critica-acorralesArias-ciudadQuesada

Un poema del futuro olvidado con imitación audaz

1 agosto, 2013

Poesía y prosa, poeta y narrador, José Coronel Urtecho, se confabulan para transformar un texto extraño, por llamarlo de algún modo, dedicado a Ciudad Quesada, confundido como “un simple informe de asuntos locales”. El poema y luego la narración indagan y penetran en la vida y la historia de un cantón costarricense.


En 1962 el maestro nicaragüense José Coronel Urtecho (Granada, Nicaragua, 1906 – Managua, 1994) dio a conocer el célebre poema CIUDAD QUESADA. Dicho poema fue escrito basado en las monografías socio-históricas de don Jesús Hidalgo (1942) y de don Fenelón Quesada (1958). Don Jesús Hidalgo y don Fenelón Quesada, junto con Adolfo Corrales (“Fito”), son dos ilustres precursores de la historiografía sancarleña en el norte de Costa Rica.

Acerca del poema, el poeta Alfonso Chase, nos dice:  “Rechazado, y confundido muchas veces con un simple informe de asuntos locales, cuando en verdad logra la transformación de los datos en un poema fogoso, aguda observación de la psicología lugareña y, por supuesto, como lo afirmaba muchas veces don José: lleno de aportes personales, que son los que dan sustancia al poema y lo ubican en una visión aguda y clara de lo que es la vida y la historia de un cantón costarricense […] Los que lo leímos hace años, con asombro y regocijo, entendimos que la poesía viva, auténtica y del futuro, estaba contenida en aquel poema en el cual hasta se acotan, o agregan, todos aquellos aspectos de que carecía el texto original que le da forma” (Compartir del cielo, descubrir la lluvia, en Ancora, La Nación 3 de diciembre del 2000). Ciertamente el poema era tan raro para la época que, según el mismo Coronel Urtecho, le fue rechazado de una revista salvadoreña alegando que eso no era poesía.

Haciendo imitación de ese gran poema (que, dicho sea de paso, debería estar impreso en miles de hogares sancarleños y en paredes como las de la Plaza de la Cultura o el Complejo Cultural, tal vez en el Palacio Municipal de Ciudad Quesada) quise elaborar algo parecido con los datos del cantón publicados hasta el 2011. En otras palabras, a partir de un genotexto (¿Wikipedia?) me propuse elaborar un poema que diera cuenta de Ciudad Quesada (que don José Coronel Urtecho confundió con el cantón, San Carlos), es decir, San Carlos de Costa Rica (el cantón más extenso del país),  en la actualidad.

Así nació CIUDAD QUESADA 2011, el cual se publicó, en su primera versión en una revista virtual sancarleña (Norte en Línea, 2012). El mismo desató una andanada de ataques a mi probidad intelectual: se me acusaba de plagio, se solicitaba me expulsaran de la academia donde laboro y hasta casi se suplicaba por una azotaina pública. Por supuesto, el mismo fue leído como un artículo o ensayo. No entendieron mis animosos detractores que el texto debía leerse como un poema y no como un artículo socio-histórico o científico. Dicho de otra manera, es literatura basada en un texto histórico/periodístico/divulgativo, por tanto no se citan fuentes en un estilo libre y desenfadado, mejor dicho, como diría el inefable Mario Vargas Llosa, sabiendo que todo escritor es un carroñero.

El poema corregido y tijereteado, como correspondía, se publicó en el libro SAN LUCAS, CIUDAD QUESADA 2011 Y OTROS POEMAS (Producciones BBB, San José, 2012) bajo la autoría de Adriano de San Martín y hasta ahora desconozco si hay críticas adversas. En todo caso, “por lo quepotis” (como decían mis padres), y bajo la sospecha de que quizás mis detractores tenían razón, ofrezco disculpas si el tiro me salió por la culata y por el intento desmedido de igualar aquél portento poético del maestro nicaragüense. Por cierto, el poeta granadino, junto a su adorada esposa, doña María Kautz, reposa en el cementerio de Los Chiles, Zona Norte, cantón donde residió por más de treinta años (hacienda Las Brisas, Medio Queso): don José fue un poeta fronterizo. Espero que no se me linche por tremendo desaguisado y que tampoco sea motivo para que me “echen” de la universidad pública donde laboro.

