Selección poética

1 febrero, 2013

El escritor costarricense Adriano Corrales (Costa Rica, 1958), ha publicado nueve libros de poesía, en una obra en que también ha publicado narrativa, ensayo y teatro. Ahora comparte una selección poética de su obra, y sobre su heterónimo reciente, Adriano de San Martín (nombre con el cual fue bautizado, confiesa, pero que nunca usó de niño por pena), señala que a partir de ahora su obra poética se presentará bajo este «nuevo» calificativo: Adriano de San Martín, un Adriano ampliado.


CARTA A LA ESPOSA

hablame como siempre / decí
que me querés / ¿soy en tu vida
remordimiento?
Juan Gelman

Estoy sentadito en un banco de niebla
pensándote conversándote extraviado
conversándome pensándome cautivo
                                   separado de vos por la lluvia
el enjambre de cipreses
                                               la punzada de la tarde

aquí reinventándome la fantasmagoría de las palabras
la magia del trance vértebra tras vértebra
en la piel de la herida perpetua la posibilidad del vuelo
                                   pajarito / machete
que volás con mi muerte alrededor de la mesa
al acorde de las horas

intento un gesto para tu cabello de lentejuelas
                                  rostro de cristal azul
para tu voz adormecida en el teléfono
intento un desabroche del duelo en la cintura de tus ángeles
espuelita de mango en la noche de gangoche
                                   para patrullar mis cementerios

intento pero retrocedo intento en el mangle de tu deseo
litoral encrespado por el temporal de tu vientre
ola que rueda y muere y rueda por todo el universo
espera la luz del encuentro en el fragor de los cuerpos
dentro de tu sexo de astros empapado por la semilla de polvo
                                   la nieve amarilla del tiempo

retrocedo pero intento retrocedo cisne calcinado en los abetos
canto de rosario de reyes destronados estrella del sur palma venus
cascada de más estrellas astros estrellas que persigo
para descubrir nuestro pesebre sin mulas ni bueyes sino musgo hierba seca
                                   ciudad fragmentada de los diciembres

rehuyo entonces pero peleo rehuyo
empapelo las paredes con estos ideogramas
parpadeos gritos contraespalda caballo desbocado
en tu falda salto lanza salto
                                                           caigo
viacrucis de luciérnagas vasos botellas velas apagándose
                                   cristus rotos
vírgenes guardadas en anaqueles con azafrán de medianoche
olor a azufre sudor hierbabuena pasos en la otra habitación de arena
                                   golpeo finta golpeo finta
                                               paredes de humo
                                               puertas de avena
golpea bajo golpean arriba golpeamos en el centro
                                   sombras en la caverna me llevan
                                                                                     caigo
                                                                                     caigo
                                                                                     caigo
                                                                                              caído
mi descanso es una camilla sin descanso una camilla de niebla

no descanso los miércoles ni los sábados
tu santo es mi santo grial mirasol en el portal en el oratorio
en el altar de flores papel crepé con su mantelito de gamuza
mirame como rezo en tus rodillas me poso nuevamente en tus pechos
beso tus manos tus ventanas tus pies beso todo tu cuerpo
                                   lo beso en la noche del milagro
paseo por tu jardín de alucinaciones con riesgo me incendio
                                   paseo pero el milagro no sucede
                                   sucedo fuego transparente interno externo
no me digás que sos arrepentimiento

decíme que  me querés pero no en tus secretos
en tus viajes de notas muertas en tus cadáveres
no por teléfono decíme que  me querés
como en aquél pueblo donde ahora dibujo incinero manoteo
detallo una vez más tus pechos tus volteretas en la almohada del silencio
para no despertar a la niña que llevabas por dentro
                                   dormida a nuestro lado
decímelo suavemente                              ¿tenés remordimiento?
para ser como soy palabra de mis palabras
aguacero del recuerdo pasadizo de lo venidero
fantasma de tus desvelos                          ¿no me lo decís?

por construirme un hogar de palo en la selva de mis quimeras
un tálamo de viento en los devaneos del verso
almohadones de chocolate sábanas de menta
con tu nena en el escaparate o en la mesa del domingo
con mi desayuno a cuestas                          ¿no me lo decís?

