luis rocha

Carta al “Padre de la autonomía universitaria”, Rector Magnífico, Doctor Mariano Fiallos Gil

26 septiembre, 2020

Luis Rocha

Claro que fue Usted el “Padre de la Autonomía Universitaria” y diría que Rubén Darío, en esta Jornada Dariana, afirmaría que Usted, dentro del Ejército capitaneado por Verlaine, es también uno de nuestros padres y maestros mágicos. Usted que supo unir tantos vigores dispersos, y que a propósito de “Humanismo beligerante”, dice al comienzo de ese libro de igual título: “No hay que olvidar que la noción de humanismo se halla íntimamente ligada a la de la humanidad o, mejor, a la del humanitarismo.


Al centro, el poeta Luis Rocha Urtecho, acompañado de miembros de la Academia de la Lengua.

Inolvidable doctor Mariano Fiallos Gil:

Permítanos agradecer, recordándolo a Usted, estas distinciones de Honor al Mérito conque el día de hoy nos honran las autoridades de la UNAN-Managua, necesarias continuadoras de la evolución pedagógica e institucional de aquella Universidad de León, que bajo su sabio gobierno conquistó la Autonomía y conquistó al país entero con el humanismo beligerante que Usted nos planteó, a todos los nicaragüenses, como premisa de vida. Claro que fue Usted el “Padre de la Autonomía Universitaria” y diría que Rubén Darío, en esta Jornada Dariana, afirmaría que Usted, dentro del Ejército capitaneado por Verlaine, es también uno de nuestros padres y maestros mágicos. Usted que supo unir tantos vigores dispersos, y que a propósito de “Humanismo beligerante”, dice al comienzo de ese libro de igual título: “No hay que olvidar que la noción de humanismo se halla íntimamente ligada a la de la humanidad o, mejor, a la del humanitarismo. Esto quiere decir que el amor o simpatía por nuestros semejantes y el interés por su mejoramiento, constituyen las bases prácticas del concepto de humanismo.”

¿Honor al mérito? Doblemente agradecidos si la apreciación de algún mérito en nosotros, de alguna manera proviene, de parte de las autoridades de esta UNAN-Managua, de la concepción que Usted tiene de humanitarismo. De Usted que fue todo honor, y cuyo imperecedero mérito retumba en el lema “A la Libertad por la Universidad”, empleado por primera vez por Usted en una charla a los estudiantes a mediados de agosto de 1957. Curioso dato lo de 1957, si recordamos que Usted tan solo vivió 57 años para dejarnos su legado de interminable “energía ecuménica”. Por lo tanto, talvez seamos merecedores de estas distinciones, si se nos valora, como Usted dijo, por nuestro “amor o simpatía por nuestros semejantes y el interés por su mejoramiento.”

Contra viento y marea sigue siendo una realidad ese lema de “A la Libertad por la Universidad”. Junto con ese lema, fue Usted Magnífico como Rector por esplendido y admirable. Fue y es merecedor del respeto de toda la intelectualidad nicaragüense, pues hizo de la UNAN faro y foro de libertad y cultura. Casa de Estudios desde donde la cultura se propagó con libertad y donde la libertad se hizo cultura; monumento al derecho ajeno y a las ideas de los demás. Fui amigo de sus delfines, Fernando Gordillo y Sergio Ramírez –en quienes puso toda su complacencia y delegó la publicación de VENTANA- y de toda aquella generación de la Autonomía que Usted formó. Para colmo de mi buena suerte, siendo tan solo un muchacho políticamente inquieto que ya iba a la cárcel y que escribía versos, Usted me distinguió con su amistad. Su espíritu democrático y humanista aún es Cátedra de fraternidad y se me hizo patente e imborrable la mañana de un domingo en que me recibió en el amplio y soleado corredor de su casa en León, sorprendiéndome la sencillez conque conducía la conversación, salvándome con naturalidad de modestos pudores que amenazaban con enmudecerme, y obsequiándome y dedicándome generosamente al final, cuantos libros tenía publicados para aquel 1960. Un Rector de tiempo completo y de inmerecido afecto dominguero, fue Usted desde entonces, para mí.

Discúlpeme esta referencia en singular, por personal, pues se que hablo por quienes, en plural, hemos sido por Usted convocados. Porque estamos seguros que las autoridades de la UNAN-Managua que hoy nos honran, son garantes del lema “A la Libertad por la Universidad” sobre el que Usted escribió, al final del “Año Segundo de la Autonomía”, en mayo de 1960: “Este lema goza de gran simpatía, pues ha sido citado varias veces en congresos internacionales, informes, artículos, etcétera, y lo han adoptado con ligeras variantes, otros institutos que aspiran, como el nuestro, a desterrar la ignorancia y la superstición…Pensamos que la Universidad es el sitio ideal para adquirir este conocimiento y de irradiarlo al pueblo, agobiado por la miseria, las enfermedades, la ignorancia y la tristeza…En la Universidad queremos formar una juventud capaz de comprender y emprender estas cosas, para liberar a nuestra Nicaragua, tan malherida por tantos dioses y tantos siglos.”