Hecha la presentación con su necesaria digresión, los dejo con el poema mencionado dado que casi ningún sancarleño, para no hablar de costarricenses y centroamericanos, lo conoce; mucho menos las nuevas generaciones. Y, obviamente, con la audacia señalada en cuanto a la imitación del maestro.

*Escritor costarricense.
………………………………………………………………………………………….

Ciudad Quesada
José Coronel Urtecho

40,000 habitantes en 1961
8,000 km2 de extensión del Cantón
4,500 m.m. de precipitación pluvial por año con lluvias bien repartidas
a lo largo del año 26 ríos que nutren 639 km lineales de valles fértiles
donde pastan invierno y verano 62.000 cabezas de ganado
distribuidas en 396 fincas
14,000 novillos gordos “exportados a la más altas cotizaciones”,
según informe de la Cámara Júnior
4,000 fgs. de maíz como promedio de 1,600 manzanas en 720 fincas.
11,802 qq de arroz en 951 manzanas distribuidas en 596 fincas
40,000 fgs. de café cultivadas en 871 fincas
135,000 qq de azúcar producidos en 5 ingenios
40.000 botellas de leche diarias
16,000 enviadas a la Cooperativa Dos Pinos
86 escuelas con 6,553 alumnos en 1961 (No han acabado de derribar
un trecho de la selva dice el Informe de la Cámara y ya están
construyendo una escuela, una iglesia y un campo de fútbol)
4 Juntas Rurales de Crédito ubicadas en Ciudad Quesada, Venecia,
Pital, San Carlos y La Fortuna, con las siguientes
colocaciones hasta el 30 de agosto, 1961.
700,000 colonos para 300 operaciones por la Junta Rural de Venecia.
“A Venecia llegamos como a las cuatro de la tarde en junio
 de 1910 a un ranchito que apenas cabíamos…”
contaba la matrona Doña Mercedes Quesada Herrera (q.e.p.d.)
1,300.000 colones para 450 operaciones por la Junta Rural de La Fortuna
1,600.000 colones para 500 operaciones por la Junta Rural del Pital
3,000.000 en 1,200 operaciones por la Junta Rural de Ciudad Quesada
Sin contar con las operaciones del Sistema Bancario Nacional,
ni con la ayuda prestada por la S.T.I.C.A. que han permitido
el desarrollo de algunas industrias
Industrias del cuero de saíno
Tres beneficios de café
Una Jabonería
Tres Tenerías
Siete Zapaterías
Una fábrica de escobones y cepillos
Una fábrica de ponche
Una fábrica de refrescos gaseosos
Una fábrica de sombreros de lona y tusa
Una fábrica de tricopilias
(El Plantel Sanitario atiende la demanda de artículos sanitarios
y el saneamiento de la ciudad es promovido por el Club 4-S)
La primera picada a Los Chiles la hizo, en 1885,
Don Mercedes Quesada -acompañado de su perro Tasquero- con el objeto de traer
a sus fincas ganado de Chontales.
En ese tiempo los indios guatusos eran tirados como venados
por los huleros nicaragüenses que merodeaban en la frontera.
En el 84, los Quesadas hicieron por lo menos tres expediciones
a las llanuras de San Carlos
Ya en la primera llevaron bestias, albardas, zurrones, provisiones,
medicinas y algunas herramientas
De Palmares de Grecia llevaron al hombro los cogollos de yuca,
caña y bananos para sembrar sus desmontes
Al principio vivían en ranchos abiertos
Los matrimonios con sus hijos
Muchas veces pasaron las manadas de cariblancos debajo de sus camas.
De Nicaragua les llegaban, con las tropillas de ganado,
alarmas y rumores de revoluciones
En el 85, supieron lo de Barrios y su muerte en Chalchuapa
Los hermanos Quesada eran hombres de paz, como buenos
patriarcas y pobladores costarricenses
Don Joaquín empezó la ciudad en unión de sus hijos
Dieciséis hijos en dos matrimonios, doce varones y cuatro mujeres
Estos fueron los nombres de los hijos del primer matrimonio: Teófilo,
Lupicio, Rafael, Manuel, Elías, Nicanor, Filadelfo, Joaquín, Abel, Juan y Gabriela y Ramona
Los del segundo se llamaron Selín y Ninfa, Fina y Trino
De ellos descienden hoy innumerables habitantes de las llanuras de San Carlos
Se han publicado folletos sobre los atractivos del Cantón, praderas,
valles, montañas y una maravillosa diversidad de climas
En las lagunas abundan las plantas acuáticas: ninfas, lechugas,
lirios de agosto y la llamada Saeta de Agua
En las mismas lagunas, caños y ríos pueden pescarse con anzuelos
o cogerse con redes o nasas toda clase de peces, como guapotes, bobos,
roncadores, mojarras, pepe-machines y guabinas
Las selvas están pobladas de árboles gigantescos, ceibos, madroños,
cedros, paulinas, begonias, granadillas, platanillos y dallas
Especialmente se menciona la caoba, como también el guayacán, el
huele chiciero, el cocobolo y la vainilla
Hay monstruosos helechos arborescentes
Los animales más comunes en el Cantón son los venados
Pero hay también jaguares y tigrillos, coyotes, saínos y chanchos de
monte, armadillo, ardillas y monos y los que llaman anteburros o dantas
Olvidan otros muchos mamíferos de la zona, como los mapachines, los
hormigueros y la ceibita -una especie de osito del tamaño de un perrillo
chichuahua- o los omiten en obsequio a la brevedad
Entre las aves sólo ponen éstas: loros, colibríes y guacamayos
y nada dicen de los tucanes
Nada del Pájaro del Sol y de la Luna.

