5 Poemas de Niño alien o varias formas de la infancia
5 octubre, 2025
Presentamos 5 Poemas de Niño alien o varias formas de la infancia, libro que recientemente ganó el Premio Iberoamericano de Poesía Minerva Margarita Villarreal 2025, organizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL). En este poemario David Anuar propone el análisis de la infancia, creando historias desde el extrañamiento: el mundo del infante es un campo en donde la imaginación es más real que las horas adultas. De esta forma, la imagen del “alienígena” logra un doble juego, por un lado recrea la imagen del niño, cuyo pensamiento parece “de otro mundo” para el ojo adulto; por otro, nos hace preguntarnos en dónde en qué tierras debemos indagar para hallar nuestra identidad.
niño que sueña con extraterrestres
desde el centro de mi cama’
desde esta nave espacial de sábanas suavecitas’
desde aquí’ yo’ pequeño tripulante de la embarcación
bicicleta cosmonauta número 3654
saludo a todas las estrellas y los habitantes del espacio exterior¨
cometas’ castores’ ornitorrincos’ ciudadanos de alfa centauri’
peces beta’ androides’ enanitos verdes’
vampiros marcianos’ pulpos alienígenas’
baby yoda’ amigo chewbacca’
peluches de asteroides’ avestruces’ cohetes’
canicas meteorito’ lunas congeladas¨
páginas fluorescentes en la pizarra oscura de mi techo’
yo’ cosmonauta 3654’ saludo desde el sistema solar de mi cuarto’ y de pronto
objetos no identificados rebotan contra las paredes’ emiten sonidos
de queja’ un grito que traspasa a la velocidad de la luz
mis dos grandes y circulares orejas’ antenas para detectar
a la redonda cualquier interferencia o actividad enemiga’
herencia de papá’ un sol enfurecido’ estrellas fugaces’ alguien grita’
sobre mi cabeza’ las pegatinas se desprenden y la puerta se abre de golpe’
el espacio exterior se desborda y nadamos contra la falta de gravedad,
un sistema planetario que nos diga¨ todo va a estar bien’
ella’ mi madre’ me toma entre sus brazos’
eyecciones de emergencia’ somos la icónica escena de E.T.’
pedaleamos por la vía láctea’ una misión para sobrevivir
más allá del globo terráqueo de mi padre’ antigravitatorio’
una fuerza contra sí mismo lo anula por dentro’ afuera’ en la noche
las estrellas todavía brillan’ nos acompañan’ deslizan su luz por nuestro cuerpo¨
en el cielo de las bicicletas’ mamá y yo somos extraterrestres
exploración cuerpoespacial
desterrados del planeta de papá’ algo crece dentro de mí’
me habla en clave morse con la ternura de un lenguaje insecto’
de las pulgas estelares y las atmósferas zumbonas
que pinchan mi costado izquierdo’ esa fricción
de las heridas bicheriles que persisten
y palpitan un código de electricidad e irritación’
como si un mar de ronchitas o un ejército de orugas
con su melena de alfileres y noches muy largas sin cerrar los ojos
me caminaran por la piel de la cadera
adentro’ muy abajo’ un poquito a la izquierda’ algo
se mueve’ y me hago bolita más allá de la luna y los asteroides’
cochinilla interestelar’ pongo mi oído sobre mi cuerpo
y le digo¨ bicho mío’ cómo llegaste hasta ahí?
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comas alienígenas’ equivocadas’ enrevesadas de espíritu’ torcuatas’ adornadas de collares’ tarumbas’ dodo de alas no atrofiadas’ cantimploras del aire’ silencio de guisantes’ que no elisión de la habichuela’ pausas o aposiciones’ vocativos vocales’ garras de velociraptor’ lluvia de meteoritos’ ojo de gato’ colmillo de tarántula’ coma parapetada’ interestelar’ cohete a medio vuelo’ luciérnaga del ritmo’ gramática de alúas’ olor a tierra en el cielo’ agujero negro en la hoja’ ortografía del avistamiento’ comas alienígenas’ semillas de toronja’ gajos de galaxia’ un hombre que se dobla’ y emite una señal’ SOS¨ ¿socorro o silencio?
todo sucede en el nostromo
El nostromo es una nave inmensa.