Le aseguramos, nuestro querido doctor Fiallos Gil, que nos halaga enormemente recibir estas distinciones en ese contexto –construido y propuesto por Usted- de libertad de pensamiento, libertad de Cátedra, equilibrio entre la técnica y las humanidades, y la formación del estudiante como hombre y como ciudadano, en pleno ejercicio de sus deberes y derechos de personas libres. Pero igualmente nos llena de satisfacción el que, como ya mencionamos, las autoridades de la UNAN-Managua lo estén haciendo en la “XXX Jornada Dariana Universitaria 1981-2011.” Como este hecho tan significativo nos vincula a Rubén Darío, recordemos entonces lo que, en ocasión de colocar los bustos de Rubén Darío y del doctor Luis H. Debayle en la Plazoleta de la UNAN en León, Usted dijo de Rubén la noche del 8 de febrero de 1958: “Tanto el Príncipe de la Poesía Castellana como el Maestro de numerosas generaciones de médicos de aquí y del resto de Centroamérica, fueron el producto de una época brillante en la historia de la cultura nicaragüense que se inició bajo el signo de la Libertad, de aires recién aprendidos, que con un siglo de retraso venían balbuceantes desde la Francia inmortal… Rubén, autodidacto y laborioso, formó parte de esa generación y se contagió de esos aires de libertad que flotaban en las tertulias de literatos y estudiantes, estableciéndose el intercambio de sus propias angustias. En verdad esa generación mereció a Rubén como un fruto de todos. De otra manera sería imposible explicar el fenómeno de sus realizaciones.”

Realizaciones que hemos heredado y compartido gracias a Rubén, y por eso hoy celebramos a un Rubén en libertad –un solo haz de energía ecuménica- gracias a ésta UNAN-Managua, continuadora de su humanismo beligerante, doctor Fiallos. Esta “XXX Jornada Dariana” así lo demuestra, pues ha sido el concepto de libertad, por Rubén y por Usted, el que ha revoloteado junto con estas palabras, como pájaros en alborozado vuelo hacia su Alma Mater. Nido de pueblos y de culturas. Por ello, repito, es que quisimos agradecer a estas generosas autoridades a través suyo. Creemos que, por tratarse de Usted, se sabrán correspondidas. Porque al fin y al cabo, todos anhelamos ser pájaros en libertad. Y porque a la vez, todos somos nidos de esos pájaros.

“Extremadura” Masatepe,
21 de marzo de 2011. (Para leerse en acto de la UNAN-Managua, el viernes 25 de marzo de 2011).

Comparte en:

Nació circunstancialmente en Panamá en 1942, pero es nicaragüense por los cuatro costados y, para más señas, hijo de poeta. Efectivamente, Luis Rocha renació en Granada, Nicaragua, pues de Panamá fue traído por sus padres a los pocos meses de vida. Su padre fue el poeta Octavio Rocha, uno de los fundadores del Movimiento de Vanguardia en Nicaragua, junto con Pablo Antonio Cuadra, Luis Alberto Cabrales, José Coronel Urtecho y Joaquín Pasos.

Enviado por su padre a España para seguir estudios de Medicina, pronto los abandonó y se dedicó a lo que sería la pasión de su vida: la literatura. A su regreso de España, ocupó el cargo de Secretario del Departamento de Cultura de la Universidad Centroamericana. Luego fue editor del semanario Testimonio. Dirigió la librería “Club de Lectores” y colaboró con el periódico Semana.

Después trabajó para el diario La Prensa, especialmente en la edición de La Prensa Literaria, como colaborador de Pablo Antonio Cuadra.

A Luis Rocha se debe la celebración anual del Día del Escritor Nicaragüense (18 de enero, día del nacimiento de Rubén Darío). También, como diputado, logró la aprobación de la personalidad jurídica del Centro Nicaragüense de Escritores, del que actualmente es Presidente Honorario.

Entre sus obras podemos mencionar “Códice de la Virginidad Perdida”, Madrid, Cuadernos Hispanoamericanos; “Puerto”, Managua, El Pez y la Serpiente (1964). “Domus Aurea”, Managua, Ediciones Librería Cardenal (1968), “Ejercicios de Composición”, Managua, Ediciones “El Pez y la Serpiente” (1969), “Phocas: versiones/ interpretaciones: 1962-1983”, Managua, Editorial Nueva Nicaragua, “Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío” (1983). Luis Rocha fue, también, por varias décadas, editor del suplemento semanal “Nuevo Amanecer Cultural”, de El Nuevo Diario.

Pertenece a la promoción de los años sesenta, pero no se afilió a ningún grupo. Su obra, recogida en el volumen, “La vida consciente”, ocupa un lugar muy especial en el amplio panorama de nuestra poesía por su vocación doméstica, al punto que José Coronel Urtecho pudo afirmar que Luis Rocha y José Cuadra Vega son los poetas que mejor han contribuido “de distinta manera, a la difícil y peligrosa poesía doméstica, matrimonial, uxórica de Nicaragua”. Difícil y peligrosa, agregamos nosotros, pues si no la respalda un auténtico estro poético, como es el caso de Rocha, puede caer fácilmente en el sentimentalismo. Coronel afirmaba que el breviario Domus Aurea de Luis Rocha es el perfecto manual de ese género de poesía. “Se debería regalar a los recién casados como en España se regalaba La Perfecta casada, de Fray Luis de León”, recomendaba Coronel.

La poesía de Rocha desborda el tema del amor familiar, como lo comprueba la amplia gama de temas de sus distintos poemarios: patrióticos, religiosos, así como sus preciosos y tiernos villancicos al Niño Dios. Sin embargo, el leit -motiv predominante es el de los dedicados a su mujer, (“Mi virgen de Mercedes”), sus hijos, sus nietos y a la felicidad de la vida hogareña y cristiana. Cabe destacar que Luis Rocha, en plena dictadura somocista, escribió poesía revolucionaria y de protesta, siendo su poema “Treinta veces treinta”, de 1962, uno de los primeros y más recios cantos en homenaje a Sandino y a los héroes de la lucha en contra de la dictadura, incluyendo a los mártires del 23 de julio, cuando apenas amanecía la lucha sandinista.

Es de los pocos poetas nicaragüenses que aparecen en “La Historia de la Literatura Universal”, escrita en coautoría por José María Valverde (Editorial Planeta, 1966).