CIUDAD QUESADA 2011

Adriano de San Martín

De espesas montañas descienden los ríos hacia el grande que también irá a dar a la mar. Moldean las extensas llanuras que configuran casi toda la región. Ríos que, a diferencia de los del Pacífico, mantienen un caudal más estable: sus cauces son ensenadas y tablazos de luz, a veces rápidos como los de la región Caribe para minimizar las inundaciones en época lluviosa, que es casi todo el año.

El principal es el San Carlos, o Cutris. Recorre el cantón de Sur a Norte con numerosos afluentes; destacan el Arenal, el Peñas Blancas y el Tres Amigos. Por esa vía, en diciembre de 1856, con botes improvisados y luego de una extenuante caminata de más de 15 días por caminos, picadas y selvas, bajaron los combatientes vencedores en la batalla de La Trinidad para tomar los vapores de la Vía del Tránsito en Greytown y San Carlos (de Nicaragua).

En las zonas boscosas prima un clima húmedo con cantidad de musgos, arbustos y árboles como filtros de agua donde el rocío se concentra y queda retenido en multiplicidad de hojas, bejucos, y parásitas. El último jaguar se avistó hace más de 30 años. (En las lagunas abundan las plantas acuáticas: ninfas, lechugas, lirios de agosto y la llamada Saeta de Agua). En las llanuras lucen los suelos verdes, también hay precipitaciones pero el calor es constante como la gente de Pital, Florencia, Muelle, Altamira, Arenal, Terrón Colorado, Santa Rosa de Pocosol, Santa Clara, La Tigra, La Fortuna, Monterrey, Venado, y otros poblados.

Las estribaciones de la Cordillera Central conforman el sur montañoso en cuyas laderas, o pie de monte, se encuentran las poblaciones más grandes: Ciudad QuesadaAguas Zarcas y Venecia. Hacia el oeste la cordillera de Guanacaste separa la zona de esa provincia con una franja de tierras relativamente altas. Muy cerca de La Fortuna se levanta el volcán Arenal (1600 msnm), uno de los más activos de la región. A sus pies se construyó, con fines hidroeléctricos, la Laguna de Arenal, de 87 kilómetros cuadrados. Aunque la mayor parte pertenece al vecino cantón de Tilarán, San Carlos es la puerta de acceso. Existe abundancia de sitios que ofrecen aguas termales para el descanso, la meditación y la salud. Antes en lagunas, caños y ríos podían pescarse con anzuelos o cogerse con redes o nasas toda clase de peces, como guapotes, bobos, roncadores, mojarras, pepe-machines y guabinas.

