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Nuevas fábulas. Sobre La divina chusma, libro del costarricense Rafael Ángel Herra

1 febrero, 2012

Si se pensaba que la fábula como género literario estaba agotado, debemos reconsiderar tal aserto, Rafael Ángel Herra, filósofo y escritor costarricense, al modo del genial guatemalteco “Tito” Monterroso, retoma la estafeta que han dejado otros fabuladores que lo antecedieron, para sacarle jugo a defectos y virtudes humanas, mostrándolas reflexivamente en esta apuesta editorial titulada La divina chusma, a la cual Amalia Chaverri le dedica encomiables palabras posterior a su siempre incisiva lectura.


LA DIVINA CHUSMA -atractivo título- es la más reciente producción del escritor costarricense Rafael Ángel Herra.  Se trata de un innovador libro formado por ciento una fábulas, divididas en cuatro partes bajo los siguientes subtítulos: El azar es desigual, La realidad hace trucos, Animal sapiensHabitat y Teoría de la relatividad; y, A manera de epílogo, una última fábula titulada La piedad nacida de una experiencia vivida por el escritor.

Han existido muchas versiones sobre el inicio de las fábulas. Algunas se remontan a Mesopotamia, 2000 años antes de Cristo; otras se lo atribuyen a grupos orientales. Lo importante es que desde esos tiempos estos grupos dieron al mundo uno de sus más innegables aportes: gracias al lenguaje, al fabulare, al contar cosas, a la literatura, dotaron al animal de palabra y le abrieron la posibilidad de ser protagonista de historias. Este singular invento siguió su curso, pasó a la cultura griega donde Esopo (que según Heródoto vivió entre 570 y 526 a.C.) es el gran representante de la época; luego en la cultura latina destaca Gayo Julio Fedro; hasta seguir con Rabelais y La Fontaine, y de ahí a nuestros días.

En síntesis, lo que se conocía como fábula tradicional debía tener las siguientes características: a) personajes animales, b) argumento y desenlace aleccionador o didáctico, c) final sorpresivo, y d) moraleja de carácter instructivo que se deduce al final del texto. En el Index motifs, catálogo de motivos de relatos folclóricos de Antti Aarne y Stith Thompson (Aarne-Thompson), las fábulas aparecen clasificadas como cuentos de animales con el fin de incluir una moraleja.

Veamos lo que sucede en La divina chusma, de Rafael Ángel Herra. Desde el epígrafe, reelaboración de un tema conocido, se anuncia el tono del texto. Le sigue un prólogo, titulado Los animales se presentan, una especie de “junta de animales de ciencia”, donde un papagayo se dirige a los lectores, para advertirles que se trata de una “evaluación de algunos comportamientos de sus congéneres, que están en entredicho”. Como buen narrador, es consciente de que no todo lo que dice tendría que ser verdad, aludiendo al gran dilema, siempre vigente entre ficción/realidad. 

Luego de la introducción del papagayo, se abre un abanico de narradores, todos animales, lógicamente, que cuentan sus experiencias, ya sea como testigos o protagonistas de las historias. Son las ciento una fábulas, aglutinadas bajo los distintos subtítulos mencionados al inicio, alusivos a los comportamientos y a los acontecimientos del reino.

El valor esencial que tiene La divina chusma es que da un giro y se subleva al género tradicional. El lector no se encontrará con la acostumbrada fábula fácil y didáctica, con animales hablando,  peleando o engañándose, a la que estamos acostumbrados.  Se trata de un cambio rotundo. El autor enriquece el género, lo actualiza, y, con gran sagacidad, no solo pone a hablar a los animales según sus “personalidades”, sino que elabora acuciosas analogías entre el comportamiento de ellos y los humanos. La analogía es tan sólida que en muchas ocasiones el lector se funde en las entrañas del comportamiento del animal hasta sentir que está viendo y reconociendo sus propios rasgos en el animal sapiens.

La técnica de estas versiones consiste en encontrar características físicas o “psicológica-instintivas animales” (término que yo acuñé para este trabajo) que hace que como un espejo, el homo sapiens se reconozca en ellas. En otras palabras se construyen analogías que nos permiten hablar del binomio homo sapiens/animal sapiens. (El estudio de las características que comparten ciertas partes del cerebro de hombres y animales lo explica maravillosamente el desaparecido Carl Sagan en uno de sus libros).

