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Pláticas con…Mayra Santos-Febre

1 junio, 2007

Con Mayra Santos-Febre vamos a dar un paseo, un paseo literario y tan real como la memoria de  sus pasos por San Juan y toda la Isla de Puerto Rico. Es un privilegio que iniciamos temprano. Ella, la poeta que aparece desde joven en las Antologías caribeñas; ella la narradora de su última novela, Nuestra Señora de la Noche; ella la escritora de los cuentos que ganan premios como el Juan Rulfo otorgado por Radio Francia Internacional; y finalmente la escritora joven más conocida del Caribe, pero, y aquí está mi primera duda, de un Caribe tan desconocido. ¿Por qué?. Lo mejor será resolver la cuestión andando.


“Por suerte hemos encontrado que lo nacional
no requiere de un estado para ser
(miren a Palestina).
Que lo puertorriqueño hay que asumirlo y ya.”

SM: Para empezar, nos vendría bien un buen desayuno. Para iniciarnos en la literatura boricua, ¿con quién podríamos desayunar? Sé tú misma. Dónde nos llevarían tus pasos.

MAYRA:  Creo que mis pasos me llevarían a la Bombonera (panadería-restorán donde se han reunido tertulianos desde el siglo pasado) Ahí te hablaría de los clásicos caribeños, para desayunar en grande. Habría que empezar con un buen plato de José Martí: “Nuestra América”, los “Versos sencillos” y alguna de sus crónicas. Luego pasaríamos a Alejo Carpentier. “Viaje a la semilla” y “El reino de este mundo” me parece un buen comienzo. El poema “Yelidá” del dominicano Tomás Hernández Castro , “Tuntún de pasa y grifería” de Luis Palés Matos y “Songoro Cosongo” de Nicolás Guillén son lecturas esenciales.  Obviamente hay que leer a Julia de Burgos y a Dulce María Loynaz. Y hay mucho más que revisar en este menú. Paremos por el momento para no dañarnos el apetito.

“La tarea del escritor es hablar con el mundo. ¿Qué mejor motivo para hacerlo que explicarle a esos otros países cómo es mi hogar?”

SM: ¿Por qué crees que la literatura caribeña es menos conocida ahora?

MAYRA: Creo que la literatura caribeña siempre ha sido una literatura poco conocida. Los grandes centros literarios de América Latina siempre han sido México, Argentina y Chile. Los otros países le han seguido un poco a la zaga. Tanto, que los escritores centroamericanos y caribeños más reconocidos han tenido que emigrar-  Rubén Darío a Argentina y a España, José Martí a todos lados y a Nueva York, y así. El Caribe es una región transitada por varios idiomas, y por una historia de colonizaciones yuxtapuestas, de islas de tradiciones literarias muy jóvenes. Quizás por eso su marginalidad.


SM: ¿Observas grandes diferencias en la difusión de la literatura caribeña y de Puerto Rico en Estados Unidos y en el resto del mundo hispanohablante?

MAYRA: Sí y no. En Estados Unidos hay un interés por la literatura “latina” que muchas veces es entendida como literatura producida por una etnia (la latina) pero escrita en inglés. El interés por la literatura latinoamericana no pasa de los circuitos especializados y quizás cruce algún que otro autor clásico del boom (el Gabo, Carlos Fuentes) al mainstream. Pero ahí para la cosa. La literatura caribeña funciona dentro de los circuitos de difusión latinoamericana de manera más amplia. Por lo menos, ese ha sido mi caso y el de otros muchos escritores cubanos, dominicanos y puertorriqueños.

SM: Puerto Rico para los latinos viviendo en Estados Unidos. Puerto Rico para las islas del Caribe. Puerto Rico para el resto de América Latina. Puerto Rico para España.  ¿No sientes que Puerto Rico tiene demasiados papeles que interpretar para demasiadas partes del mundo? ¿Sientes la obligación de explicar constantemente a Puerto Rico para el mundo?

