2 am: Hora del oficio nocturno. Poema de Ernesto Cardenal. Propuesta para un primer tratamiento cinematográfico

1 junio, 2012

Ernesto Cardenal muchas veces me ha dicho que no le gusta el cine (¿estoy cometiendo una infidencia? ¡Que me perdone!), sin embargo es el poeta más cinematográfico que he leído. Sus poemas son imágenes, muchos de ellos son guiones que solo hay que cambiar de formato (Secuencia 1. Exterior-Playa-Día). Como homenaje a este poeta de cineastas y cinéfilos (Oración por Marilyn Monroe) redacté una propuesta para lo que sería un primer tratamiento cinematográfico de uno de sus poemas,  2 a.m., al cual tengo especial cariño desde mi adolescencia. Lo acompañé con imágenes sacadas de internet que ilustraran lo que estaba pensando; quizás se convirtió en un foto guión. Este es un ejercicio teórico y sin valor comercial. Espero que los lectores puedan seguirlo y vean la película en la pantalla fantasma de la imaginación.


2 A.M. Es la hora del Oficio Nocturno, y la iglesia
en penumbra parece que está llena de demonios.

Se escuchan ecos lejanos de los cantos gregorianos. Sobre el horizonte luces aisladas parpadeando. En la gran oscuridad brilla húmeda la luna. Los focos rojos y azules de las altas antenas son opacados por nubes que cruzan rápidas; ¿barcos navegando en la neblina? La cámara, como volando, avanza lenta sobre el paisaje nocturno. Al fondo las ruinas de un monasterio. Los pasillos conducen a la nave iluminada de una capilla. Fuera de foco vemos a un grupo de monjes orando, sus labios gesticulando, sus manos sobre los libros de oración, las caras reflejando las luces de una llama.

A los cantos gregorianos se sobre imponen voces recitando los salmos; es solo un murmullo. La iluminación es débil. Proviene de candelas o candiles. La cámara se acerca a una llama, se detiene en un plano cerrado sobre el fuego, se sobre imponen sombras largas que se mueven, danzan al ritmo parpadeante de las llamas.

Sobre los salmos escuchamos el bullicio y la música de una fiesta…
un bar…
una discoteca…

Esta es la hora de las tinieblas
y de las fiestas.
La hora de mis parrandas.

Y regresa mi pasado
.

Una esfera de espejos gira emanando destellos sobre la pista de baile de una discoteca. La cámara se mezcla entre las parejas que bailan sensuales, los embates, los giros y empujones no permiten que fijemos con claridad las imágenes. Un hombre pide cervezas en la barra, lo seguimos hasta su mesa donde lo esperan tres mujeres. Otros rostros… Miradas que se cruzan… Mujeres solas… Botellas… Cigarrillos. La cámara se levanta sobre las cabezas de los danzantes, regresa a la esfera de espejos que se transforma en… la Luna…

Y mi pecado está siempre delante de mí.»

Y mientras recitamos
los salmos, mis recuerdos
interfieren el rezo como radios y como roconolas.

Sobre la música que se pierde escuchamos la voz entrecortada de locutores anunciando noticias variadas y contradictorias…

Vuelven viejas escenas de cine, pesadillas, horas solas en hoteles, bailes, viajes, besos, bares…

Una televisión parpadea. La imagen se estabiliza sobre una mujer de vestido largo que baja lentísima la escalera de una mansión, los pasos son tan lentos que desesperan; la vuelve a subir. La imagen se disuelve …

Películas y fotos pornográficas, el celuloide esta rayado y deteriorado. Algunas imágenes están al revés. Otras retroceden. Un striptease en un bar. Mujeres desnudas acostadas sobre catres. Parejas haciendo el amor, visiones de sexo oral, de borrachos, de hombres maltratando mujeres. Rostros en primerísimo plano que cambian aceleradamente.

la película se sale del carrete, vemos las perforaciones del celuloide, la pista de sonido vibrando como un cable de alta tensión, la película que se quema, la mancha se extiende voraz por toda la pantalla…

Y surgen rostros olvidados.
Cosas siniestras.
Somoza asesinado sale de su mausoleo.

(Con Sehón, rey de los amorreos, y Og, rey de Basán.)

