5 poemas de Domingo de Ramos

3 agosto, 2026
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Los poemas aquí presentados gozan de una potencia imaginativa fuerte, que le permite ir, imagen tras imagen, generar una trama literaria cuyo mensaje no es sino la transformación del poema en experiencia vivida.

Como ver un sol al revés

Despierto en una habitación saturado de zancudos
Ropas sueltas olores opuestos
Como una lucha vaga e inverosímil
En un día antes o talvez después o en un futuro inmediato
Como esa muchacha de la esquina
Pegada al poste como un cartel diciendo Ven
Y no llego
Ella es caligrafía temblor molde oleaje anomalo Eros Eros
Que arrebatado llega y pronto se va
Ese espectro me había acariciado
Alguna vez y la mire con crasitud y demencia
Y ella me habitaba como cosiéndome el aliento ácido de las tripas el relapso existencial
Esta sutil repulsión a la nada
Y me sedujo lo impropio lo ajeno lo inerte
Y ella se entregó a lo extraño a los desconectados a esos aspavientos
Que comen silenciosos en las carretillas bajo los semáforos enrojecidos y calmosos
Y no me despierto hasta que los zancudos zumban chupan y se pegotean en las paredes
El tiempo que carezco se torna nauseabundo En eso estoy
y lanzo lo que hay de mí que no es nada o es poco o es ese dios cocido en un retrato
Ando jubiloso y atareado tatuando el festín de los que vienen
Como diluvios voraces y ciegos cerrándome el paso
Y ese porvenir que hablo detallo y miro
Ya no sé qué masticar
El brillo mutilado tu arrastrada herida
Ya no sé qué mas hacer
Este pobre hueso solo se despliega en estas viejas ondas
En estos cerdosos sueños
Si cierras los caños los años el camastro solitario y revuelto
Veraz la noche vagarosa que se planta en mi camino
Y me acorralo de ti
Dentro y lejos de ti
Como un camino que se pierde en otro camino
Como un vagabundo huyendo de ti
Porque nada de eso existió
Y no tengo orgullo ni antro que me cobije
Cuando hice todo lo que hice todo lo que quise
Allí voy irresistible
Irresistiblemente SOLO

Hemos caminado cambiando siempre de rumbo
Por senderos prosaicos por autopistas insostenibles
Como ahora gemelos naciendo de ese amor de ese apego
Ilusorio que nos hemos jurado bajo los barracones
Bajo las sombras contrahechas que nos acechan
Somos esa turba asmática renuente a que nada cambie
Estamos uno y al otro lado compartiendo el vacío
De ya no vernos de ya no sentirnos como galopes fantasmas
Disparando a mansalva palabras inconfesables como un cráter bajo la luna
Las ataduras que enceguecen el final o el principio
El automóvil que pasa en la umbrosa calle los campos el dinero y esa manera de vestirse
El maquillaje las mentiras los sobornos del cuerpo la bajada
A los baños el irredento cielo abismado en ese espejo
Que tu rostro y el mío dispuestos a la sorpresa
De una crisis de nervios
Nos refleja cual muerte lenta de un comedor universitario