De la profunda obscuridad precolombina sabemos poco: el territorio estuvo surcado por calzadas; hubo puentes de troncos o bejucos para cruzar los ríos crecidos hasta más allá del San Juan; florecieron notables centros ceremoniales y poblaciones como Ciudad Cutris (en Venecia) o los sitos de La Fortuna y Pital; el espacio fue habitado por diversos grupos y cacicazgos, los españoles los llamaron Catapas, Tises, Votos, Suerres, Pococís, Viceítas, Tariacas, Terbis… El conquistador Jerónimo de Retes visitó la región en 1640, bautizando a uno de los más importantes emplazamientos de los aborígenes, ubicados a orillas del río Cutris, con el nombre de San Jerónimo de los Votos. A los pocos descendientes se les reconoce como Guatusos, o Malekus.

Las primeras expediciones criollas se dan hacia 1850. Los pocos asentamientos se ubicaron en el tramo comprendido entre Florencia (Los Bajos) y Terrón Colorado. Pronto fueron abandonados debido a la severidad del clima. José María Quesada Ugalde, Baltazar y Joaquín Quesada Rodríguez, vecinos de Grecia, en 1884 se establecen a lo largo de una angosta terraza, comprendida entre los ríos Peje y Platanar. Otras familias llegan a este paraje conformando un rústico caserío tipo hacienda. Gracias a la donación de terrenos de estos pioneros, se funda la comunidad conocida entonces como La Unión. (La primera picada a Los Chiles la hizo, en 1885, Don Mercedes Quesada -acompañado de su perro Tasquero- con el objeto de traer a sus fincas ganado de Chontales. En ese tiempo los indios guatusos eran tirados como venados por los huleros nicaragüenses que merodeaban en la frontera).

Durante la administración de Rafael Iglesias Castro (18941898), por la importancia de la región y a fin de unir la vía fluvial del Río San Carlos con la red de caminos, se abrió una trocha desde Naranjo hasta el sitio denominado Muelle en la margen del río San Carlos, donde se construyó el embarcadero y una casa para el resguardo fiscal.

La primera escuela se edificó en 1900. En 1945, en un edificio particular, se establece la Escuela Complementaria; diez años más tarde, en la primera administración de José Figueres Ferrer, se instituye como Liceo (San Carlos). La primera ermita se edificó en 1908. Durante el episcopado de Monseñor Juan Gaspar Stork Werth, tercer obispo de Costa Rica, en el año 1912, se erige la Parroquia, dedicada a San Carlos Borromeo, lo que terminaría definiendo el signo religioso del futuro cantón y su parentesco topo/patronímico con el puerto fluvial nicaragüense.

En la primera administración de Ricardo Jiménez Oreamuno, el 26 de septiembre de 1911, según la ley No.17, se le otorga el título de Villa a La Unión, cambiándole el nombre por Quesada, cabecera del cantón creado en esa oportunidad: San Carlos, el más extenso de los 81. Posteriormente, el 8 de julio de 1953, en el gobierno de Otilio Ulate Blanco, se le confirió a la Villa la categoría de Ciudad. En 1995 se constituyó la Diócesis de Ciudad Quesada. El principal templo católico de la región alcanza la categoría de Catedral. Diseñado por el artista Teodorico “Quico” Quirós es el primero de una sola nave en el país.

San Carlos posee 13 distritos: Ciudad Quesada, Florencia, Buenavista, Aguas Zarcas, Venecia, Pital, La Fortuna, La Tigra, La Palmera, Venado, Cutris, Monterrey, Pocosol. Principal eje de la Región Huetar Norte se completa con otros cantones como Los Chiles, GuatusoUpala, Zarcero, Sarapiquí y Tilarán. Ciudad Quesada se ha convertido en La Sultana de la zona, es el centro comercial. Alberga sedes gubernamentales, judiciales, universitarias, bases regionales de policía y bomberosclínicas y hospitales, sucursales bancarias y afines. Y muchas cantinas. Quizás demasiada actividad para una ciudad pequeña. Cada día miles de personas la fatigan para realizar trámites o transacciones comerciales. En los últimos años poblaciones como Pital y La Fortuna han crecido formidablemente, son distritos que poseen poblaciones y comercios superiores a los de muchos cantones del país.