Sobre la superficie de agua de una fuente se reflejan siluetas deformadas por la ondulación del chorro que cae. Son personas que se mueven, se juntan para decirse secretos, se alejan; sólo reflejos vemos, reflejos en movimientos vacilantes…

Las luces del «Copacabana» rielando en el agua negra
del malecón, que mana de las cloacas de Managua.

Reflejos de luces sobre el agua dibujando patrones casi abstractos. Un chorro se eleva en la noche como una torre, El agua cae a un lado y al otro… las gotas en el aire… cayendo sobre el agua… los círculos concéntricos chocan y se cruzan.

Reflejos de lucessobre el agua dibujando patrones casi abstractos. Un chorro se eleva en la noche como una torre, El agua cae a un lado y al otro… las gotas en el aire… cayendo sobre el agua… los círculos concéntricos chocan y se cruzan.

Conversaciones absurdas de noches de borrachera
que se repiten y se repiten como un disco rayado.

Escena larga de un grupo de hombres y mujeres parados bajo la luminaria de la esquina de una calle, conversan, discuten, se pasan de mano a mano un cigarrillo, una botella envuelta en una bolsa plástica…

y los gritos de las ruletas, y las roconolas.

…la cámara se levanta recogiendo en su paso gritos, carcajadas, voces que invitan a jugar, a ganarse el premio, el dinero, el paraíso… llega a un plano general de las sombras alargadas de los monjes… se acerca hasta encuadrar la cara de uno de ellos. Sobre el reflejo de una llama en el ojo del monje aparece otra vez…

… la luna

«Y mi pecado está siempre delante de mí.»

Es la hora en que brillan las luces de los burdeles y las cantinas.

Imagen de una cortina con lentejuelas y flecos en el constante movimiento de abrir y cerrar, abrir y cerrar…

La casa de Caifás está llena de gente.

Sobre la cortina aparece un lento recorrido de la cámara por una sala con un sofá lleno de cuerpos desnudos, botellas vacías, latas de cervezas, vasos, colillas de cigarrillos, ropa regada, zapatos… Los restos de una orgía… Disolvemos…

Las luces del palacio de Somoza están prendidas.

… a presos desnudos, hacinados, en una celda sucia y oscura. La camara recorre  los pasillos, las celdas, los galerones de una carcel.

Es la hora en que se reúnen los Consejos de Guerra
y los técnicos en tortura bajan a las prisiones
.

La hora de los policías secretos y de los espías,
cuando los ladrones y los adúlteros rondan las casas y se ocultan los cadáveres.
Un bulto cae al agua.

Es la hora en que los moribundos entran en agonía.

La cámara recorre las calles de una ciudad, es de noche, llueve y relampaguea con intensidad. La ciudad está vacía. El asfalto lleno de reflejos. El agua corre en las cunetas, los chorros de los canales, los aleros goteando…

La hora del sudor en el huerto
y de las tentaciones

…sigue la noche, la cámara ahora recorre paisajes nocturnos azotados por la tormenta que poco a poco se va aplacando. Salen débiles las primeras luces. Sobre el paisaje, ya más tranquilo, escuchamos las voces de los monjes recitando los salmos…

Afuera los primeros pájaros cantan tristes,
llamando al sol.

Primer plano de monje rezando. Los monjes rezando en la capilla, la cámara se va alejando… Corte a…

Es la hora de las tinieblas
Y la iglesia está helada, como llena de demonios,

…pasillos, esquinas, nichos, altares, rincones del monasterio en claro oscuro. Imágenes de santos, ángeles, cruces…

mientras seguimos en la noche recitando los salmos.

…la cámara se detiene sobre un vitral por donde entra, cada vez más fuerte, la luz realzando los colores.

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Estudia humanidades en la Universidad Centro Americana (UCA), Managua, y arquitectura en The Catholic University of America, Washington D.C.

Publica cuentos y poemas en suplementos literarios desde 1970. En la insurrección (1978-79) es integrante de la Brigada Cinematográfica que recoge, en cine y fotografía, la guerra contra Somoza.

Durante los 80’s es cofundador y director del Instituto Nicaragüense de Cine (INCINE), y miembro fundador de la Fundación del Nuevo Cine Latino Americano. Realiza documentales y películas de ficción que obtienen reconocimientos en festivales internacionales.

Ha publicado un libro de cuentos, Nadie de Importancia(1984), y su primera novela, Así en la tierra, es finalista del premio Ateneo de Sevilla 2007.

Es editor de Cine de Carátula.