MAYRA: Sí, pero esa empresa me reta y me estimula.  Además, me lanza de cara al mundo. Yo quiero entrar en diálogo con las demás islas del Caribe, con las comunidades afro-americanas y latinas de Estados Unidos y con el mundo iberoamericano. Y si tengo suerte, con el extremo Oriente , con las islas del Pacífico del Sur y con Asia y áfrica. Esa es la tarea del escritor, hablar con el mundo. ¿Qué mejor motivo para hacerlo que explicarle a esos otros países cómo es mi hogar? Además, Puerto Rico no es más complejo que otros lugares del planeta. Que Chiapas, por ejemplo, o Palestina, Turquía o las Filipinas. Cambian los detalles históricos y las madejas políticas, pero la experiencia vital sigue siendo más o menos la misma. En ello me concentro, en las maneras en que la gente común y silvestre pretende crear sentido, alianzas y afectos en los mundos que habitan.

SM: Pero hay que reconocer que entender el Puerto Rico de hoy es difícil

MAYRA: No lo es. Puerto Rico es una isla caribeña con una población muy grande que emigró a los Estados Unidos y que allí se ha establecido. Mantiene una relación colonial con E.U. y por ello paga con creces en dos sentidos: sirve de puente para el narcotráfico (lo cual causa grandes oleadas de violencia en la isla) y depende económicamente del estado federal (lo cual ha creado generaciones de gente sin ética de trabajo). También Puerto Rico es un país afro-antillano que se niega a reconocer su cara negra. Eso lo ha atrasado culturalmente, pero no más que a la República Dominicana. La independencia no es alternativa para muchos boricuas (por la dependencia al gobierno) y la estadidad no es negocio para E.U. Eso a niveles políticos.
A niveles humanos y cotidianos, Puerto Rico es una nación caribeña con los  mismos problemas de cualquier isla de la región – poca confianza en las instituciones gubernamentales, corrupción, poca infraestructura y dependencia de las metrópolis (es igual con Barbados, Martinica, Curacao, Cuba, etc.) La verdad es que Puerto Rico es un país bastante diáfano de entender. Esto obviamente, no resulta en ningún consuelo o solución para nuestros problemas.

SM: ¿Llega la hora de tomar una aperitivo, abrir boca antes de almorzar con platos fuertes. En casa de quién, dónde podríamos ir?

MAYRA: A casa de Pepe Liboy, el autor de “Cada vez te despides mejor” Cuentista culto. Te van a encantar los canapés que sirve.
“Publicar de entrada en Estados Unidos significa entrar al guetto de “lo latino”. Y de ahí no te saca ni la madre que te vuelva a parir”
SM: No te voy a hacer la pregunta facilona y traviesa de si te sentiste alguna vez más norteamericana que española. Pero de alguna manera tu manera de
sentir puede ayudar a explicarnos Puerto Rico de cerca. Lo siento no lo pude evitar ¿Cómo te sentís? Si tuvieras que describirte en cuatro palabras, ¿empezarías por el prefijo afro?

MAYRA: Yo para nada me siento norteamericana. Para nada. Y eso que viví varios años en Estados Unidos. Es una cultura que no entiendo y con la cual no me identifico. No lo puedo evitar. Española no soy. Tampoco es que quiera serlo.  Pero la cultura española de hoy- la que está llena de ecuatorianos, dominicanos, chinos, y mezclados- con esa sí me identifico y en ella me reconozco un poco más. Claro está , desde mi diferencia y sin querer asimilarme.

Yo me siento , soy caribeña. Y eso incluye a lo afro,  a lo ibérico, a lo ‘latin, USA”  y a lo latinoamericano.  Nunca me he planteado la identidad como una cosa unida y armónica, sino como una mezcla de personalidades en pugna a veces, otras en pacífica convivencia. Lo caribeño es inclusivo. Todos los pensadores caribeños- desde Benítez Rojo hasta Edouard Glissant, así  lo han comprobado. Mi identidad, también lo es. Soy heredera de varias tradiciones a la vez. Esa es una de mis grandes riquezas. 

SM: Un escritor o escritora de Puerto Rico, ¿dónde piensa por instinto en ir a publicar primero: en Estados Unidos o en otro lugar?