Las estadísticas sobre educaciónsalud y bienestar son mejores que las de los cantones vecinos, pero tienden a estar por debajo de los datos provenientes de los cantones de la Depresión Intermontana Central. Tal vez por las enormes distancias y la incapacidad que tienen muchos habitantes para desplazarse efectivamente a los centros de salud. Pero también por los planes de ajuste estructural y las políticas neoliberales de los últimos siete desgobiernos que arruinaron a miles de pequeños productores.

Los contrastes climáticos, igual que los socioeconómicos, las extensas llanuras, los numerosos ríos, el suelo rico en sedimentos y sobre todo su famosa lluvia (“En San Carlos llueve 13 meses al año”, se decía antes del cambio climático) convierten a la región en una de las más productivas del país; con sus asimetrías, claro está.

La industria ganadera es la principal, provee el 65% de la leche y más de la mitad de la carne que se consume en todo el país. Igualmente se cultiva caña de azúcarpiña, granos, cítricos y tubérculos en grandes cantidades. Pero la verdad es que en San Carlos se siembra de todo, hasta buena marihuana. Sus niveles de producción sólo son superados por los de provincias enteras.

La Cámara de Ganaderos ha sido factor determinante en el crecimiento de la ganadería y en la deforestación y empobrecimiento de los suelos. Opera una de las subastas de ganado más antiguas de Costa Rica. Otras empresas considerables son la Cooperativa Dos Pinos, la Cooperativa de Electrificación Rural (Coopelesca) y la Cooperativa de Ahorro y Crédito (Coocique). El embalse hidroeléctrico de Arenal es el más grande del país y con una gran cantidad de proyectos más pequeños hacen que San Carlos sea factor importante en la generación de electricidad y en la contaminación de las aguas.

Más de 30 aserraderos muestran el tamaño de la industria maderera y su capacidad en la tala de bosques así como su aporte al cambalache atmosférico, aunque esta actividad, afortunadamente, ha venido a menos. La nueva amenaza se llama minería a cielo abierto y explotación petrolera, porque el subsuelo de la región está sobrado de minerales y líquidos preciosos, por tanto, apetecido por la voracidad del capital.

Otra actividad es el turismo. El Volcán Arenal, la Laguna del mismo nombre, El Parque Nacional Juan Castro Blanco, las Cavernas de Venado, los bosques originarios, las cataratas y sitios con aguas termales, los anchos ríos, sus márgenes y humedales, son los principales motivos para que miles de turistas visiten y disfruten de las abundancias naturales del cantón. Pero también la reconocida belleza de sus mujeres, con su colonial querencia, es motivo para pensar en un turismo diferenciado y transnacional. Sin embargo, y a tono con el sistema-mundo global, probablemente la actividad económica que ha experimentado mayor auge sea el narcotráfico con la secuela de excluidos y desechables en parques o bajo los puentes.

En cuanto al fútbol federado (en otros deportes aún no se despega, salvo el ciclismo, tal vez) el cantón está representado por la Asociación Deportiva San Carlos, equipo reconocido como Los Toros del Norte, aunque, por su resonancia y colorido, sería mejor denominarlo como antaño, cuando el fútbol aún no era negocio globológico y casi todos sus jugadores nativos: Los Diablos Rojos.

En referencia al arte, con omisión de algunos buenos músicos, de ciertos pintores y versificadores y de una hipocondríaca y colectiva manera de embriagarse y de escapar al Valle Central, o al norte brutal y revuelto, se está a la espera aún del poeta que coloree los tucanes, los pájaros bobos, las aves del paraíso, las guacamayas y lapas verdes, los formidables helechos arborescentes… Pero, sobre todo, al Gran Pájaro del Sol y la Luna. En fin, que nos coloque la paleta en su lugar.

San José, agosto/noviembre del 2011.

Los textos en cursiva pertenecen al maestro José Coronel Urtecho (Ciudad Quesada, 1962).

Comparte en:

San Carlos, Alajuela, Costa Rica, 1958.
Escritor, ensayista, poeta y narrador costarricense. Prolífero hombre de cultura que ha incursionado en la poesía, la novela, la dramaturgia y la actuación teatral. Ganó en 1996, el premio de poesía de la Revista Nacional de Cultura, UNED. Se desempeña como profesor e investigador universitario en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, Campus Metropolitano de San José.