Otra interesante cambio de La divina chusma en relación con la fábula tradicional es que se subleva a ser tan solo un catálogo de moralejas, consejos, o exhortaciones a buenos comportamientos. Simplemente muestra los hechos y el lector deduce, juzga y se mira en un espejo.

Sirvan las siguientes fábulas como ejemplo de lo hasta ahora planteado:

La urraca y el papagayo: “No sé por qué los papagayos hablan y las urracas roban, pero sí puedo hacer una afirmación que nadie podrá rebatir: la amistad entre ellas es imposible: cada vez que la urraca se roba alguna cosa, el papagayo lo cuenta a todo el mundo. ¿No es un gran elogio a la chismografía?

Astuta serpiente: “Los animales se engullen cualquier historia que les cuenten. Creen, por ejemplo, que serán sabios si se comen el fruto del árbol del bien y del mal que les ofrece una serpiente colgada en sus ramas. Difundí este cuento por todo el reino. La verdad es otra, pueden creerme. Cuando tengo hambre me las arreglo inventando cualquier truco para atraer a mis presas y clavarles los colmillos.” ¿Algún parecido con el funcionamiento de la humanidad?

El escorpión y la serpiente: Un escorpión y una serpiente andan merodeando por la maleza, cada cual en lo suyo, y se encuentran cara a cara. Se miran, se miden, tienen hambre. La serpiente piensa en su alimento, pero al mismo tiempo conoce el riesgo: ha oído hablar de aquel aguijón mortal que ahora se mece frente a ella. El escorpión está alerta: su veneno es poderoso, pero también ha escuchado historias sobre los colmillos de las serpientes. Siguen vigilándose, midiéndose. El corazón les arde de coraje, se miran por última vez y se alejan sin volverse las espaldas. Al final, el escorpión se satisface con los escarabajos y la serpiente con las ranas. Sin necesidad de ponerse de acuerdo, se reparten el reino.” ¿Alguna semejanza con la realidad actual del mundo?

La gallina renegona: “La gallina del cuento estaba de mal humor porque nadie la invitó a la fiesta. Todo el mundo iba a ir, excepto ella. Se sentía decepcionada, sin importancia, falta de cariño. Peor aún le caía mirar a aquellas polluelas coquetas picoteándose entre las plumas para estar mejor acicaladas cuando las llevaran a divertirse.” La muy renegona no sabía un dicho que se repiten los cocineros cuando hay fiesta. Se lo diré apenas me la encuentre: gallina vieja no da buen guiso. (Paradójicamente, el desprecio por ser de la tercera edad le dio a la gallina un poco más de tiempo en este mundo).

Luego de la lectura de estas ingeniosas fábulas embebidas de humor, cáusticas, dotadas de brío y de sabor, el lector se enfrascará en el epílogo, titulado La piedad que además de ser un deleite estilístico es una metáfora de la “analogía” que existe entre los reinos -hombre y animal- ambos salidos del Paraíso y desde entonces enfrentados al mundo.

Rafael Ángel Herra se propuso el reto de retomar un género ancestral y con maestría darle un giro para que sus contenidos tengan un nuevo y más profundo encuentro con la condición humana o más bien con la relación homo sapiens/ animal sapiens. La imaginación de Herra se puso en efervescencia a fin de sacarles el jugo a cada movimiento, rasgo, instinto y características a animales que podrían ir desde el majestuoso cisne de Darío a los repulsivos insectos kafkianos.

Es imperativo dejar constancia de la impecable escritura y sagacidad escritural de Herra. Si ha existido un escritor costarricense cuidadoso de su estilo hasta la saciedad, déjenme nombrar a Rafael Ángel Herra, quien desde su primera novela La guerra prodigiosa, considerada por muchos como una de las más innovadoras de los años ochentas, lo ha demostrado fehacientemente. Igualmente importante ha sido su trayectoria ensayística y narrativa. Enhorabuena al escritor en esta nueva experiencia literaria.

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Magister Literarium Literatura Latinoamericana por la Universidad de Costa Rica. Profesora asociada de la Escuela de Estudios Generales de esa Universidad. Ha publicado en las revistas: Káñina: Revista de Artes y Letras; en la Revista de Filología, Lingüística y Literatura; en Escena, y en Herencia, todas publicaciones de la Universidad de Costa Rica, así como en En Comunicación del Instituto Tecnológico de Costa Rica.