MAYRA: En otro lugar. Publicar de entrada en Estados Unidos significa entrar al guetto de “lo latino”. Y de ahí no te saca ni la madre que te vuelva a parir. No quiero minimizar las cuantiosas y valiosas contribuciones que han hecho escritores Nuyoricans o Dominicanyorks o cubano-americanos a la cultura del mundo. Sólo que vivir en un guetto intelectual me resulta una experiencia demasiado ardua de sobrellevar, sobretodo si tengo alternativas. Y las tengo. Puedo publicar en España, en México, en Puerto Rico, en la República Dominicana , en Cuba y en Argentina. De hecho, ya lo hice. Eso me abre a un círculo de difusión e interpelación más amplia, aunque no me abra tanto el bolsillo.

SM: Con Edgardo Rodriguez Juliá, ustedes son los escritores más conocidos de Puerto Rico. Pero se han dado a conocer en narrativa. Son malos tiempos para el verso, ¿no?

MAYRA: Yo no sé Edgardo, pero yo amo la poesía y he publicado varios libros de poemas. Pero la poesía es lectura de jóvenes y de especialistas. No se mueve ni nunca se ha movido como la narrativa. Bueno, eso no es cierto. Ahí está el caso de Neruda para refutar lo que acabo de argumentar. Pero no hay muchos Nerudas en nuestra historia literaria, ¿no es cierto? Mi primer amor fue la poesía. Mis primeros libros publicados también fueron en poesía. Pero me gusta el reto de la narrativa. Seguiré siendo literariamente infiel . No me queda otra.

SM: Eso suena sugerente. ¿Reconoces la tendencia femenina de la poesía caribeña, o crees que es una mera casualidad?

MAYRA: No te entiendo… En el Caribe hay grandes poetas de ambos géneros. Don Pedro Mir el Dominicano, Luis Palés Matos, Nicolás Guillén están ahí y sus textos dan fe de que existe una fortísima corriente poética en el Caribe, practicada tanto por hombres como por mujeres. En Puerto Rico, Julia de Burgos es la reina indiscutible de la literatura, pero da la casualidad que vivo en un país de narradoras- Olga Nolla, Rosario Ferré, Ana Lydia Vega, Magali García Ramis y muchas otras mujeres me abrieron las puertas hacia la narrativa. Tal vez en otros países caribeños ese no sea el caso, pero el Puerto Rico las mujeres son fuertes contrincantes en el campo literario, tanto en poesía como en narrativa.

“Un personaje es la representación de un conflicto, no tiene que ser DEL CONFLICTO NACIONAL.”

SM: Cuando quieres almorzar algo consistente, cuáles son los platos fuertes para ti de la cocina literaria boricua

Yo con la obra completa del cuentista , novelista y poeta Manuel Ramos Otero tengo y completo. Es mi escritor puertorriqueño favorito. Lo considero insuperable. Cada vez que escribo, quiero emularlo, contradecirlo. Nada, que me fajo con él. Lo adoro- sobretodo sus “Cuentos de buena tinta” o sus poemas de “Invitación al polvo”. No se ajusta a todos los paladares el Manuel, pero el mío lo saborea cada vez que puede.

SM: Leí una vez como contabas la forma en que empezaste a escribir , y me parece el inicio de la Literatura. ¿La Literatura suple algo que falta en la vida?

MAYRA: Suple orden y esperanza.

SM: ¿Qué crees que la Literatura ha tratado de suplir en Puerto Rico? ¿La idea de Nación? ¿Algún viejo sueño?

MAYRA: La Literatura en Puerto Rico ha suplido exactamente eso,  el viejo sueño de la nación moderna.  Consolidó una identidad definida- la puertorriqueña – y rescató muchas voces y muchas historias. Pero también causó mucho daño el proyecto literario-nacional- creo exclusiones (lo boricua era considerado como criollo, masculino, heterosexual y punto) y por lo tanto alimentó mucha autocensura. Por décadas los escritores boricuas vivimos convencidos de que si no se escribía (inscribía) la nación en la página, uno cometía una especia de traición. Esto nos atrasó horrores. Pero ya nos vamos recuperando de esa autoflagelación. Por suerte hemos encontrado que lo nacional no requiere de un estado para ser (miren a Palestina). Que lo puertorriqueño hay que asumirlo y ya. Pasar a explorar otras cosas- como la constitución de la cuidad en nuestros lares, como los surgimientos y las historias de identidades sexuales, como el asunto de la raza, como las guerras chicas que se dan en la vida cotidiana. También nos hemos dado cuenta de que nuestros personajes no tienen por qué ser arquetipos de lo nacional. Con ser verosímiles  basta y sobra.  Un personaje es la representación de un conflicto, no tiene que ser DEL CONFLICTO NACIONAL.

