5 poemas de Pablo Thiago Rocca

1 junio, 2026

Pablo Thiago construye una poética del desarraigo y la memoria desde imágenes de gran delicadeza material: piedras, trenes, cipreses, ríos y ciudades se convierten en formas del tiempo y la pérdida. Los poemas que se presentan pertenecen a su libro aún inédito titulado Crónicas y letanías.


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Espinillar

a mi padre Néstor

en Salto el niño descubre 
que todas las piedras son preciosas
cuando las acaricia el río

pero desde que construyeron la presa
el agua ha crecido tanto
y el hombre que vuelve a Salto
—ya no es un niño—
entiende
que todos aquellos recuerdos
quedaron sumergidos para siempre

en el antiguo hotel Concordia
bajo un cielo de palmeras centenarias
el hombre y el niño juntos
sueñan con las mismas piedras

y el río que corre a lo lejos
también los recuerda
y al instante los olvida

brillando como piedras
preciosas sus ojos
una mañana cualquiera de agosto

Madroños

a Ernesto Olivera

entre el rumor de la ciudad
otoño en crisis
soy un fantasma de vidrio
que avanza
sin retener la mirada de nadie
el fulgor de nadie
el aliento del día

madrid sin madroños ni osos
de qué siglo insigne
salió tu nombre y esta caña
esbelta y rubia

solo me turba
la sangre del aire
que no son hojas
ni viento

solo me nubla la noche del día
el ojo ciego de la ciudad
que oscurece el otoño
como un eclipse

la soledad animal
el cebo de la cebada
el miedo
particular de mí mismo
que a todas partes
llevo
Madrid
como un fantasma de vidrio

Siesta

a Ernesto Olivera

las torres y los cipreses
están a punto de despegar

—no sé a dónde irá a parar
el mundo sin los cipreses—

cuando yo no esté
en mi lugar habrá un cerco de espinos
con ramas como brazos extendidos
y uvas rojas

vendrán a buscarme los amigos:
«no está
se ha ido en un tren que llevaba niños
mujeres y moscas»

«si lo ven díganle que devuelva las piedras
que tomó del camino:
eran el camino»

más tarde
preso de la angustia
regresé a la piazza en que había soñado
y ahí estaba yo
entero hasta los pies

vinieron algunos cuervos y nos preguntaron
qué habíamos hecho con mi vida
los ignoramos

levantaron vuelo en espiral
y se disolvieron como píldoras
en una copa celeste

«ya está» dije «es hora de irnos»

hiciste un esfuerzo inhumano
por despertarte
y decirme que todo aquello era un sueño

La ciudad

a Alfredo Fressia

«O homem está na cidade / como uma coisa está em outra / e a cidade está no homem / que está em outra cidade» —Ferreira Gular

nadie
conoce la ciudad
es inmensa
nadie conoce a nadie en la ciudad
los barrios cambian de lugar
se levantan
y se caen

tú retienes las imágenes
guardas nombres y papeles
no sabes muy bien por qué
nadie lo sabe

quizás todos le teman a la muerte
y tú también
quieres prolongarte en esos objetos
en esas imágenes

te engañas
porque ya no están
se han ido y la ciudad lo sabe
los ojos de la ciudad lo saben
no
ni siquiera

nadie lo sabe
tampoco la ciudad
todos pasarán de largo
ya se han ido
no se sabe

El tren

a Lacy Duarte

de Dresden a Weimar
cada casa tiene su huerto adosado
a la vera de las vías

el tren bala
atraviesa los campos
como un gato silencioso balaceándose
mientras todo duerme
entre felpudas mantas de trigo

las vallas de metal los árboles
los postes eléctricos parecen
absorbidos y arrojados
hacia al fondo del tren
una fuerza invisible arranca de raíz
a todo aquello
que ose arrimarse
a las ventanillas

la tarde es un paño que el tren surce
en el silencio amarillo de las horas

a lo lejos los molinos de viento
se desnudan
arbolean sus aspas
largos cuellos espigados
frutos del día y de la noche cantos

de pronto el tren se detiene
y comienza a marchar hacia atrás
simple y claro
como si fuese capaz
de revertir el tiempo

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Montevideo, 1965. Escritor y curador de arte radicado en Salinas, en la costa del Río de la Plata. Dirige el Museo Figari (Montevideo) desde su creación en 2010. Premio Nacional de Literatura Ensayo de Arte del Ministerio de Educación y Cultura (MEC, 2004). Como poeta ha publicado diez libros, entre los que destacan nada (Premio Intendencia de Montevideo, 2008), La bicicleta etrusca (Mención Premios MEC, 2015) y Los cuadernos del dios Verde (Premio Onetti de Poesía, 2019). Sus poemas han sido traducidos al alemán, inglés, italiano, francés, portugués y sueco.