Los derrumbes

Ya no suena bien Schubert o Brahms
En las mesas espumeantes
Donde se desliza sus canticos mortales
Que abraza y aflora el áfono cielo
Ya no suena bien Schubert
Tampoco Brahms para las ventanas lejanas
Ahora que en abril nadie puede respirar su aire cruel
Embozado embreñado saqueado restringido
Inmortal mortal de los días por venir
De los meses o mieses más oscuras
Que abril cuyo cabello no flota más
En el vacío que hay de una hora a otra hora
De una madre o de un hermano que parten
Al mismo tiempo sin mezcla sin aura
Desde una insepultable zona
Desde un insepultable cuerpo
Pecios de vida pecios de aliento
De tumbas de pálidos colores
Que suben puro a lo inmutable
A lo verdadero de tu nombre
A la cuesta de mis años
Como un incendio ahumado
Soplando mi rostro
Que ya no te ve que ya no lo ve
Como paños que vendan mis ojos
Es que ya no te siento
Decapitado cierzo
Que ya no lubricas en las cuencas de mis manos
La muerte no es un carnaval de fuego
Es una frase certera
Flexible como la densa columna de un gato
Es una frase interminable
Es una rueda chueca
Que corre sobre el pavimento
Es nuevamente un viaje
Un viaje de una bala en los parietales
Es un puto verano del 2015
Donde ella va y viene como una mujer parturienta
Despertando inmóviles gusanos como unos comensales
El mundo soy yo decía ella por la esfera de su vientre
Y nada hay bajo la nube
Nada hay bajo el tablero
365 días sin ti
Sin comensales nuevamente
Sin un sírvete vallejiano
Sin esa frecuencia con que se despelleja la víbora
Sin ese cascabel que zumba al mediodía
En mi despojado cuarto
Nada hay porque tuyo es el Reino
Es este siglo tu siglo el siglo de los siglos
Así sea así sea Geranio oscuro fruto álgido
Te digo si lo siniestro toca mis lentes troquelados
Estos comensales extraños
Volverán nuevamente
Como esta desgraciada parca
Que gira al mando de un tropel de cirujanos
Convictos y confesos de asesinar y asesinar
Con el poder y la potencia
De volver a nacer
Probablemente volverías a mostrarte
Como un rizo claro en la cocina
Oh dios
Al menos un atisbo
En la desvanecida arena
Llenos de cangrejos que hoyen la grava como unos ojos
Lastrados mirándome en el espejo
Tan solo eso tan solo eso
2015 no hay peor año que estas cifras podridas
No hay peor pedrada en el hocico que este aullido
Chiflado como chiflados son estos comensales
En saco blanco y pantalones huecos
Balanceándose como un abedul de la medianoche
Nada hay tras las mamparas abiertas
Nada del río ni del sueño
Solo resplandor y resplandor
Tras el patio vacío
Mojado por insana lluvia
Tu sombra entre galeones y colmenas de agua
Narcisos que velan un siniestro pavo navideño
Cortando las cenizas de mis dedos
Los cordones de mimbre
Los cordones de alcohol
Madre que es la muerte
Un peso bruto y seco
Una tara una medida
Longitudinal entre tú y yo
Un tocado
Un penacho de plumas
Un desvariado comensal
Abril es el mes mas cruel
Estoy convocándote
Aquí con miles de comensales
Y fotos y canticos desquiciados
Con luces flacas flores coronas
Y 20 moldeduras de tu trenza
Para este imperio para este reino que empieza desde una cicatriz
Que aún no concibo explicar
Me inquiere
Desde sus más profundos ojos
Sin respuestas
Sin demanda
Ni súplicas
Sin el azul
Con que me ovuló
Siendo agosto una hilera de pelos tardíos
Sobre el frontis de abril
Que venga descendiendo impuro contagioso acogedor
Amenazante doloroso y venenoso
Que venga desde las sombras
Desde las aguas desde aquel día en que partió
Que Ella venga desde la tumba
Que regrese se acueste como un ciclón
Y me diga adiós adiós y para siempre 

MI MADRE DUERME

Duerme mi madre
todo se duerme
Nada se aquieta nada susurra
El polvo se arrastra bajo su cama
Se duerme como nunca se ha dormido como un hijo
Se duerme lentamente como nunca nadie lo ha hecho
Ella va y viene en mi cuarto en mi mente en mis huesos
en las escaleras en las cortinas con la flecha que se apaga
como un asteroide volando sobre sus parpados alados
Duerme como el picahielo la cuchara el smartphone y el dedo
Duerme como la película de un joven obtuso
Duerme en ese lugar o en otro solamente duerme
Duerme en los escalones en las puertas En todas partes la noche
La noche por doquier en los rincones en los ojos en la ropa blanca
entre los papeles en el escritorio en el habla estival
en sus palabras en la leña en las tenazas en cada objeto del olvido
En la casaca en los zapatos en las medias en las sombras
tras el espejo en la alcoba en el respaldo del sillón volteado
en las grutas y el ave maría en los crucifijos en las sábanas
en la escoba en la entrada en las zapatillas Todo se ha dormido
Se ha dormido todo La ventana
todo el barrio se ha sumido en el sueño
Los faros amarillos cabecean  
se han dormido turbiamente las ojeras
las 37 iglesias se han dormido
Duermen los arcos los muros las ventanas
las pullas nocturnas los adoquines las rejas los jardines
No se enciende una sola luz ni rechina una rueda…
Las combis los ornamentos las cadenas los postes duermen
Duermen las puertas las bisagras los picaportes los garfios
los biombos los cerrojos con sus llaves los pasadores de ida y vuelta
En ninguna parte se oye un susurro ni ruido ni golpe
Solo las nubes crepitan Todo duerme Aún falta para que amanezca
los andenes duermen los asilos se encienden en primavera
como si fueran semáforos crudos los viejos botones caen del cielo
Duermen los cerdos abiertos en el camal el cráneo y el torso
Las casas los traspatios Duermen los perros guardianes
Duermen los sótanos duermen los gatos con las orejas paradas
Duermen las ratas y la gente duerme Lima profundamente duerme
Duerme el velero en el puerto duerme el rayo el granizo
cruje bajo su fondo y a lo lejos se funde con el cielo dormido
Mi madre se ha dormido Y junto a ella duermo yo y el otro mar
La costa castiza se ha dormido sobre el agua mestiza
Toda la ciudad y la isla duerme en los brazos de un mismo sueño
Duermen los eucaliptos los pinos los álamos los cedros los molles
Duermen las laderas los arroyos duermen las cuestas las sendas el Sara Sara
Duermen los zorros el lobo el cóndor También se ha echado el oso
y se han levantado de sus guaridas las guadañas las arañas
También se duermen los pájaros su canto no se oye
No se oye el chillar de la vizcacha no se oye la noche ni
el aleteo de la lechuza La región del altiplano está en silencio
Brilla una estrella Una renegada avanza con paso cauteloso
Se ha dormido todo Todos los muertos yacen alertas
Duermen tranquilos en sus lechos sin pesadillas ni reclamos
duermen los vivos hundidos en camisones y excremento
Duermen solos Profundamente O entre los negros brazos de un desconocido
Todo se ha dormido Duermen los ríos los montes los bosques
Duermen las bestias las aves el mundo vivo y no vivo
Solo la blanca nube vuela y chirría desde los cielos nocturnos
Pero también ahí duermen por encima de todos
Duermen los ángeles Los santos se han olvidado
del mundo azaroso y nauseabundo para su santa vergüenza
El ukhupacha duerme Duerme el bello Paraíso
A esta hora nadie sale de su casa
El Señor se ha dormido La tierra quedó enajenada
No ven los ojos el oído ya no oye
También duerme el demonio Y se durmió a su lado
la discordia en la brisa de la campiña ayacuchana
Duermen los montoneros Duerme el arcángel San Gabriel con su trompeta
Y el tsunami de indios muertos Duerme su espada
Duermen los caballos meciéndose suavemente en el pasto
Duermen las manchas mi hermano duerme
duermen la cúpula de San Pedro el lienzo monostrófico de Leonardo
Mi madre se ha dormido
duerme el vicio la angustia los pecados
callados por igual reposan en sus sílabas La mierda insomne duerme
Y cada verso es hermano a otro verso aunque en sueños
farfullen uno al otro en otro idioma en otra lengua en otro dialecto
Aquí los pintan en tablillas en aromas en cerámica en arcilla
En arpilleras donde duermen los cantos la infancia
Su leve orfandad la pálida mano su derrotada lanza
Duerme mi madre mi madre duerme en silencio
Esto es el silencio esto es mi rincón
El rincón de los muertos
Donde mi madre nunca duerme