SM: Uno siempre quiere conocer el taller de la escritora, sobre todo si es joven. Cómo escribes ¿horas diferentes o fijas? ¿cuándo lees? ¿dónde? ¿Tienes algún sitio para cada cosa? ¿eres orden o alboroto? Dios mío parezco una metralla más que un entrevistador.

MAYRA: A ver. Te las contesto una a una. No escribo todos los días, sino cuando ya tengo un proyecto fijo y perfilado en la mente. A veces, el proyecto toma años en desarrollar, a veces es un chispazo de luz. Cuando la chispa alumbra , procedo a la investigación. No importa el género que me pida la página. Igual procedo con el ensayo que con la prosa o la poesía. Investigo. Luego hago un esbozo y me pongo a escribir.

Escribo más bien por las mañanas. Leo todo el tiempo. Ahora que soy madre , no puedo ponerme con exigencias. Leo cuando el niño duerme, cuando está en el cuido, cuando se va a casa de la abuela o cuando el papá lo viene a buscar (soy madre divorciada). Leo en la playa, en las oficinas del médico, en la cama o en la biblioteca. Pero leo siempre, a razón de una novela, un libro de ensayos o dos poemarios (400 páginas) a la semana.

Tengo una biblioteca personal (que ahora yace arrestada en casa del ex, pero que pronto regresará conmigo). Ahí guardo todo. Puedo ser obsesiva con el orden y el control, pero es que me gusta perderme en mi cabeza y no entre papeles o libros.

Me encanta el internet. Creo que es la hostia en bicicleta.

Así voy tirando.

SM: Como escritora de cuentos ¿Uno sabe cuándo escrito su mejor cuento? ¿Tú lo sabes? ¿Cuál es? ¿Nos lo cuentas?

MAYRA: No soy muy buena cuentista. Soy mejor novelista y mejor ensayista y poeta. Pero el cuento sigue siendo un reto. Llevo años estudiándolo para perfeccionarme en el oficio. Lo que he descubierto es que tampoco soy buena sonetista, y he ahí el dilema. El cuento es como un soneto, todo tiene que cuadrar. No hay espacio para el viaje, para perderse. No, aún no domino el cuento. Así que estoy absolutamente convencida de que aún no he escrito mi mejor cuento. Me he aproximado, quizás con “Resinas para Aurelia” que me gusta mucho. “Resinas” narra la historia de un jardinero negro llamado Lucas que, en tiempos de lluvias rescata cadáveres del río Humacao. Vive en la barriada “Patagonia” con su abuela, quien lo crió. Esa es también una barriada de putas. Se enamora de una, que se le desvanece entre los dedos. No la vuelve a ver hasta que , una tarde, la rescata del río. Aurelia es ya cadáver ahogado, pero la fascinación de Lucas insiste en seguir viva. Así que.., no, mejor no te cuento el final, para que busques el cuento y lo leas. Tú me dirás si es buen cuento.

SM: Lo buscaré. Parece que el cuento pide paso nuevamente en el mundo literario, aunque el editor es más remolón para dejarse convencer.  El cuento tiene mucho en común con la poesía, ¿verdad?

MAYRA: Por ahí se comenta que son primos hermanos.

SM: ¿Cómo se diferencia tu piel, tus sentidos, tu memoria, tu estado de escritura entre el momento en el que escribes un cuento de aquel en el que escribes un poema?

MAYRA: No hay diferencia. Cuando escribo vuelo. No tengo piel, soy toda memoria sensorial e intelectual. Vuelo. Me pasa más con la poesía y la novela que con el cuento, pero igual vuelo. Los pocos ensayos brillantes que he logrado escribir me hacen sentir igual. Hay un salto cualitativo de experiencia. Las conexiones entre ideas y sucesos se presentan diáfanas ante los ojos. Uno vuela. Por eso amo escribir.

SM: De tu última novela, hubo una crítica en El País no muy halagüeña. ¿Qué dirías para defender esa novela?

