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Javier Lostalé:«Nunca llegamos a conocer del todo a una persona que amamos»

25 noviembre, 2023

Javier Lostalé (Madrid, 1942) es poeta, periodista y crítico literario. Incluido en la antología Espejo del Amor y la muerte con texto introductorio del Nobel de literatura Vicente Aleixandre, ha publicado nueve poemarios. Destacan algunos como Jimmy, Jimmy (Editorial Sala, 1976), Figura en el Paseo Marítimo (Hiperión, 1981), La rosa inclinada (Adonáis, 1995), entre otros. Ha sido reconocido con los Premio Francisco de Quevedo y Nacional al Fomento de la lectura. 

En este ocasión, el autor reflexiona sobre su último poemario Ascensión (Pre-textos, 2022), que forma parte de una tetralogía compuesta por Tormenta transparente (Calambur, 2010), El pulso de las nubes (Pre-Textos, 2014) y Cielo (Vandalia, 2018). Además, reflexiona sobre su relación con la literatura latinoamericana y los premios literarios en el mundo poético español. 

Podríamos decir que su último poemario viene precedido de una línea temática en común con una trilogía compuesta por El pulso de las nubes, Cielo y Ascensión. ¿Ha sido un acto literario intencionado o se ha dado sin querer? 

Ha sido sin querer. Tienes razón que son tres libros muy unidos. Yo añadiría Tormenta transparente que es el anterior a los tres. Diría que se trata de una tetralogía. Hay una cosa que siempre he pretendido y no es escribir libros que sean colecciones de poemas, sino que desde el primer momento exista una unidad. 

El libro se abre con una cita de Clara Janés: “La elevación es el sentir interior”. ¿Le ha servido la poesía como búsqueda para esa “elevación interna”? 

Sí, claramente. Puse esa cita porque creo que refleja el espíritu del libro. Ascensión no es solo ascender como tal, sino que aunque uno descienda a lo más profundo, en el propio descenso, existe ascensión. Y existe ascensión también en el vacío. Más de una vez se ha dicho que el vacío es algo que está lleno. Incluso la nada de alguna manera podría ser ascensión. 

Ascensión es un libro plenamente pegado a lo místico, donde el tema central es el amor intangible. ¿Por qué el amor y no su reverso, el desamor? 

Dentro del amor está también el desamor latente, pero lo que dices de “un amor intangible” está muy bien. Coincide con algo que Pureza Canelo, más o menos con otras palabras, decía sobre este libro y es porque no existe una figura concreta. Lo cual da una libertad al escribir sobre el amor, porque cuando hay dos seres que se aman siempre existe limitación. Creo que en el amor alguien succiona algo de otro ser. En cambio, si no existe esa figura, tú te puedes mover en el campo amoroso y amar hasta el límite. 

El poemario tiene un total de 40 poemas y muchos de ellos encierran no solo lo místico y el amor, sino una llama erótica que es propia de lo místico. ¿Por qué esa atracción por lo místico, ese darle valor a lo abstracto? 

Porque le da mayor libertad e intensidad. Lo de la llama erótica es muy acertado, por eso considero que San Juan de la Cruz es uno de los poetas más eróticos que hay. Sobre todo, porque busca la fusión con el amado. Ahora bien, el erotismo no lo separo del espíritu y tampoco el cuerpo. Para mí el alma es la tensión máxima del cuerpo. Cuando el cuerpo, en su tensión máxima desaparece, aparece el alma. Decía Vicente Aleixandre: “Solo se puede llegar al alma a través del cuerpo”. 

Escribe: “Amar es estar donde nunca estuviste”. ¿Dónde se construye el amor? 

El amor verdadero exige una máxima libertad, entendida como permisión de que el ser al que amas se desarrolle plenamente como él quiere y no como tú quieras. Cada ser que ama debe ser él mismo y el amor lo único que debe hacer es potenciar su individualidad al máximo y luego compartirla con otra persona. 

“Siempre habrá alguien en tu vida que no te deje anochecer”, reza uno de sus versos. ¿Es bueno vivir con la esperanza de querer amar? 

Yo creo que el vivir con la esperanza del amor siempre es bueno. Aunque en el poemario no existe una figura como tal, para mí, realmente sí existe una figura. Pienso mucho en la figura a la hora de escribir. 

Los poemas desprenden una tensión de alma-cuerpo como unidad. ¿Podríamos decir que en el trasfondo de esos poemas se esconde el sentido de la vida? 

