A ella le gusta llorar mientras escucha The Beatles (Fragmentos)

6 diciembre, 2021

TRACK 3

A ella le gusta llorar mientras escucha The Beatles.
Imagina pájaros que atraviesan la tarde
y se llevan sus derrotas.
Frente a un espejo imita un bajo melancólico:
se sabe las letras de memoria.
Sus lágrimas tienen vértigo y son como nubes grises
que se desprenden hacia el abismo.
¿Qué diferencia hay entre un fósforo que se funde
y la soledad en sus ojos
con la esperanza de una llamada?

A ella le gusta llorar mientras escucha The Beatles.
Camina con las dudas de marzo.
Cruza la calle para no encontrarse con la muerte.
Le gustan las flores, pero colecciona espinas.
En noches de luna siente la luz bañarla,
ve todos sus amores fallidos
igual que un hotel abandonado.

Extraña los días raros, la cerveza escarchada,
cavar sobre sí misma y encontrar el significado de las palabras,
las películas que no ha visto,
los besos que no ha dado,
los silencios como mapas sin interpretar.

A ella le gusta llorar mientras escucha The Beatles.
           A mí sólo me gustaría llorar con ella.

TRACK 4

En sus ojos cuelga lo hippie de su madre.
La locura que describía Ginsberg
de una generación condenada
a volar en las aguas mansas de las drogas.
Escucha acordes inconclusos.
Sueña con la gloria del rock and roll.
Detesta el trópico
donde la gente baila al son de maracas
vulgares y chillantes.
Se acuesta con prospectos
que prometen ser grandes directores de cine,
malabaristas,
o pintores revolucionarios.

Lee desnuda a Pizarnik.
Fuma un cigarrillo, jura que será el último.
Sube el volumen de su radio.

TRACK 6

Mira el retrato de John Lennon en la pared.
Piensa en la libertad,
agria y ambigua.
En la sangre que alimentó los campos de Vietnam
donde hoy florecen prostíbulos.
En los desempleados de Detroit:
envidian el conformismo de los que agradecen:
             vino,
                        burdel
                                     y comida
                                                            en Bangladesh.
Periódicos celebran aniversarios:
             bombas,
                                    ex-dictadores,
                                                           alunizajes.
Lo tonto que fue el inventor del karaoke
por no patentarlo.
Los kamikazes
que le interrumpieron el té
a las señoras inglesas en Kabul.

Ella sabe que tenerlo en la pared
es un mal negocio para sus nervios.

Pero este es otro siglo,
todo ha quedado atrás.

Aprieta la tecla Play y olvida.

TRACK 10

Sus ojos imitan dos acetatos en movimiento.
La nostalgia se abraza a los árboles.
El escaso maquillaje es una reliquia barata
para disimular la tristeza de su rostro.

Es invierno y sentada en el Paseo los Turistas
imagina otra vida, muy lejos del trópico,
donde la música era capaz de hacer callar a Dios.

En las esquinas todos se esconden
para que no los desnude la lluvia.

Dos tiempos.
Las mismas palabras con diferentes destinatarios.

TRACK 17

Nada más triste que cuando anochece para una vida.
Los recuerdos se agrupan
con olor a naftalina.
Sepultas a los amigos con la misma nostalgia
de Lennon desangrándose frente a su edificio.
El amor se ríe de su ingenuidad.
La vida se apunta con una pistola a la cabeza
y no tiene valor;
ese que no le reconocen a los carniceros
o a los cazadores,
a los locos que se cortan las venas.

Los vecinos perdieron la guerra consigo mismos.
La soledad es un niño hambriento
que desmantela un basurero.
Caminas hacia atrás, queriendo ahuyentar la vejez.

Nada más triste que cuando anochece para una vida.
Se perfecciona el arte de recordar.
La noche es el impostor más grande de tus derrotas.
Escuchas las canciones de infancia, tratando de no ver
calamidad
en sus letras.
Intentas hacer un cover de amores fallidos.

Los años infectan la memoria.
Te hacen olvidar el sabor de mi saliva.

Dicen que hoy reniegas de The Beatles.
Amas el boxeo y te maquillas en exceso.

En las ventanas de los edificios creo que me observas
contando las heridas que puede dejar una vida.

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San José, Costa Rica, 1982.
Es autor de los poemarios Natación nocturna (Editorial Costa Rica, 2005), que en su país ganó el Premio Nacional Joven Creación; Trasatlántico (Editorial Cultura, Guatemala, 2011; Editorial Costa Rica, 2012), ganador del Premio Luis Cardoza y Aragón; A ella le gusta llorar mientras escucha The Beatles (Valparaíso Ediciones, 2017; edición bilingüe con el título She likes to cry while listening to The Bealtes), y Premio Internacional de Poesía Manuel Acuña con la obra Lazarus. Parte de su obra ha sido traducida al inglés y parcialmente al japonés, francés, portugués, italiano.