Cuentos imprescindibles del siglo XX de América Latina
5 octubre, 2025
Daniel Centeno Maldonado y Carlos Sandoval (comps.). Cuentos imprescindibles del siglo XX de América Latina, Barcelona, Editorial Alma, 2025.
Partamos de dos afirmaciones. En primer lugar, la literatura latinoamericana es posiblemente la más interesante en cuanto a temática, forma y profundidad a día de hoy; no es una literatura fosilizada, solo interesante como objeto de estudio exótico. Es una literatura con identidad —y esto no demerita que literaturas de otras latitudes tengan la suya—. En segundo lugar, la fuerza de la literatura en español no es un fenómeno de ósmosis, sino que, como todo movimiento artístico, ha requerido tiempo, oxígeno y voluntad cultora dentro de sus propios espacios; ha necesitado recorrer al menos un siglo con algo más entre sus raíces, ensuciarse bien, conocer sus vicios.
Cuando uno piensa en literatura en nuestro idioma ya vienen a la cabeza ciertos nombres, ciertos países, ciertas inclinaciones estéticas e ideológicas. Se nos viene a la mente, por ejemplo, Borges y sus laberintos; Quiroga y sus monstruos; Elena Garro y su imaginario mágico; pero, sin duda, por encima de todas las cosas, si tenemos que hablar de una genealogía que encapsule la narrativa en este lado del charco, el cuento prevalece como racionalización artística de los modos de contar. Palabras más o palabras menos: nos hemos apropiado del cuento.
Me gusta pensar que las antologías —las buenas— son recapitulaciones, miradas panorámicas que, a pesar del limitado espacio, se posan en lo álgido, y que en su construcción son capaces de reconocerse como umbrales, como invitaciones a observar la identidad del elemento antologado. Las antologías son necesarias no solo como encargo editorial, sino como ampliación del comentario literario porque revitalizan el hecho de que podamos hablar de ello y dan foco a asuntos que pueden darse por sentado desde la tradición. Por eso una antología en el momento justo, una antología fresca, puede recordarnos que la tradición es todo aquello que va muriendo conforme van pasando los años si no halla el camino para mostrarse.
Cuentos imprescindibles del siglo XX de América Latina obedece a este espíritu. Ya de entrada nos ubica en un periodo de mucha actividad literaria en el continente y contrasta con la creencia infundada de que este siglo solo es reconocible a través del Boom y su predilección por la novela como género. Este es un trabajo cartográfico que funciona porque nos familiariza con ciertos nombres popularizados, incluso para quien no es un lector asiduo, como Gabriel García Márquez («El rastro de tu sangre en la nieve») o Julio Cortázar («La noche boca arriba»), y afirmo con riesgo que quien se sienta tentado a iniciarse en el camino de la cuentística latinoamericana puede verse atraído por estos rostros de los que tanto habrá oído hablar, y más en el mundo contemporáneo donde la lectura se ha vuelto un acto performático en servicio del algoritmo.
Pensemos en alguien que pasea frecuentemente frente a una vitrina y mira por largo rato algo que desea, pero que por distintas razones jamás termina de obtenerlo; puede pasar parte de su vida presa de su deseo hasta que por fin, con el impulso adecuado, da el paso. Antologías de este tipo incentivan a iniciarse y a su vez convocan a los ya iniciados; los reune en torno a un periodo de tiempo, en torno a una fogata en medio del bosque. Así como lectores versados hay millones en el mundo, también existen lectores del «quizás» enfrascados en que llegará el tiempo perfecto para adentrarse en la literatura; viven en el idealismo y solo rascan la superficie de la posibilidad. Pienso que Cuentos imprescindibles del siglo XX de América Latina resuena con este segundo grupo; este libro inicia sin aleccionar, sin ser muy generalista; es un visor muy concreto de un lapso de la historia concreta con autores asimismo concretos. Si se ha embelesado por una frase suelta de Borges o ha sido testigo del particular malhumor de Onetti rescatado en reels, puede que acá potencie ese encantamiento (o lo apague; todo hay que decirlo, como bien recuerda Carlos Sandoval, quien junto a Daniel Centeno Maldonado, se ha encargado de esta selección).
Se revisiona también para dar cuenta de las omisiones. Toda vuelta al pasado, para que valga, tiene la responsabilidad de rellenar la oscuridad de las viñetas, al menos hasta donde pueda. Esta compilación puede ser un punto de entrada a ciertas autoras apartadas del mapa. La incorporación de Amparo Dávila («El huesped»), María Luisa Bombal («Las islas nuevas»), Silvina Ocampo («La expiación») y Clarice Lispector («La mujer más pequeña del mundo») responde a la ampliación de criterios estéticos que requiere nuestra literatura. Lo monstruoso planteado por estas cuatro autoras da temáticamente para otra antología. Se celebra esta capitulación y se insta a que se incluyan más en venideros trabajos.
El español solo se entiende a través del cuento. Ya decía el escritor venezolano José Balza que la literatura no tiene patria, pero la lengua marca una identidad y cristalizar sus modos de narrar; se trata quizá de homenajear la propia historia de una tierra que siempre ha sido convulsa, violenta, pero también fantástica, de fabulación desbordada y que, sin miedo, confronta la banalidad del mundo contemporáneo a través de su literatura. Cuentos imprescindibles del siglo XX de América Latina es, como dicta su nombre, imprescindible para el curioso que le debe un favor a su imaginación.
Nueva Esparta, Venezuela. Ha hecho estudiante de Letras en la Universidad Central de Venezuela. Fue editor de la revista Pasillo Gen’20 y actual editor de Entretierras Editorial. Mención honorífica en Solsticios: Concurso Venezolano de Cuentos de Fantasía y Ciencia Ficción (2017) y en el Premio de Cuento Julio Garmendia de la Policlínica Metropolitana (2023). Narrador seleccionado en la Semana de la Narrativa, auspiciada por Revista Ojo y Ficción Breve (2019). Ha publicado en las antologías Ecos de la tundra (2019), Brevelectric: narrativa sin sello (2020), Fractal (2023), Los novísimos (2023), Los elementos y el hado (2024) y Peregrinos en un mundo árboles entrelazados (2024). Algunos de sus cuentos están dispersos a lo largo y ancho de la Internet.