corea torres

Testimonios de un editor, Herralde en «Opiniones mohicanas»

29 marzo, 2019

Partiendo de la asistencia a una conferencia-conversación que Jorge Herralde ofreció en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, Corea Torres trae a la luz Opiniones mohicanas, libro del editor catalán creador de Anagrama, volumen en el cual haciendo uso de su memoria y de una sencilla forma de narrar, Herralde relata algunas de sus peripecias en la aventura editorial que lo convirtió en uno de los personajes preponderantes del universo del libro. Agradable, desenvuelto y generoso, Herralde se suelta el pelo contando sus relaciones con otros de su estirpe y con aquellos escritores que, a sus ojos, aportarían en sus creaciones las cuotas de calidad y sorpresa literaria para con los lectores. Editor literario, en toda la extensión de la palabra, Herralde continúa vigente con su propuesta, para bien de la literatura, del libro, de los autores, y por supuesto de los lectores, de ahí la inquietud de Corea por compartirles las bondades testimoniales de Jorge Herralde, insertas en Opiniones mohicanas.


Podría ser el Herralde de cabecera; una suerte de construcción, avituallamiento de recursos metodológicos, experiencias, acciones y conciertos de voluntades en la empresa de levantar una casa editorial con una conciencia de calidad, pertinencia, y sintonía con su tiempo, como únicos criterios, diría el mismo Herralde.

Opiniones mohicanas, es un libro merecedor de registrarse cual elemento y motivo de constante consulta en asuntos relacionados con la publicación de libros, porque a mi modo de ver, después de haberlo disfrutado a plenitud, exhibe en cierta medida, un algo de la filosofía y políticas editoriales aplicadas por Jorge Herralde, creador, Director General del proyecto editorial Anagrama (fundada en 1969), hoy convertido en casa publicadora de libros con altísimo prestigio.

Me parece que no podría ser de otra forma, -en tanto Herralde apasionado lector, convencido promotor de libros, arriesgado impulsor de barruntos literarios, de incipiencias escriturales-, la manera en que él diera cuenta de sus vivencias durante el tiempo discurrido alrededor de la realización de su proyecto, que contándolas en este libro titulado Opiniones mohicanas. Trazado prácticamente como una especie de memorial, agrupa textos -ensayísticos, si cupiera endilgarle la clasificación- publicados en los diferentes periódicos y revistas españolas; discursos, cuasi conferencias escritas y leídas en distintas ceremonias alusivas a  editores, o dirigidas a estudiantes de universidades, pero que tienen en su interior el espíritu insobornable del amor al libro.

Y vaya que Jorge Herralde ha cumplido con creces el objetivo que él se adjudicó: editor. Hasta hoy, Anagrama ha mantenido su vocación cultural, apartándose con mucho cuidado de los abismos sugeridos a partir de las fusiones de las grandes firmas editoras, calificadas por Jorge con el mote de “tiburones”. Hay que tener presente siempre, mientras se lee Opiniones mohicanas, las circunstancias, el entorno, y las coyunturas envolventes a un editor en la ciudad del libro que es Barcelona, quiero decir, se necesita un indomable espíritu de trabajo, convivir a diario con el arriesgue económico, no perder de vista el aspecto de la cultura, la estética y la calidad en aras de la venta, para poder sobrevivir en un habitat de editores, sobre todo cuando esas firmas son ni más ni menos: Grijalbo, Planeta, Lumen, Tusquets, Barral, Seix Barral, cuyos catálogos están plagados de escritores plenamente probados, además de grandes vendedores.

Por tal motivo el hecho de erigir un edificio editorial en el cual convivan autores con bibliotecas importantes -en el sentido de obra escrita-, con creadores iniciáticos a la vez que talentosos y descubiertos por el olfato perruno de un pertinente explorador literario, como es Herralde, sin perder de vista esa filosofía autoimpuesta de lo bueno poco y además publicar los “libros necesarios”, como dice Italo Calvino, necesariamente debe de reflejarse en un prestigio conseguido a pulso, en lectores cautivos y, por supuesto, en la derrama económica subsecuente, pero claro, Herralde fiel a sus principios, continúa desenvolviéndose tal cual lo pensó al principio, por ello su vigencia, magnitud que irradia y apresa voluntades lectoras.

Todas esas experiencias están de algún modo contadas en Opiniones mohicanas. El libro funciona en distintas vertientes, acaso para el interesado en las inter-relaciones dadas entre editores y autores, el apartado que se presenta como El autor es la estrella se introduce de manera íntima en ese fértil terreno de la consecución de un catálogo de obra –recuerde el querido lector las colecciones Compactos de Anagrama, Panorama de narrativas, Narrativas hispánicas, de entre las más consistentes-, séase escritor reconocido o primerizo, así entonces, encontramos las peripecias padecidas para lograr tener dentro del equipo a gente de la talla de un Sergio Pitol, de Carmen María Gaite, Álvaro Pombo, Roberto Bolaño, Javier Tomeo, Soledad Puértolas, Alejandro Rossi, Carlos Monsiváis, Antonio Escohotado, Alessandro Baricco, Navokov, Julian Barnes, Patrick Modiano, Emmanuelle Cárrere, Paul Auster, entre otros.

