Siete poemas de Julio Serrano

3 agosto, 2026

En estos poemas, pertenecientes a la colección Primera persona, Julio Serrano escribe desde la incertidumbre de la imagen poética. Esta es vehículo para replantearse el mundo y reorganizarlo a partir de metáforas visuales. De esta forma, abrir la cabeza como un zapote, bailar lentamente con la propia muerte, encender una vela por quienes amamos, son algunas de las imágenes que atraviesan los poema.

1

Un pronombre que te abarque,

Mar,

Luz,

Sed.

Mar canto.

Luz bailo.

Sed amo.

Me aproximo, tembloroso, 

eres mi amado laberinto,

mar soy

luz estoy

sed sostengo:

sed me sostengo, en modo reflexivo,

me contengo, mar.

2

Abrir el pecho 

es una imagen que aparece

recurrente en los poemas.

Pocas veces abrimos la cabeza,

explicites de fruta:

abro mi cabeza como un zapote,

he echado raíz desde mi centro,

aunque no sepa decir bien 

en qué parte de mí quedan estas semillas.

Me brotan pequeñas ¿ramas?,

¿raíces?,

¿riachuelos?,

¿fallas?

Continente y fruta,

He abierto mi cráneo como se parte la piedra,

con el crujir y la fuerza de la Tierra.

3

Un punto donde todo se apaga,

no siempre existe tal cosa,

es más como un tejido que se dobla,

como un sueño profundo que empieza temprano.

Bailar lento,

casi amorosamente, 

con mi propia muerte.

4

Y un día se nace,

y se muere muchos días,

y entre todos esos días 

un total de movimiento

se organiza para convertirse en agua,

para volverse un beso frutal y cotidiano,

un manantial pequeñito que baja cerca del corazón.

Y esa pequeña gota que corre por los labios

justifica el total de aquel movimiento,

el de nacer muchos días,

sorbo de vida en una taza de animales

que alguien me regaló un sábado.

5

Y en el silencio

el humo blanco de una vela recién encendida,

y luego otra vela,

y otra más,

y al encenderse cada una

me sonríe el rostro de alguien que amo,

y que me ama,

luego se encienden nuevos rostros,

sonrisas de personas que nunca vi.

El futuro enciende su vela, también,

y me sonríe.

Pero los creadores nos enseñaron

a no prender completa la luz,

no levantar tanto el fuego,

es de noche, 

hay que respetar a la sombra,

a ella también la honramos con esta vela.

6

Dudo poder hablar del miedo a la muerte, 

echadas las raíces, 

expandidas profundas en esta tierra,

nuestra,

puedo hablar más bien del amor,

de la curiosidad que provoca,

del consejo de la muerte, dulce abuela.

Con lo que no logro contener el llanto,

es con el fin de la poesía, 

no hay ninguna razón para pensarlo,

pero lo pienso en días como este,

y lloro largo, 

y lloro invernal, 

ingenuo,

torpe,

no hay ninguna razón para que suceda,

pero lo pienso y lloro.

7

Con el amor también hay que hacer algo,

como se hace con los granos más grandes,

como se hace con el agua clara,

con los colibríes que se dan contra la puerta,

con el pan, como nos dijo el Maestro,

que a la puerta del horno se nos quema.

Con tanto amor qué se hace,

con tanto pueblo qué se hace,

con tanto corazón que se sembró

y ahora es casa de pájaros,

¡qué se hace!

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Nació en Xelajú, Guatemala en 1983. Poeta, contador de historias y artista multidisciplinar. Ha sido becario del Fonca en México, la Fundación Carolina en España y del Prince Claus Fund de Países Bajos.

Ha publicado varios libros de poesía, crónica y literatura infantil. Su obra ha sido traducida a varios idiomas como el q´eqchí, inglés, francés y bengalí. Su literatura infantil ha tenido importante difusión en Centro y Sudamérica, Estados Unidos y Europa. Es cofundador de Agencia Ocote, junto a quienes ganó el Premio Gabo de Periodismo en 2022 en la categoría cobertura. Ha trabajado en diversos registros entre el cine documental y la fotografía en diálogo con el periodismo, el ensayo visual, la ficción y la imagen experimental. Varios de estos trabajos ha participado en exposiciones de arte contemporáneo y festivales de cine.