Transparencia sanitaria (*)
5 octubre, 2025
En estos textos la violencia deja de ser estadística y se vuelve carne, duelo y memoria. Cada microrelato abre una herida mínima en extensión, pero inmensa en resonancia, donde el lenguaje se afila para nombrar lo innombrable: hermanos desaparecidos, padres desgarrados, cuerpos torturados, familias deshechas y celdas reducidas a la intemperie de la dignidad.
TRANSPARENCIA SANITARIA (*)
Al enterarme de la desaparición de mi hermano tomé el primer vuelo disponible de Madrid a Managua. La insurrección cívica estaba siendo brutalmente reprimida por el gobierno en un acto sin precedentes. En la morgue no dieron explicaciones, solo nos entregaron el cuerpo que reposaba en la gaveta número seis del frigorífico. Desnudo, helado y con tres orificios de bala en el pecho que expelían un penetrante olor a pólvora. Amarrado al pulgar izquierdo colgaba un hilo de nailon que sostenía en el otro extremo un rectángulo de cartulina con el diagnóstico de defunción garabateado en tinta azul: Derrame cerebral.
(*) 2° lugar del 2° concurso de microrrelatos del Museo de Historia de Madrid (España, 2022).
EL PRECIO DE PENSAR DISTINTO (*)
Con las rótulas untadas al suelo y los ojos encharcados, observa el ataúd de su hijo sumergirse en una estrecha excavación. Sin incorporarse, levanta el rostro al cielo y libera un grito desgarrador en busca de respuesta. La conciencia le recrimina el intento fallido de obligar a Jorge a quedarse en casa, minutos antes de que una bala le taladrara la garganta. El dolor es demasiado amplio para sospechar que las cortinas de humo que se observan a distancia brotan desde su casa en llamas.
(*) Publicado originalmente en “Breveludio” Antología BreveMente Vol.1 con Editorial Micromundos (Honduras, 2022).
PERTENENCIAS (*)
En un frasco de vidrio sobre el escritorio del alcaide se exhibe la colección de uñas arrancadas a los manifestantes. Las hay lisas, sin marcas ni surcos. Otras con manchas, decoloradas o con estrías que se esparcen por toda la lámina ungueal. Algunas cubiertas de esmalte acabado mate o untadas con laca de tonalidades chillantes.
Es una regla no escrita practicada por los carceleros a todo aquel que ingresa al sistema penitenciario con la etiqueta de opositor al régimen. Al dejarlos en libertad los hacen firmar una hoja en blanco y les devuelven todas sus pertenencias, excepto las uñas.
(*) Publicado originalmente en “Micros” Revista de minificción de la República Dominicana e Hispanoamérica, Año 2, No. 10 (República Dominicana, 2025).
DESCOMPOSICIÓN DEL TEJIDO SOCIAL (*)
Solíamos reunirnos los fines de semana en la terraza mi casa. Asábamos carne, comprábamos cerveza y nos tendíamos en largas conversaciones sobre cualquier tema, pero siempre, sin excepciones, terminábamos hablando de política. Tratábamos de evitarlo a solicitud de nuestra madre, pero era inevitable.
Inevitable como ir a la playa y no hundir los pies en la arena granulada, como ir al cine y no masticar una porción calórica de maíz reventado, como ir al motel y no embutir la carne dentro de la carne, como escucharlo hablar mal del comandante y no meterle un tiro en el pecho como lo hice ayer.
(*) Publicado originalmente en “La Micrera, pasajeros de la minificción”. Antología 2025 (Chile, 2025).
RECURSOS LIMITADOS
La única pertenencia en su celda de 2 metros de ancho por 2.5 metros de largo es un traje azul que lo identifica como reo. Tiene prohibido medicamentos, material de lectura y artículos de aseo personal. Tampoco puede recibir visitas, excepto de la congregación de cucarachas que emergen de una tubería en mal estado y recorren hasta el último rincón del cuarto oscuro. La única fuente de aire es una ventanita de 20 centímetros de alto por 15 centímetros de ancho por donde le pasan la comida. Una loseta prefabricada de medio metro de alto separa la cama de cemento del sumidero que ocupa para mear y cagar. Emplea tarsos y metatarsos para empujar las heces que no atinan el diámetro de 12 centímetros a ras de piso. Con los dedos de la mano izquierda limpia los residuos fecales adheridos en las entrepiernas. La derecha procura no ensuciarla, a espera de la ración de alimentos sin cubiertos que recibe una vez al día.
Nicaragua 1983. Escritor. Profesional en logística y cadena de suministros. Tiene una maestría en administración de empresas y una licenciatura en negocios internacionales. Ha publicado cuatro libros de narrativa breve. Disparos rasantes (2020). Apocalipsis de bolsillo (Editorial Micromundos, 2022), Prohibido morir (Quarks Ediciones digitales, 2022) y Cosecha de historias (La Chifurnia libros, 2022). Sus textos han sido publicados en antologías y revistas de una docena de países.