no me digás qué somos: ¿remordimiento?
sino qué seremos en esta avenida de ausencias
                                   palomita de mi tristeza más oblicua
                                   aguatera de mis fiestas de ceniza
qué seremos si esto somos: remordido remordimiento

abríme con tus decires para poder contarte mis insomnios
caminatas por la hierba
                                               ronda en la madrugada de tus ecos
abríme con tu abrealmas para contarte más de cerca
cómo me caigo por dentro y peleo intento rehuyo peleo
pellizcando las noches para no recibir más que miradas
                                   soliloquios de mi sangre donde me vierto
cerrame pues para no abrirte mis senderos de incienso
alumbrados apenas por tus ojos tus dedos de lucero
cerrame partera del barro poneme unos barrotes
                                   pero decíme cómo seremos
si no me decís que me querés qué soy en tu vida
¿algo más que remordimiento?                      ¿algo más?

cerrame pues como la madrugada que gotea golpea
se planta en mi acecho por los pasillos de las serpientes
                                   cerrame / abríme – abríme / cerrame
curame con tus hierbas poné tu imagen sagrada al sol a orar por nosotros
por nuestros pecados nuestras dudas nuestras deudas
                                   abríme / cerrame – cerrame / abríme
para que navegués mis páginas retrocesos en letras negras
perfumes malogrados café que no se asienta
vení a esta hoguera de febrero vení tomá mis manos maestrita
consolame con el desconsuelo que no consuela
saboreá estas lágrimas cuchillos apagados en la distancia
apagame / encendeme / apagame / encendeme
decíme que no me querés que me querés que no
que yo soy otro                                                          el otro
alguien que imagina tu vuelo los martes o los jueves
tus figurillas de arcilla en la casa sin paredes
las cariátides del último pabellón que no conoceremos
el piso de candela la escalera en flor el cielo en duermevela
decíme con tus dedos de agua apagame en este incendio oceánico
apagame o encendeme o apagame con tus guerreros del viento
pero decíme si hemos sido somos seremos arrepentimiento
con tus manos tus sueños con tus cantos tus anzuelos
porque me ahogo me esfumo porque me quemo
                                                                                    decíme

(Del libro Profesión u Oficio, Ediciones Andrómeda, 2002)

CARTA AL HIJO

Sería difícil escribir esta carta sin evitar las justificaciones
digresiones de caída y vela hinchada hacia el poniente
en el fósforo del Báltico un amanecer de lluvia y lágrimas
con el rostro frente a las paredes blancas de un hospital invernadero

¿Será difícil inventariar las lunas los cruces de esquina
los caballos estivales galopando a ambos lados del transiberiano
las noches de vodka alrededor de la ausencia sin tus pasos?

Será duro el batallar de los acontecimientos
las visas los pasaportes los aeropuertos los desencuentros
las callosidades del alma la inutilidad de los abrazos

Será difícil anotar que he desvivido bebido huido
hacia los agujeros del tiempo en la marcha de las palabras

Más difícil aún revisar imágenes de un país imaginario
las bombas que caen en el Chorrillo sobre San Miguelito la luna
el desfile de gorilas amarillos desatando el istmo con su fuego homicida
sus fauces hediondas alimañas de carnicería
y vos bajo la telaraña de la cama en la habitación del miedo
asustado y sorprendido sin comprender por qué el imperialismo
los capitales la banda neoliberal los lameculos tropicales
la horda de paisanos como perfectos chacales
el paréntesis de este centro planetario atiborrado de compañías
comerciantes del reino usureros serruchadores de tus sueños
mis sueños de una sola patria matria nuestros sueños
los de tu madre con los muñecones del teatrillo callejero
por las selvas del Darién o en el Archipiélago donde las embarcaciones
llevan traen los cuentos de los fundadores elementales
los soles de la palma el brillo soberbio de las pieles
trasiegan el pasado contra el futuro en un eterno presente

Es difícil ocultarse hijo muy difícil
escribir todo esto sin que me tiemblen las manos
y un rumor de cadenas crepitaciones inexpresables
naveguen por dentro como una estampida de bisontes guerrilleros
y la mirada se nos pueble de nubes en el olvido de nuestros nombres

Harto difícil esta tarea de acercarte a mi otro yo
el de los ojos del antifaz con la suerte del andariego
en un tranvía negro que siempre retorna y retorna
con las hilachas nocturnas de los murciélagos
siemprevivo siempreamargo cautiverio de las páginas que se humedecen
como las lapidas con el rocío de los cementerios
o las bestias que huyen perseguidas por el amazónico incendio