MAYRA: No leí esa crítica. Leí la otra, la del ABC Cultural. Esa dice que mi novela es muy buena.  Sé que hay una pelea entre los conglomerados editoriales (que incluyen a periódicos), así que me comentaron sobre la crítica de El País, pero no le hice mucho caso. Yo sé que mi novela es excelente. No es una novela para todos los gustos. Puede resultar muy “literaria”, poco “explicativa” y un tanto elusiva para las mentes que desconocen la filosofía caribeña y las religiones afroamericanas. También puede resultar “fragmentaria” si lo que se espera es una novela de corte decimonónico europeo. Pero insisto en que es un gran trabajo de síntesis crítica, cultural e histórica.
Pero no importa lo que yo diga. Lo que cuenta es cómo la novela apele a otros lectores y cómo sobreviva al tiempo. No creo que haga falta defender a “Nuestra Señora de la Noche.” Lo que me toca es seguir escribiendo y mejorando como escritora.

SM: ¿Eres de las que espera la crítica?, ¿la necesitas?, ¿te sirve de algo?

MAYRA: No confío mucho en los reseñistas. Yo misma he ejercido la difícil tarea, y muchas veces se hace a prisa. Me interesa más la crítica de lectores profesionales (estudiantes de doctorado, profesores de literatura, otros escritores) De esas críticas aprendo muchísimo. Esas sí las espero.

SM: ¿Te importa si cenamos juntos?

MAYRA: Dale.

SM: ¿Dónde crees que es el mejor sitio para cenar algo ligero y rico en San Juan?

MAYRA: Podemos comer comida de mar… ¿Qué tal si vamos a la Atlántida?

SM: Usted es mi guía, poeta. Ahora toca el postre. ¿Y un nuevo libro de poemas para cuándo?.

MAYRA:  No sabría decirte. Ahora mismo estoy quemada, aún recuperándome de la novela esa…

SM: ¿Qué libro te llevas a la cama? ¿Con cuál te acurrucas para que te venga el sueño?

MAYRA: 
 Son tantos… Hace poco me lié con “El arrecife”, un libro de aventuras marinas del colombiano Juan Carlos Botero. Gran libro. Me divertí a mares.

SM: Toca levantarse de la mesa. Dicen que las noches de San Juan de Puerto Rico son únicas. ¿Volvemos al paseo del Morro? ¿Tienes algún lugar tan especial que lo sientas adentro en este San Juan?

MAYRA: El Paseo de la Princesa. No te confundas.. La Princesa era la cárcel del Viejo San Juan hasta los años 70.  Pero, en el siglo XIX aquí era donde las señoritas casamenteras venían de paseo para pescar marido. Me encanta el paseo. Pasa por detrás de las murallas del Morro. El aire salado que se respira ahí es un ensueño.

SM: Si quieres nos despedimos ahí, aunque ahora no quisiera irme. ¿Nos veremos?

MAYRA: Ojalá que sí, y pronto…

Buenas noches.

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Nacido en Andalucía, tiene la doble nacionalidad hispano-nicaragüense, países en los que ha trabajado en el mundo de la docencia, la cultura, el periodismo y la cooperación. Licenciado en Filología, y master en Periodismo y Derecho Internacional. Es consultor de comunicación y cooperación. Escritor, docente y colaborador en varios medios en España (como El País) y Latinoamérica (Gatopardo, La prensa, Confidencial, Etiqueta Negra, etc.) sobre temas literarios y de actualidad internacional, crisis, cooperación y desarrollo. Ha publicado, entre otros libros de antologías y colaboraciones, ensayos y relatos (Las cien Novelas para siempre del siglo XX y Si estuvieras aquí, de la editorial Icaria). Fundó con Sergio Ramírez la revista cultural Carátula www.caratula.net , de la que fue editor. Ha sido profesor de Comunicación y Humanidades, traductor y responsable de información de Médicos sin Fronteras. Ha conocido de primera mano numerosos conflictos y crisis humanitarias. Fue coordinador de la Campaña de Acceso a Medicamentos en América Latina. También ha coordinado proyectos que unen el mundo humanitario y el desarrollo con la Literatura como la serie Testigos del olvido de El País Semanal.