Cuento: El sueco

1 junio, 2012

Si bien siempre está narrando en su poesía, como señala Sergio Ramírez, Ernesto Cardenal (Granada, 1925) también entró -como otros grandes poetas de Nicaragua- en el terreno de la narrativa, con un cuento infaltable en cualquier antología del género. En esta edición de homenaje, Carátula publica su cuento «El sueco», escrito en 1955.


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20 de enero de 1925, Granada, Nicaragua.
En 1935 ingresa en el Colegio Centroamérica de los Jesuitas en Granada donde completa sus estudios de bachillerato. Más tarde viaja a México e ingresa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicando ya sus primeros poemas en algunas revistas mejicanas.

En 1947 obtiene la licenciatura y entre 1948 y 1949 estudia Literatura Norteamericana en la Universidad de Columbia (Nueva York) donde termina doctorándose. De mediados del 1949 a mediados de 1950 viaja por Europa (París, España, Italia) para regresar este mismo año a Nicaragua.

En esa época empieza a escribir sus famosos "Poemas históricos" e inicia un trabajo de traducción de poesía norteamericana que se prolonga por bastantes años hasta formar una voluminosa antología que después fue publicada por Editorial Aguilar. También por esta época comienza a realizar trabajos escultóricos, siendo algunas de sus obras exhibidas en galerías de los Estados Unidos.

Por entonces, también, empieza a manifestar su militancia política contra la dictadura de Anastasio Somoza con poemas de contenido político, algunos de los cuales circularon por el extranjero de forma anónima, sin que se sospechara quien era el autor, y así fueron publicados por Pablo Neruda en La Gaceta de Chile.

Es en 1957 cuando su vida da un giro total al decidir hacerse monje trapense e ingresar en el Monasterio de "Our Lady of Gethsemani", en Kentucky, EE.UU. donde Thomas Merton, maestro de novicios y consejero espiritual, se convierte en su gran amigo desde entonces.

Debido a su delicada salud debe abandonar la orden de la Trapa en 1959, continuando sus estudios religiosos en el Monasterio Benedictino de Cuernavaca, México, donde permanece dos años. Allí escribe dos obras, fruto de sus experiencias místicas: "Gethsemani Ky" (1960) y "Vida en el amor".

En 1961 continúa sus estudios de Teología en un seminario católico en la Ceja, Colombia. Desde allí publica las obras "Salmos" (1964) y "Oración por Marilyn Monroe" (1965), obra que contiene algunos de sus poemas más intensos, e inicia la colección de poemas indígenas que serían publicados después (1969) con el título de "Homenaje a los indios americanos".

A principios de 1966 funda una comunidad contemplativa en una isla del archipiélago de Solentiname en la región de Río San Juan. En esa comunidad fomenta el desarrollo de cooperativas y crea una escuela de pintura primitiva que ha sido muy apreciada en Nicaragua y en el extranjero y un movimiento poético y político entre los campesinos basado en una interpretación libre y revolucionaria del Evangelio.

Posteriormente publica otros extensos poemas: "Canto Nacional" y "Oráculo sobre Managua" (1973), "Cristianismo y revolución" (1974), "La santidad en la revolución" (1974). También, "El Evangelio en Solentiname" (1977), comentarios revolucionarios del Evangelio hechos por él y los campesinos de Solentiname.

La poesía de Ernesto Cardenal es una poesía exteriorista formada en la lectura de la poesía norteamericana, la Biblia y los textos latinos clásicos, y se mueve entre el epigrama, la crónica y el salmo. Cardenal une el lenguaje místico con el épico, los problemas del proletariado de su pueblo con la magia de lo cotidiano; la ironía con la intensidad de la vida moderna.

Sus extensos poemas son verdaderas composiciones sinfónicas que expresan la ira del profeta enfrentado a la dictadura y que a la par revelan el asombro del poeta ante la naturaleza y la historia.

Pero por encima de todas estas apreciaciones, Cardenal reivindica una y otra vez la dignidad para el pueblo que tanto ama y para las comunidades indígenas.

Aunque su poesía no sea elitista, los críticos no dudan en afirmar que "El estrecho dudoso" es uno de los grandes aportes a la poesía contemporánea en lengua española.