En la poesía, aunque no haya una relación directa con la biografía, la experiencia vital influye. En esto, siempre repito algo que decía Antonio Colinas: “La poesía es una forma de ser y de estar en el mundo”. Por lo tanto, comparto plenamente eso de Antonio. 

A lo largo del libro vemos una perspectiva del amor como destino. ¿En el amor todo es “Ascensión”? 

No. En el amor hay muchas tempestades. Por eso, el primer libro titulado Tormenta transparente, es un libro donde aparece la tormenta pasional del amor, embalsada mediante la transparencia. En la poesía no hay que desbordarse. Considero que debe tener un contenido. 

En su poesía, aunque es difícil de captarlo siempre hay otro. Un ser que puede ser abstracto, imaginado. Ascensión como un diálogo místico, pero también amoroso, ¿no? 

Claro. Creo que tengo como padrinos (que ya quisiera yo) a Vicente Aleixandre como representación de lo cósmico, Rilke como representación de lo absoluto, Cernuda como representación de la experiencia. Después Juan Ramón Jiménez ha sido como el espíritu de la poesía. Hay otros dos poetas a los que me siento muy ligado: Francisco Brines; el pensamiento y lo carnal me unen a él y, por último, Claudio Rodríguez. 

Santa Teresa decía: “Que no vive el alma / que está lejos de ti”. Usted escribe: “Sumergirse en un cuerpo es una costa que nunca se alcanza”. ¿Cómo se llega al alma, según Lostalé? 

Bueno, creo que nunca se llega del todo. Aleixandre llegó a explicar que no se llegaba del todo al final del ser, ya que siempre habría algo que se rehúsa. Estoy de acuerdo, porque nunca llegamos a saber o conocer del todo a una persona que amamos.

El amor es y ha sido la columna vertebral de su obra. En un mundo tan oscuro como el que atravesamos. ¿Para qué sirve amar? 

El amor es ante todo luz. El que da sentido porque somos lo que amamos. Ahora, hay que distinguir el engaño que puede haber en algunas relaciones amorosas. Por eso, he dicho muchas veces que si uno vive una noche de amor, solo pasado el fuego de la pasión, se sabe si en aquella noche hubo algo de amor o fue otra cosa. Aunque no estoy renegando del placer, qué va. El placer es un bien en sí mismo. 

¿Cuál ha sido su relación con la literatura latinoamericana? 

Me parece un poeta excelente Borges. La poesía de Borges es extraordinaria. Otro autor que me interesa bastante es Hugo Mujica, que he leído su obra completa. Me gusta Octavio Paz, lo conocí por cuestiones periodísticas en la Biblioteca Nacional. Fue un encuentro verdaderamente cultural, porque todas las preguntas que se hicieron eran puramente literarias y que no aludían a otros aspectos, sino a la literatura en sí misma. Él decía que el poeta, mientras escribe el poema, mantiene una lucha con el lenguaje porque actúa algunas veces ayudándola y otras juega en su contra. 

Hablemos de premios. ¿Son necesarios tantos premios literarios como los hay actualmente en el panorama español? 

Para los poetas jóvenes es una forma de darlos a conocer. Sobre todo, si son premios avalados por editoriales de prestigio como Hiperión o Pre-textos. Lo que pasa es que también hay muchos premios institucionales que tienen poco interés, donde el libro se queda guardado en un Ayuntamiento. 

¿Cómo ve la poesía latinoamericana y española actual? 

La poesía latinoamericana y española en su conjunto son de las mejores que hay. Diría incluso que son mucho mejores que la poesía actual francesa o alemana. Hay mejores poetas en general, en el sentido de gente joven. 


Lea una selección de poemas de Javier Lostalé
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Managua, Nicaragua, 2000.
Es estudiante del Doble Grado de Lengua y literatura más periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos. Reside en España desde los 11 años. Actualmente, escribe en la sección de cultura de elDiario.es. Ha publicado Los nadies (Hiperión, 2022) galardonado con el XXV Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal. Me duele respirar (Valparaíso, 2023), IV Premio de Poesía Hispanoamericana Francisco Ruiz Udiel. Con Inmigrantes de segunda (Hiperión, 2023) ganó el XXXVIII Premio Hiperión de Poesía, convirtiéndose en el primer centroamericano en conseguirlo desde 1986.