7 poemas de Fernando Carrera

1 diciembre, 2025

Los poemas de Fernando Carrera revisitan un territorio poblado por imágenes siempre visitadas por la poesía: el lenguaje, la luz, el cuerpo, el sueño; mismas que son actualizadas a una sensibilidad que se preocupa por que la identidad de la poesía mexicana orbite en torno a la metáfora y su poder trascendente. 

EL POEMA siempre está de paso y es uno —no está en Dios: surge de él
y hacia él va—Inquietud
Vibra su nota el cuerpo que traspasa

(Inédito)

ESTANQUE CON MUJER

Escribo tu nombre como quien traza coordenadas de un lugar inexistente: cuelgan los fonemas de una imagen y la imagen del tacto: memoria de las manos, aprendizaje de peces en el tiempo de la carne: universo destinado a consumirse

: contracción de la memoria al paso del río transparente: se abre la caja china hasta alcanzar la infinita, la imposible: se funde la distancia entre las células del pensamiento, sus moléculas se mueven lentas, se aletargan: la memoria es un caldo espeso, cada vez más homogéneo e indiferente

—todas las piedras ya reposan en el fondo—

: todo lo que es baila en el mismo (víbora víbora de la) mar: escribo tu nombre que cada vez es más letras / polvo que presume ser palabra en la punta de la lengua, luz que salta y se despeña

                                               Un niño asoma en la arboleda: llueve, el cielo cae del cielo: todo se rinde ante la grave idea del que piensa este paisaje, todo se sabe el efecto de una misma causa, las ideas se licúan en la idea, todo nada todo: el anciano asoma en la arboleda, sólo se distingue un cuerpo de mujer en el espejo

De “Expresión de fuego” (Mantis Editores – S.C. de Jalisco, 2007)

MUTACIÓN

Diariamente me fugo
                     hacia la nada

un grito de luz 
origen de herrumbre
el aire es un cristal rojo
difuminado entre dos lunas
(dos manos que se estiran)

ante el nuevo enigma
soy el pájaro anidado
en la curvatura del silencio

De “Expresión de fuego” (Mantis Editores – S.C. de Jalisco, 2007)

ESCALERA DE AGUA

Habité la ciudad, la sed
para despertar los sueños 
de lo húmedo     La memoria fluye

hacia su sol
El deseo es
la fuente del deseo

Habité el cuerpo    La mujer
que en la punta del día se hizo luz
río que partió
en dos posibilidades la montaña
: sueña

ya no el sueño de los justos
sí del agua 
que hasta el tacto baja
la frescura del cuerpo 

De “Donde el tacto” (ICA-Conaculta, 2011); 
“Là où le toucher / Donde el tacto” (Mantis Editores-Écrits des Forges, 2015)

FLOR DEL TACTO 

Se trata de ellos: un nosotros que camina, nos bebe, nos arruga noche a día en las sábanas, donde la claridad recrea esos que creemos ser, que somos. Nadie más que a mí, la lengua del espejo te mira de frente, llama –arden el día y las palabras que fueron, el sueño (no de noche, sí de silencio) del cual huyes     ¿Y ellos?

Se trata de lo que somos: oraciones que en el cuerpo, las manos de quién erigen. Ni de él, ni de los torrentes de vocablos que en la distancia son sólo humo que se pierde: es de los sueños, de lo que la lengua y las manos escribieron en el nervio más abierto, más terco. Aquella flor del tacto que hoy me entregas en el pulso de la memoria (amplio cielo que se despliega y oscurece)                                                                    

                                                                 En su sueño la noche nos recrea, labra con las voces de ellos su propia voz. La oscuridad da a luz, germina. Ahí mi rostro se conjuga en un solo tiempo con el de ella, la del espejo donde miras / estas palabras tuyas

ahora son lo que nos queda, el rastro solo de aquellos en esta piel nuestra, que aunque se muda, habla

De “Donde el tacto” (ICA-Conaculta, 2011); 
“Là où le toucher / Donde el tacto” (Mantis Editores-Écrits des Forges, 2015)

A Andrea de Anda

Ahora la penetro dormida
con una lumbre de rosas.
Ernesto Lumbreras

SURGIDA de entre piedras que el tiempo apiló a su paso. Cuánto movimiento de lo que no se espera hasta esta caricia, aleteo en el agua de una noche extendida en la sábana: ahí tu pie se abre paso hasta el cielo de la alcoba donde los primeros frutos del deseo incendian ─luz propia─ el silencio     Eres la begonia arrancada al templo de lo que llamaron explosión, catarata: blanco desvelado como farol / en el techo de la hora

te encontré y tenías la mirada de quien sueña una isla

Surgida de la espuma, a la orilla de un mar inasible eras sólo una palabra sin peso –ahora incertidumbre, rompo en la escollera que tu cuerpo me pronuncia “para esta ola de carne, el empuje de la sangre en el viento”     

                                                                                        Esta noche dormiré en tu nombre y será diluvio. Arco o arca, no importa, que fluye hacia ningún tiempo. Habitamos. Esta noche dormiré, lo sé, aunque ahora, todavía vigilante, respiro la claridad que se filtra por la ventana hasta tu peso recostado, redondez donde el león que en mi gesto reina encontró reposo

De “Donde el tacto” (ICA-Conaculta, 2011); 
“Là où le toucher / Donde el tacto” (Mantis Editores-Écrits des Forges, 2015)

CORAL EN ALTO 

Bajo la superficie del mar otro cielo tocamos, sal a lengua. En el canto los brazos alzan lo que intenta la voz. Así tiento polvo a luz el cuerpo en que navego: el tiempo es otro músculo y se entume

No te vayas. Somos siameses en el sueño; no permitas que la distancia carcoma nuestro nombre. El sueño es agua donde palpitamos y renacemos para el hambre acumulada en nuestras manos que nadan por la carne, se vuelven ola ─amanece, mira nuestros cuerpos cuánta muerte han destilado─ al fundirse

                                                                         No te quedes. Vence el placer que mi boca siembra en tu ser extendido en el cuerpo de la sábana: lago donde reposan los ríos de nuestra sangre 

Húndete, emerge, cae en la humedad del nuevo sol que se despunta del beso. Que resurja el día y nos acabe de una vez 

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1983, Guadalajara, México. Es autor de los libros de poesía Fuego a voluntad (2018) (traducido al inglés como Fire of Volition en 2020), Donde el tacto (2011) (Traducida al francés como Là où le toucher en 2015), Expresión de fuego (2007), y El fuego se conoce por la quemadura, breve muestra 2007-2018 (2022). Recibió el Premio Nacional de Poesía Horacio Zúñiga de los Juegos Florales Nacionales de Toluca 2017 y el Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos 2010. Libros y poemas de su autoría han sido traducidos al francés, inglés, italiano, ruso, turco, griego, esloveno y albanés. Como traductor han sido publicadas sus versiones al español de textos de Malcolm Lowry, Glorjana Veber, Ravi Shankar, Hwang Ji-woo, entre otros.