(Poema inédito )                                         

Una tela muerta

Una tela muerta cae en el rostro de aquella que más amo
Ya no duerme no explosiona cada mañana
Mandando al carajo un día para el olvido
Ya no cubres ni bordeas las playas desiertas
Con tu enorme cintura como una bandera solar
Madrugando en solitario este paraje sulfurado por la guerra
Extraño todo
las sombras las heridas el canto desafiante
Que cruje y susurra lo inmóvil de ti lo invisible de ti
Esa transparencia bipolar que se extiende arrumbándome
Contra el piso trajinado por borrachos prostitutas delincuentes y genocidas
Que se desparraman por el mundo como cuentos podridos de un país del norte
Ahora ese alado frescor cuando en las madrugadas el viento rispaba tu sostén
No lo hallo no lo encuentro no lo siento
Solo veo escenas salvajes drones estallando en tu lecho
Comercios y políticos vendiendo lo que no hay
Tu ausencia y otras ausencias los mudos los silenciosos los sediciosos
Que están subiendo y bajando con ligereza esas gradas bombardeadas
Esos templos demolidos esos techos agujereados esas calles sin plano
Esos vahídos de motores candentes
Ya no hay paraíso que lo resista ni destierro ni encierro solo orfandad y muerte
Entonces bésame antes que se pudra la hiedra en el camino domina con ánimo mis faltas mis carencias
déjame tu palpito furioso
Entrégamelo hártame de convulsas corrientes que brotan de mis romanzas ardientes y lacerantes
Como cuando me arrojaste un plato lleno de guijarros muertos y sin haber almorzado
Ahora ya no estás No hay más allá solo esa tela muerta que te cubre tus enormes ojos
Aculatándome contra las esquinas cediendo ante tus reproches encrispado por tu desdén
Y esas convulsiones rodantes con que me fatigas
Entonces despáchate de una vez por todas este rockanrol para los muertos
Este pórtico sionista que me estruja
Este devenir que no alcanzo ver este imaginario país que detesto

Perú, 1960. Fue co-fundador del Movimiento Kloaka (1982-1984). Ha publicado los libros Ósmosis, 1996 (Premio COPE de Poesía Petroperú); Las cenizas de Altamira, 1999; Erótika de Klase, 2004 (Premio de Poesía Erótica “Carlos Oquendo de Amat”); Pastor de perros (Antología), 2006; Dorada Apocalipsis, 2008; Demolido Fuego, 2010; Cartas desde la azotea, 2011; Lima Pop (Edición Bilingüe italiano- español), 2012 y Los salvajes del sur (editorial horizonte, 2018), entre otros.