El capítulo siguiente: Queridos colegas, da cuenta de los otros de su especie, determinados por el fuerte vínculo del trabajo hacia una edición de tipo cultural y de calidad, puede decirse además, el reconocimiento que hace Jorge en este apartado, de otros editores para él importantísimos.

Posterior a estos segmentos continúa con Divertimento etnográfico, que no es más que una suerte de crónica de tres días en París en virtud de su asistencia al Salón del Libro, para terminar con una serie de textos encuadrados en Opiniones Mohicanas, cuyo contenido son discursos ofrecidos en distintos foros y, en donde da referencia de los pensamientos, políticas y puntos de vista estrictamente personales en el desarrollo de su oficio: editor.

No se puede, mejor dicho, no se debe olvidar un agradecido prólogo escrito por la pluma con el estilo inconfundible de Sergio Pitol.

Acaso lo que pudiera objetarle a Jorge Herralde en este sabroso volumen, es el hecho de no haberse atrevido a enfrentar su pensamiento con la nueva forma de hacer libros, es decir con aquella cuyo basamento está situado en la internet y en las recientísimas tecnologías vinculadas a la informática y a lo digital, quiero creer que Herralde, estará tratando de ofrecer posteriormente otro tomo, en que nos haga reflexionar sobre cuáles serán las tendencias de la escritura en su soporte tradicional que es el papel con respecto al soporte electrónico. Habrá mucho por ver, por lo pronto aquí en Opiniones mohicanas, encontraremos una inequívoca fuente vivencial de un editor con toda la barba, además de magnífico narrador.

En la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2018, realizada en noviembre, tuve el privilegio, como Mediador de lectura perteneciente al Programa Nacional de Salas de Lectura de México, de estar en la charla que dio inicio a los trabajos, el ponente principal era ni más ni menos que Herralde, quien acompañado de Marisol Schultz, la Directora General de dicha Feria, conversó abiertamente con nosotros. Provocado por las preguntas incisivas e inteligentes de Marisol, Jorge dejó en claro cuáles eran, según su experiencia, las características esenciales de un editor, y enfatizó en la intuición, en la comprensión, en la generosidad, el rigor, el trabajo sostenido, la curiosidad, las razones literarias y un elemento mayormente sustantivo: la pasión para emprender los proyectos, pero también, por el lado contrario, saber decirle a un autor que su libro no se publicará, porque un mal libro perjudica al autor, al editor, a la editorial, y claro, por principio de cuentas al lector; en términos de honestidad, saber decirle que es por el bien de todos.

Cómo hacer compatible el arte con el mercado, fue una premisa que llevó a Herralde a reflexiones profundas en su oficio, sabedor de que una buena historia no alcanza para la publicación, sino que hacen falta otros componentes, como por ejemplo, la manera en cómo se escribe, es decir, la escritura, además de la presentación, la portada, y las formas de llegar al interés del lector.

Constaté en esa charla, bajo el sino de sus propias palabras, que lo relatado en Opiniones mohicanas es su sentir, dicho de la manera más sencilla: que así como habla, así escribe.

Género:           Ensayo
Título:             Opiniones mohicanas
Autor:             Jorge Herralde. (Barcelona, España)
Editorial:         Quaderns Crema
Colección:       El acantilado # 43

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(Chichigalpa, Nicaragua, 1951). Escritor, poeta, crítico literario. Estudió Ingeniería Química en la Universidad Autónoma de Puebla y laboró en la industria del papel y cartón para envoltura por más de 20 años.
Lector desde siempre. Maestro de talleres literarios en la Casa del Escritor de Puebla. Coordina la Sala de Lectura Germán List Arzubide. Autor de la columnaLibros de la revista semanalMOMENTO en Puebla.
Asesor literario independiente. Colaborador del suplemento cultural El Nuevo Amanecer deEl Nuevo Diario, de Managua. Editor de la sección Crítica y colaborador de la revista virtualwww.caratula.net
Ha publicado: ahora que ha llovido (Poesía, 2009 CNE).Miscelánea erótica (Poesía colectiva 2007, BUAP). Los guajolotes de donde La Güera, Antología de cuento Puebla directo (Ayuntamiento de Puebla y BUAP, 2010).
Colaborador de Radio ABC, 1280 AM, Puebla, con su columnaLibros al medio día, los viernes.
Ha publicado poesía, cuento y ensayo en diversos periódicos y revistas poblanas.