5 poemas de Álvaro Inostroza Bidart
31 enero, 2026
En estos poemas Álvaro Inostroza consigue una voz testimonial que piensa la vida desde la renuncia y la memoria. Con un lenguaje directo, los textos enlazan biografía, historia y crítica social: la domesticación, el exilio, los restos de lo vivido. Las imágenes de la “Zona” y las gaviotas funcionan como metáforas del olvido y la adaptación forzada. Créditos de la foto: Kary Cerda.
testigo
quería viajar
pero también quería amar
quería ser poeta
pero también quería
tener una familia
quería no temerle
a la muerte
pero también quise
ver crecer a mis hijos
quería un mundo mejor
pero opté por sobrevivir
quería vivir de la amistad
pero acepté la posesión
de la pareja
quería prestar mis ojos
para transfigurar
la realidad
pero terminé siendo
apenas un testigo
de este futuro
que se disuelve
aceleradamente
zona
cada persona
tiene una Zona
como la de Apollinaire
como la de Cortázar
como la de Tarkovsky
como la de G. Colón
donde almacena
restos de objetos
posesiones olvidadas
harapos de malos momentos
vestigios de felicidad
cada casa
tiene una Zona
donde se acumulan
utensilios inútiles
bienes destartalados
menaje dejado de lado
cuya ubicación transitoria
la lluvia y el oxido
hacen definitiva
una Zona
donde se olvidan
aparatos electrónicos
en desuso
pantallas de computadores
camas de hijos
que ya crecieron
baúles abandonados
maletas que nunca
se volvieron a abrir
cada ciudad
tiene Zonas
donde anónimos vecinos
van a botar
escombros
colchones desvencijados
viejos televisores
muebles destruidos
documentos inútiles
desechos médicos
maquinas con desperfectos
que se convierten
en limo en descomposición
en sedimento
del olvido
cada Zona
es un lenguaje
un mundo pasajero
una señal de identidad
un hallazgo transitorio
cada Zona
es una ilusión
una tristeza
un patrimonio
un desencanto
cada Zona
es un misterio reluciente
hecho cuerpo
el reflejo provisorio
de la bella sombra
que pasó
generación del 80
la generación del 80
que después del
GOLPE
se quedó en Chile
o salió del país
que nos buscábamos
en las noches
de Santiago
de Concepción
de París
o de Estocolmo
que escuchábamos
a Sumo
a Silvio Rodríguez
a Los Jaivas
a Inti Illimani
a radios Moscú
y Cooperativa
que publicamos
a escondidas
que sospechábamos
hasta de nosotros mismos
que perdimos
a nuestros mejores amigos
sobrevivientes del exilio
del estallido
de las bombas
y los fusilamientos
que estudiamos
lo que pudimos
lo que nos dejaron
que transformamos
la sospecha
en un arma
no somos
la Generación NN
nos escondíamos
detrás de nuestras propias sombras
pero no rehuíamos
la pelea
sí era necesario
y así pasaron
muchos años
demasiados
entramos
en Zona de Extinción
lo habían anunciado
Armando Rubio
Rodrigo Lira
lo confirmaron
Mauricio Barrientos
Aristóteles España
Enrique Moro
de los cuales
me siento más cerca
que de todos los poetas vivos
salvo
algunas honrosas excepciones
ahora
nos acercamos peligrosamente
a los setenta años
y nos seguimos
escondiendo
pero tenemos nombres
hijos
libros
amores
nos publican en antologías
ahora
nos falta juntarnos
contarnos nuestras historias
emborracharnos
llorar
a nuestros muertos
y creer
que todavía
tenemos
algo
de vida
gaviotas domesticadas
a las gaviotas
domesticadas
les gusta pararse
en las grúas
de construcción
de los grandes edificios
a las gaviotas domesticadas
les gusta anidar
en el techo del vecino
las gaviotas domesticadas
defienden
el territorio
ganado por la desidia
de los habitantes
que ya no reparan
en los aguiluchos
los señores olvidados
del barrio
del parque urbano
de lo que queda de él
las gaviotas domesticadas
ya no viven a la orilla del mar
ya no se lanzan en picada
buscando su comida
más allá de las olas
las gaviotas domesticadas
prefieren las sobras
de los basureros
de los habitantes
que han cortado los árboles
que aplauden el pavimento
y los edificios
las gaviotas domesticadas
pronto pasearán
por las calles de tierra
de la mano de los amos
que las alimentan
desplazando a los perros
que ladrarán desesperados
encerrados
en las partes traseras
de las casas de los cómplices
de las gaviotas domesticadas
altisonantes
destempladas
que pronto
se sentarán a la mesa
de estos habitantes posmodernos
y ya no comerán restos
las gaviotas domesticadas
los acompañarán
a los supermercados
a la peluquería
a los cajeros automáticos
tendrán tarjeta de crédito adicional
su propia mansión
en el techo de las casas
las gaviotas domesticadas
tendrán voz y voto
en el directorio de la comunidad
ya no solo serán dueñas del aire
venderán el mar
y serán propietarias de la tierra
fiesta sorpresa
mi cuerpo dirá adiós
antes que yo mismo
ya no caminaré todos los días
ya no reirán mis pequeños ojos
mis manos se despedirán
de sospechosos visitantes
mi cuerpo desobedecerá
mis órdenes de servicio
no atenderá mis llamadas matutinas
no aceptará mis decisiones vespertinas
mi cuerpo me abandonará
en medio de las tormentas nocturnas
y ya no volaré
sobre las islas de la memoria
mi cuerpo dirá adiós
antes que mi alma enamorada
se quedará dormido
y no podrá acompañarme
a la fiesta sorpresa
que me están organizando
Poeta chileno de la Generación del 80. Nació en 1960 y vive en Concón, en el norte de la bahía de Valparaíso, Chile. Tiene 13 libros publicados; el primero de ellos, “Patio de Luz”, hace 40 años; y el último, “Canción del Viento”; Variaciones sobre poemas de Gabriela Mistral; en 2024, al cual pertenecen estos 5 poemas. Su poesía ha sido traducida al inglés, árabe y portugués. Además, es crítico de cine. Publica semanalmente una columna de cine en el Diario La Estrella de Valparaíso y tiene un blog con sus críticas. Integra el Círculo de Críticos de Arte de Chile y la Sociedad de Escritores de Chile (SECH).