Una nave espacial inmensa impregnada de presagios…
tiene la forma de la orquídea,
tiene la forma de su florTomás Harris
aun en medio de las galaxias y las bullentes supernovas
aun con la ligereza de no estar atados al suelo
y al cuchillo de la mirada o la gravedad en la nuca’
un macho no puede hablar de sí mismo con soltura
señalar cada uno de los lugares que anhela o que le duelen
un macho sabe blandir cualquier arma’ disparar’ ser un escudo
contra los meteoritos o los desconocidos ataques extraterrícolas’
pero un macho no puede cuidar un grajo’ gramínea’
o el cuerpo que se dice propio’ un macho no es fértil
como una tierra extensa donde crecen frutales fresas’ un macho
definitivamente’ no puede reproducir en su interior otra semilla¨ heliopausa¨
ser óvulo’ ovular’ espacio para que circulen el aire y los nutrimentos’
anáfora de la vida’ ánfora que se tributa en el amor de la placenta’
un mancho sólo sabe arrebatar lo que no le ha sido dado’
poner un colmillo sobre el estómago de la hembra¨
jardín blindado’ un macho jamás podrá caminar dentro de sí mismo’
disfrutar de las flores’ que en su propio desamparo’ le crecen¨
un macho se ignora hasta volverse camino de hormigas o jaula de tarántulas’
pero tal vez dentro del sueño y sus quebradizas barreras interestelares
tal vez en esta maquinaria de ficción’ orquídea impregnada de presagios’
tal vez en estos pasadizos del nostromo’ exista una puerta singular y llana
para pedir perdón y desatar la lengua
abrir el cuerpo
y sembrar
| alienígenamente |
una flor
Anzuelos
Mi padre pesca frente a las olas,
es un pilote inconmovible:
madera cruda sobre oleaje crudo,
muelle donde respiran por última vez
los peces. Yo, desde la arena y el sargazo,
con mis todavía pocos años
miro con mi dedo el horizonte y las estrellas
de alguna forma yo también pesco
y procuro que mi padre lo sepa.
De repente, una luz baila por el cielo:
gira salta
va y viene despide vibraciones.
Y yo ensueño en su claridad otra forma de la vida,
hombrecillos tiernos de color verde,
seres galácticos de cariño fundamental.
Todo esto le cuento a mi padre
mientras mi dedo pesca los resplandores
de un objeto no identificado
y con la dulzura de mi voz todavía dulce le digo:
¿viste eso pa?
Él sólo prende un cigarro y prosigue con la oscuridad
y sus anzuelos, el mismo horizonte frente a nosotros nos divide.
Aquella noche mi padre me dijo:
los aliens no existen.
Cancún, Quintana Roo, México, 1989.
Historiador, poeta, dramaturgo y traductor. Licenciado en Literatura Latinoamericana (UADY, 2013) y maestro en Historia (CIESAS, 2018). Becario del PECDA (2012, 2015) de la Fundación para las Letras Mexicanas (2018-2020) y de Jóvenes Credores (2023). Residente del International Writing Program de la Universidad de Iowa (2022). Ganador del Concurso de Cuento Corto Juan de la Cabada (2011), del Premio Francisco Javier Clavijero (2019), del Premio Estatal de Poesía Tiempos de Escritura (2020), del Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos (2020), del Certamen de ensayo Luis Alberto Arellano (2021) y del Premio Iberoamericano de Poesía Minerva Margarita Villarreal (2025). Autor de varios libros, entre los más recientes Memoria de Gabuch (ICAQROO, 2020), Alguien hunde mi cabeza (Mantis Editores, 2021), Al fondo, a la derecha (Fósforo, 2022), Cartografía para regresar (Libros del marqués, 2023), Distancia (Arboreto, 2024), y Un arqueólogo desconocido (Libros del marqués, 2024). Editor de la antología Contramarea. Breve antología de poesía joven de Quintana Roo (Plataforma Colectiva, 2017), y de la obra completa de Adriana Cupul Itzá, Y mi cuerpo no ha muerto. Poesía recuperada (1993-2002) (IMCAS, 2019). Su obra poética y narrativa ha sido traducida al inglés. Fundador y director de Archipiélago: talleres de literatura.