5 poemas de William González
1 junio, 2026
La poesía de William González se nutre de dos temas: la identidad y la inestabilidad centroamericana. Esto mismo le ha llevado a replantearse el poema: las imágenes y ritmos son vehículo para comunicar la crudeza del mundo. El poeta no es artista de escritorio, más bien se trata de periodista del dolor humano.
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CENTROAMÉRICA
Porción terrestre, enlace de América del Norte
y América del Sur. Fragmento áspero.
Un rasguño de tierra.
Lo invisible de lo invisible, nada.
Arañazo que no le duele a nadie.
La rodilla raspada de un extraño,
una herida encarnada en el abdomen.
La pobreza y sus átomos poblando
un aire que desprecia, contamina
las selvas tropicales.
Los hijos de la nulidad, los siempre ignorados,
los bailarines de la vacuidad.
Refugio rudo de violencia déspota.
Hogar para los débiles, aquí
los sueños no se cumplen ni cumpliéndose.
Centroamérica con su frente ensangrentada,
el pobre suda pena derretida.
En el pasado, pulcro suelo virgen.
En el presente, suelo denigrado.
Una palabra que le creí al enemigo
A Nicaragua
País mío, quisiera que existieras,
que miraran tu hombro deshuesado,
rejodido, muriéndose de hambre
que conozcas la democracia y no
la tibia llama de su sombra tórpida.
Yo sé que vos naciste herido. Sé
que conozco la pizca de violencia,
la mancha que te avala en tu sepulcro.
No tengas miedo, paisito mío,
a pesar del desprecio y las calamidades.
Ya apártate del lodazal, aléjate
de ese charco mugriento, enjaboná
tu consciencia con agua bendecida,
limpiá tu historia, paisito mío.
A las palabras cámbiale las tildes,
a los poemas róbale las sílabas,
déjate de excepciones y regímenes.
Pensá, pensá en el pobre y su aguinaldo,
en el relinche de sus potros adiestrados.
Vos, paisito mío, tenés que pensar bien.
No caigás en las palabras de tus enemigos.
Útero gangrenado
[R. decide abortar, tras ser violada por siete mareros]
Un feto en la cuneta, sin suspiros
sin corriente de sangre que transite
por la delicadeza de sus venas
un feto en la cuneta, sin parientes
y dueños que reclamen su apellido
un feto en la cuneta, sin latidos
no conocerá el ardor del cosmos
hedor putrefacto de las cloacas
sumidero fantasmal que le esperaba
no correrá por calles de su barrio
ni triturará la violencia con sus dientes
un feto en la cuneta, ennegrecido
las pérfidas hormigas lo carcomen
un feto en la cuneta, detenido
el tiempo entre sus párpados
renglón torcido de los dioses bárbaros
no conocerá los libros ni las armas
triste no conocer las páginas de un libro
castigo cruel desconocer las armas
en ellas se refleja la inmundicia humana
no se atará el cordón de sus zapatos
no se chimará la rodilla correteando
no aprenderá una lengua
no apreciará la tierra en la que duerme
no crecerá, no se convertirá
en un marero más
no violará a su propia madre, no
El salario del miedo
Hay quien cree que los asesinados sienten.
El alma, dicen, se aferra al cuerpo hasta que lo entierran.Roberto Valencia
Si matar fuese (como dicen) un
desliz, una tarea fácil, nadie
dedicaría el tiempo al mal oficio.
No caigan en la trampa,
el asesino a sueldo
no cobra por el acto de matar,
ingresa su dinero por el miedo,
por el milisegundo de la bala
atravesando el cráneo de la víctima,
por la vigilia que llega después
envuelta entre fantasmas y tormentos,
por la maldita adrenalina, el aura
del instante oportuno: el dulce charco
de sangre que se forma y nadie lava,
la silueta del cuerpo repintado
indicando que ahí paró su música
un corazón humano.
Biblioteca antiviolencia
en esta plaza rodeada de madroños
hay un perímetro invisible que
los jóvenes respetan sin pensarlo
la biblioteca se convierte en
escudo antiviolencia,
refugio de los nadies soñadores
en esta plaza rodeada de madroños
la lectura se impone al salvajismo
la melodía del Yigüirro suena
como si fuera un verso de esperanza
abriéndose camino en istmos de vileza
en esta plaza rodeada de madroños
hay un perímetro invisible que
protege de las balas a los niños
aleja su inocencia de pandillas
repele las desgracias tempraneras
en esta plaza de rocas filosas,
calles de barro frío
y mariposas negras
los libros salvan juventudes agrias,
alejan de vampíricas tinieblas
que solo reconducen a la muerte
Nicaragua, 2000. Es poeta, periodista cultural y filólogo hispánico. Reveló para ABC un fraude literario de falsificaciones de manuscritos de Rubén Darío en universidades norteamericanas que hizo rectificar a Harvard. Ha publicado Los nadies (Hiperión, 2022); Me duele respirar (Valparaíso, 2023, Inmigrantes de segunda (Hiperión, 2023) y Esta será mi venganza (Hiperión, 2024). Ha recibido las siguientes distinciones: el XXV Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal, el IV Premio de Poesía Hispanoamericana Francisco Ruiz Udiel y el XXXVIII Premio de Poesía Hiperión. Forbes lo ha destacado entre las «30 Promesas de Centroamérica 2025» por su trabajo por defender la memoria, la migración y la inclusión social desde la escritura.