Me es muy difícil decirte hijo decírtelo sin faltarle al recuerdo
que yo también me caigo me lluevo me abro me cierro
me ablando me tiemblo me tenso con los látigos los templos
del primer indicio la mediada caricia el último vuelo
para decirte así sencillamente hijo sin literatura
así al puro aire que todos somos viajantes y que por eso
y a pesar de todo lo que transcurre bajo el poema
a pesar de todo lo que muero te escribo y te quiero

(Del libro Profesión u Oficio, Ediciones Andrómeda, 2002)

VIDEO CLIP PARA JORGE LUIS BORGES

Yo no miro el oro de los tigres
sino las palabras / tigres que nos devoran
así como el jardín sin los senderos
nos identifican nos ignoran
no el mundo de Morel al alimón
con Bioy Casares tu otro yo en sus alucinaciones

Tampoco es como piensan tus biógrafos
críticos ramplones sin imaginación creativa
que la mirada interior (- que – la – mira – da – al – interior)
el laberinto de los ojos con su Teseo
el podium de los pinochetes con el laurel y la lira
la biblioteca infinita del ratón que se muerde la cola
y roe todos los folios de lo alarmantemente maravilloso

¡Claro que no!

Simplemente este abismo abismándose más
para doblar la esquina y saber lo que hay que saber
que esto no es Buenos Aires ni Ginebra (ni siquiera ron)
sino tigres / palabras que se evaporan y reescribimos infinitamente
como el ciego en una playa antes de la batalla
o el cantor perseguido esquivando la luz
cuando escupe estos pergaminos amarillentos
sin importar el fuego ni las migajas azules del tiempo

(Del libro “Profesión u Oficio”, Ediciones Andrómeda, 2002).

59.

En el fondo de la tarde
con la arboleda frutal de cámara verde
recuerdo a Madre pedaleando
sobre esa magnífica estructura
de metales fundidos y maderas preciosas
en cuyo centro de hierro forjado
podíamos deletrear S-I-N-G-E-R

La aguja trazaba veredas de pájaros
estelas de pececillos escarlatas
cantos de ojales decorados
y cuando se salía de su ruta
Ella sin lentes detenía mi lectura
para que le ayudase a pasar el hilo de tiempo
por el orificio de la nada

Hoy que barajo lentamente esas imágenes
mientras mi esposa en el taller
pinta sus figuras obesas de barro y canto
percibo el ronroneo del pedal bajo el escritorio
y las manos de Madre enhebran las palabras
sobre camisas y blusas de otra tarde
en que versos y esculturas son canciones
de una máquina en el viento

(Del libro “Caza del Poeta”, Ediciones Andrómeda, 2004).


PATRIA

Nací en este pequeño país. Pero vengo del sol, del viento, del fuego, del socavón en el agua, del arroyo de la sangre. Del barro rojo, de las arenas calcinantes, del vuelo de las primeras aves. De los cráneos que brillaron en la noche de multitudinaria caza o en las innúmeras batallas contra la espada de nuestros contrincantes.

Vengo del África milenaria y renovada en sus tambores. De las estepas del Asia. De las playas, llanuras y montañas de Abia Yala. Y del rayo que no cesa: la cuchillada de la bárbara Europa.

Llevo a cuestas equipajes, siglos, la custodia cubriendo mis espaldas. Traigo la palma,  el papiro y el amatl; la vihuela, el laúd y la guitarra; las monedas de la suerte dibujadas en el golpe místico de los dados de la muerte. Llevo un pan y un pescado, tortillas de maíz y casabe. Y el vino en todos los costados.

Despliego dioses tallados en humo y piedra, en las cuentas largas y cortas de las cosechas, en el estallido de la primavera.

Y una tristeza que no se apaga sino en el encuentro con ella, la belleza del tiempo estampada en sus pechos y caderas.

Sostengo lanzas y fusiles que cumplieron la hazaña, armas de la derrota, piélago de la victoria. Porto el talante de lucha y resistencia porque soy guerrero de cabellera larga y mirada tenaz. Libertario de barricada y trinchera.

Un manantial de placeres en el susurro del vendaval.

