Lizanso Chávez Alfaro: A 80 años de su nacimiento

1 octubre, 2009

Adolfo Chávez recuerda a su padre, un escritor nicaragüense que se “fajaba” con las palabras.


Estoy seguro que la obra literaria de mi padre influyó sin duda alguna la forma de leer y escribir de muchos, así que, hacer esta tarea de plasmar en unas cuantas palabras la retrospectiva de mi padre en el aniversario de los 80 años de su nacimiento, lo veo como escalar el monte Everest.

Con toda honestidad y aquí desnudando un poco el alma, creo que desde que sufrió su “atropellamiento” en el 94  a manos de un incauto, no volvió a ser el mismo; se vio perdido en sus memorias y pensares, que de alguna manera desde el punto de vista artístico hubiera sido maravilloso, pero al contrario, creo que lo llevó a un lugar más oscuro.

Como escritor se “fajaba” con las palabras. El haber dado sus primeros pasos en el mundo del arte a través de la pintura, le dio luego la capacidad literaria de pintar con palabras, las cuales eran tan descriptivas que en algún momento me perdí en esa espesa selva de sus letras.

Una de las más gratas experiencias que tuve como hijo fue el privilegio de su narración. El hecho de oírle contarme historias, ya sea de mitología griega o de lo poco que sé de su pasado en Bluefields, Nicaragua y en México. Para mí era como transportarme a aquel pasado, inhabitar el tiempo y su memoria…Mágico de verdad.

El vacío que deja en la literatura nicaragüense de alguna manera va a ser retomado y revivido por nuevas generaciones de narradores de nuestra amada Nicaragua Nicaragüita y mientras se le recuerde a él y a su obra, creo que seguirá viviendo en  la voz y las palabras  de nueva sangre literaria. La gente o mejor dicho, nuestros muertos, desaparecen cuando les olvidamos; por eso considero que seguirá vivo y presente entre nosotros mientras se recuerde su obra y siga siendo voz de la narrativa.

80 años, se dice fácil, pero si lo vemos en formato cronológico y lo contextualizamos en quién fue Lizandro Chavez Alfaro, lo podríamos  analizar de manera más racional, dar más respuestas a sus influencias literarias, “ires” y quehaceres de su obra; pero esa no es mi tarea ni mi intención, sólo lo recordaré como mi padre…parte de mi.

A sus 80 años añoro el ritmo que llevaban las teclas de su antigua maquina de escribir y que llenaron mi infancia,  el privilegio de su recuerdo, las letras y la Nicaragua que me dio a conocer y amar, su bigote característico, mi familia, mi ser con él, los momentos privados, los momentos cercanos, las señas de no sólo ser el escritor, sino mi padre, quien a sus 80 años vive en mi. 

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Nació en México y pasó la mayor parte de sus años formativos en México y Nicaragua. Es diseñador Grafico y videógrafo. Actualmente se encuentra trabajando en dos documentales: Uno respecto a su padre, titulado “Redescubriendo a Lizandro” y el otro respecto a su generación en Nicaragua. Reside en Perth, Western Australia, al lado de su esposa Arianne, y su amada mascota labrador, Coco.