultado esta fascinante historia que no dejará indiferente a quien se sumerja en sus páginas. Es una obra en donde los vivos se mezclan con los muertos, hasta tal punto en que es casi imposible saber quién es quién.
En el 2006 esta novela fue galardonada con la Medalla de Oro, otorgada por el Florida Book Awards, un reconocimiento que se entrega anualmente a los mejores libros publicados por escritores que residen en ese Estado de la Unión Americana. Daína Chaviano es considerada una de las escritoras más importantes de ciencia ficción en lengua española. Junto con Elia Barceló, de España, y Angélica Gorodischer, de Argentina, forma la llamada Trinidad femenina de la ciencia ficción en Hispanoamérica. Se dio a conocer en 1998 cuando ganó el Premio Azorín de Novela en España, por su obra “El hombre, la hembra y el hambre”.
Danzaré sobre su tumba
de Fátima Villalta
Daniel Ulloa
Conocer a Fátima Villalta (Matagalpa, 1994) sorprende, es una chica menuda y fina de mirada triste y pensativa, con un tono de voz melancólico y un hablar tranquilo que cuesta trabajo imaginarla enojada o furibunda; sin embargo, todo esto cambia una vez que ella toma confianza, por ejemplo, si se aborda con ella el tema de la literatura: su mirada se vuelve escudriñadora e inteligente y empieza a hablar con franqueza. Pero más allá de eso, lo que más ha sorprendido a los lectores es enterarse de que una adolescente, casi una niña, sea capaz de hilvanar una historia tan trágica y atroz como la que se nos narra en su obra primigenia, la novela Danzaré sobre su tumba, ganadora este año del certamen para publicación de obras literarias que convoca anualmente el Centro nicaragüense de escritores.
Dicha novela narra la historia de una familia disfuncional y descompuesta donde el padre sólo aparece cuando desea tener sexo con la madre y que poco a poco les abandona por completo; la madre, obsesionada por el abandono del padre pierde toda noción de realidad y arremete contra su hija, una niña poco agraciada a quien responsabiliza por el abandono de su padre, y como una especie de venganza contra la hija la madre arrastra al resto de la familia al descalabro psicológico y emocional, lo que trae como consecuencia el acto máximo y terrible de la destrucción familiar: el intento de asesinato de uno de los miembros, en este caso, el plan de asesinar a la madre por parte de los hijos: María Eugenia y Eduardo. Esto luego crea ambiente de incertidumbre entre los hermanos, ya que por circunstancias de la historia la madre amanece muerta la mañana en la cual los dos juntos habían decidido cometer el crimen y al encontrarla muerta, sin explicación alguna, empiezan a sospechar el uno del otro: ninguno de ellos sabe quién de los dos fue el que tuvo el valor de matar a su propia madre y se acusan mutuamente, ese cargo de conciencia mutuo los lleva a una lucha fratricida que termina con la muerte de Eduardo.
Para mí existen dos tipos de novelas, las que me gustan y las que no. Danzaré sobre su tumba, pertenece al primer tipo de novelas; tiene elementos de humor negro, al mejor estilo inglés, es terrible, irónica y cínica a la vez, sin perder la compostura.
El pulso de las primeras palabras en la novela son determinante para engancharnos, la historia es narrada en primera persona y a Fátima no se le sale de las manos su novela de odio, de obsesiones y de muerte.
Viaje al reino de los tristes
de Mario Martz D´León
Javier González Blandino
Mario Martz D´León (León, Nicaragua, 1988) ha publicado su primer poemario Viaje al Reino de los Tristes y a nosotros, sus compañeros de generación, no nos queda más que celebrarlo convencidos de los buenos vientos que soplan la poesía de nuestra época. El libro de Mario es una muestra inequívoca del ingenio que se agita en el seno de la actual literatura nicaragüense, un ingenio lleno de inquietudes que se encuentra desde ya, abriendo nuevos caminos para la expresión poética.
Un viaje a la tierra de los tristes que es también un salto fantasmagórico hacia la memoria, un exilio dentro del cual respira, en un ir y venir entre el pasado y el presente, la palabra poética. De ahí el gusto de Mario Martz, entre otras muchas influencias claves, por la poesía de Edmond Jabés, autor que declaraba “Sólo soy una palabra, me falta un rostro”, al igual que Billy Blue (el personaje noctámbulo de Mario) un extranjero en sus propios recuerdos y Príncipe del reino de los tristes, y quien confesará: “Yo no tengo nombre. Sólo soy un semejante del que sueña ser hombre al morir en la sombra del agua”, y porque “los hombres que soñaron ser hombre –como Billy- se cortarán la lengua al divisar a su amante en las aceras de la ciudad de fuego”.
Este itinerario con destino a la nación de los tristes está dividido en tres estaciones –en idénticas secciones del libro- y una cuarta a manera de epílogo: Flash-Back: la resurrección de la palabra, en los que su autor se interna en una escritura fronteriza entre los sueños diurnos, las fantasías de la infancia, la muerte y la evocación de una vida constantemente rasguñada por los recuerdos.
Mario nos describe también este viaje como una alegoría misma de la Escritura, toda poesía es un peregrinar por la memoria y finalmente una caída (como el Altazor de Vicente Huidobro, otra de las influencias decisivas en la obra de Mario Martz), o un retorno al fondo de uno mismo, de la palabra primigenia del poeta “ y la última noticia de los diarios es mi muerte en la página en blanco”, nos presagia Mario, en cuyo reino poético, como en el universo de Jabés, todas las sombras del lenguaje –como una constelación que ilumina hacia dentro-son gritos.
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Blanco nocturno
Ricardo Piglia
Editorial Anagrama
Narrativas hispánicas
La mujer, el pan y el pordiosero
Lourdes Vázquez
México, D.F.
Ediciones Eón, 2010
Bajo una luz marina
Raymond Carver
Trad. de Marino Antolín Rato
3ra. Edición, 2005
Visor Libros, Madrid, España
La isla de los amores infinitos
Daína Chaviano
Random House Mondadori, 2006
Danzaré sobre su tumba
Fátima Villalta
Centro Nicaragüense de Escritores
Managua, Nicaragua, 2011
Viaje al reino de los tristes
Mario Martz D’León
Centro Nicaragüense de Escritores
Managua, 2010