Y millones de palabras para defenderme cuando mi cuerpo ya cansado traza el itinerario por mi pequeñina comarca, que es la de todos.

Por eso la defiendo chavalita y amplia como el planeta.

Dibujada en mi mano la extiendo por todas las galaxias.

(Del libro San José Varia, Ediciones Arboleda, 2009).

PANAJACHEL

Ella es austriaca
El restaurante suizo
El lago guate/indígena
El vino español
La hierba de Belice
El hotel canadiense
La niebla posmoderna
Las pieles ¿nuestras?

(Del libro San Lucas, Ciudad Quesada 2011 y otros poemas, 2012)

ADIÓS MARÍA

Te recuerdo a mis 15 años calentado
Por tu insolente desnudez y el vigor del cabrón Marlon
Que te sodomizaba con mantequilla

Recuerdo tus lágrimas que fueron reales
Fuera del script y del director

Recuerdo muy bien la furia
El encabronamiento con Brando

Es decir los celos

Te recuerdo María Schneider
Ahora que te fuiste de manera discreta
Luego de un largo descenso

Por eso continuás teniendo los veinte años descocados
Que exhibías y que fueron el puerto de salvación
Y al mismo tiempo la condena de Paul
El boxeador exguerrillero exmarido exrebelde y extrabajador

Una pérdida enorme
Dicen las escasas noticias
Para quienes todavía creen en el nudo erótico

Porque allí pueden estar las señales
De una evasiva o extraviada redención

(Del libro San Lucas, Ciudad Quesada 2011 y otros poemas, 2012)

LA PESADILLA DE BOLÍVAR

Hasta hoy Maestro
En términos de liberación
E interculturalidad
Todo ha sido, ciertamente
Como arar en el mar

(Del libro San Lucas, Ciudad Quesada 2011 y otros poemas, 2012)

AMANECER EN PUERTO RICO

San Juan es una luz ambigua cuando amanece. Un temblor de sábanas en el aire. Un rumor de fragancias al despertar.

Es el marco donde la luna nos bañó con su canto para atravesar el vientre de Atabeyra, amplio lecho blanco del barco ebrio abanicado por el viento del Caribe, luz que se confunde con polifonía de colores para abrazar el espacio donde trato de asirte y anudarme otra vez en el amplio ojo de pez de tu Andalucía.

(Del libro Samsara, Producciones BBB, 2012)

SAMSARA 1

Quien se mira al espejo
No es el mismo que devuelve
El reflejo.

Aquél daguerrotipo
Antes de la infancia
Deteriorado en el papel
De la fotografía
Es otro respecto
De su fisonomía.

Muchos ríos corrieron
Bajo sus plantas
Hacia el ancho mar
De las utopías.

Uno no es uno
Sino la suma de los otros
Resumidos en el retrato
De lo que se ha ido.

Uno más uno
Es otro
Como en el sueño
O la transmisión en diferido.

Uno es todos
En el viaje de rostros
Que se distorsionaron
En el tránsito
Hacia el olvido.

El paréntesis de ser
Lo que no ha sido
Y de morir
Cuando se ha nacido.

(Del libro Samsara, Producciones BBB, 2012)

HOGAR DULCE HOGAR

Aspiro hondo el olor del pan recién horneado
Las gallinas cloquean y se embuchan el maíz
que madre les ha ofrendado
Un caballo pasa raudo por el potrero
Daga pastorea y ladra fuerte
Padre atiende  a los campesinos
Abuelo corta el cabello a Manrique
Otro de mis hermanos dispara un bala U
el pajarillo logra escapar a su puntería
La lluvia regresa y nos arrulla toda la noche
Hasta que despertamos con el bullicio
de las bestias de metal y del wall mart
que instalaron recién en el barrio

(Del libro Samsara, Producciones BBB, 2012)

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(Costa Rica, 1958). Escritor, profesor, catedrático e investigador del Instituto Tecnológico de Costa Rica donde dirigió la revista FRONTERAS y el Encuentro Internacional de Escritores. Ha sido antologador de poesía y narrativa costarricense y centroamericana y ha participado en múltiples festivales y encuentros de escritores nacionales e internacionales, así como en variados eventos académicos como ponente. También escribe teatro y ensayo y colabora con varias publicaciones nacionales y latinoamericanas.