5 poemas de Daniel Rojas Pachas
1 diciembre, 2025
Los poemas de Daniel Rojas Pachas examinan el hogar, el tránsito y la identidad como espacios cambiantes, hechos de intimidades y reflexiones sobre hechos cotidianos. Cada poema abre una escena donde el cuerpo recuerda, imagina o resiste, y desde allí surge una voz que busca persistir en lo vivido mediante la escritura.
Hormigas en la mano
Hubiese querido perpetuar
aquellas tardes en el jardín de mamá.
Sentir las hormigas en mi mano
al desenterrar mis juguetes.
El rumor del agua
regando las buganvilias.
Tengo en mi libro favorito
una foto de los dos como separador de hojas.
Hay días
en que no paso de la página cuarenta y siete,
me distraigo viendo la felicidad de aquellos extraños.
Frente al espejo
no reconozco al niño que fui
Debería buscar una playera del mismo tono
y salir al parque
tres cuadras más allá de mi departamento.
jugar a ser mi doble
empapar mis hombros
con la tenue brisa,
ignorar a los repartidores de comida rápida
y ensayar con elocuencia
aquella torpe sonrisa infantil.
No estaría mal
tener alguno de esos juguetes que solía enterrar.
A falta de utilería
hundo mis manos en el barro
y me obligo a suplantar
el ruido
del agua escurriendo
con el apremiante alarido del tráfico.
Tu pequeña mano aferrada a la mía
Sorteando avenidas de conductores distraídos,
repetimos
-tu pequeña mano aferrada a la mía –
a diario ese trayecto
y me cuentas
para que la idea me acompañe de regreso.
Un seven eleven, una diminuta pastelería,
un anciano sin dientes con sombrero de paja barre las esquinas,
puestos ahí como personajes y escenarios
que jamás interrogaremos.
Escuché que las personas que pasan mucho tiempo juntas,
terminan llevando el mismo ritmo al caminar.
Ahora sólo como frutas.
Mi cuerpo envejece
y he comenzado a odiar todo lo que me distrae de una lectura.
Una imagen necesaria para aguantar largas horas.
– El protagonista de esta historia es otro / fuera de cámara
– una melodía dulce / la tensión antes del disparo –
– un ojo que rehúsa confrontar el terror
y desliza su atención
hacia una ventana con el horizonte dibujando por el mar
y pensar
Presiento desde hoy un balance desastroso de mi generación, de aquí a unos
quince o veinte años. (…) Un verso de Neruda, de Borges o de Maples Arce no se
diferenciará en nada de uno de Tzara, de Ribemont o de Reverdy.
Allá fuera está mi hogar.
Un eco de momentos felices.
El amor:
Mi madre sujetándome el pecho con su brazo
mientras con la otra mano se aferra al volante
y busca evitar choquemos.
Dos países
A veces me sorprendo ante el reflejo
esperando una palabra
una fábula
o siquiera un sonido que permita sobrellevar el caos.
La distancia con mis dos países
el de nacimiento y el de papá.
Uno me atosigó con violencia
noches en vela
y la promesa de una muerte temprana.
Hoy sufro otros dos países,
el del presente
abierto
como una invitación a una soledad bien recibida,
el segundo
es en realidad todos los lugares que deje atrás
los amigos y las personas que me juraron amor eterno.
Me repito algunas nuevas noches
en que dormir es un acto ilusorio
ese maldito país atado al recuerdo
la burla de todo lo dicho
será la brújula frente a la oscuridad de los otros.
Cumbia y banda
Invaden la paz mañanera
con sus tonadas
de cumbia y banda
y el estruendo de risas en complicidad.
Escuchas pasos fuera de tu puerta
tentado a ver por la mirilla
-cuidado con las visitas indeseables-
escritores
tan mal editados como mal nacidos
que van al grano como las prostitutas al dinero
te van a bolsear – recuerdas el chiste de un amigo
Volver a la parsimonia del poema
ojalá fuese tan sencillo
como descargar en internet las obras completas de Balzac.
Respondes una llamada
los del banco te ofrecen una línea de crédito
te distrae la mecánica voz.
Decides preparar algo
y dejas que el aceite caliente por largo rato.
Hay encierros y exilios
estancias y migraciones
derroteros y puntos de fuga
¿Cuántos buses y estaciones han sido borrados del mapa?
Empapar una galleta en el café
e ignorar el canto de sirena de los noticieros.
Observas a los trabajadores remover escombros
apilan piezas muertas
herramientas van de un lado a otro
y tus manos no padecen el desgaste de la piel contra la piedra.
Recuerdas las palabras
la comparación de lo escrito en tu lengua
y dibujas un edificio que levantamos juntos.
Obreros de lengua batiente
desean poner en píe una tradición
una genealogía de cadáveres ilustres
y fotos en museos
libros añejos
y textos que los maestros obligan a niños recitar
Me sitúo entre los trabajadores que se han concertado,
sin ponerse de acuerdo en el estilo,
para levantar la casa de la poesía (…)
No se vive ni se escribe a la intemperie
Situación desesperada
Escribimos para vengar el cuerpo y la materia
unidos en la fosa
irreparabilísima del tiempo.
Nos prometimos cobijados
por algo similar al amor materno
jamás volver a escribir en primera persona
a riesgo de traicionar la realidad y hacer superficial los
eufemismos.
Cuán sencillo es abrazar un relato fallido
y dejarnos cautivar por el silencio
de nuestras muertes en bandeja,
en medio de una situación desesperada:
parte engaño, parte esperanza, parte verdad (…)
el olor a cosa quemada consumida por el fuego
a ojos del público
sin tregua
sin ese guion
que nos fascinaba y pretendimos actuar.
Lima, 1983. Escritor y editor chileno. Actualmente reside en Bélgica dedicado a la escritura, a la investigación académica en KU Leuven y a cargo de la dirección del sello editorial Cinosargo. Ha publicado los poemarios Gramma, Carne, Soma, Cristo Barroco, Allá fuera está ese lugar que le dio forma a mi habla y Mecanismo destinado al simulacro. En ensayo ha publicado Realidades dialogantes y El arte de la cháchara: la poética de lo abigarrado en las novelas de Enrique Lihn. Es autor de las novelas Tremor, Random, Video Killed the Radio Star y Rancor. Sus textos están incluidos en varias antologías —impresas y virtuales— de poesía, ensayo y narrativa chilena y latinoamericana.