Desvelo: Carla Llamunao

3 octubre, 2026

Esta pequeña colección de los poemas de Carla Llamunao, titulada Desvelo, forman una constelación poética donde la vigilia, la oscuridad y la supervivencia son los núcleos temáticos. La oscuridad, para la autora, contiene la luz de las personas, y se transforma en visión, donde los ojos, las estrellas y el corazón quedan unidos. Los poemas crean imágenes sobre cómo vivir cuando la luz exterior ha desaparecido. La respuesta no es escapar de la noche, sino aprender a mirar dentro de ella, producir una luz propia y reconocer que el miedo, y la destrucción también forman parte de aquello que nos mantiene vivos.

LA VIGILIA ES LA ÚLTIMA FORMA DE RESISTENCIA

Contra la falsa luz que no permite ver elijo lo invisible.
¿Será porque también la luz es un abismo?

Olga Orozco

con los ojos abiertos
prestos a tragarse la oscuridad
llega la claridad feroz
                                                         del desvelo

NOCHE POLAR

por la noche polar
una capa de hielo capaz de sostener
a una persona, a un elefante marino
y su familia
Alicia Genovese

Perdí la cuenta de las horas
en esta oscuridad absoluta
 
                               ¿cómo me reconciliaré con el miedo?

Recorreré estas calles, vacías
con la esperanza de hallar
alguna señal

Cuando el sol no se asoma
y el sueño abandona el cuerpo
le exige seguir
con rutinas
que en esta falta de luz
no tienen sentido

Puede que me encuentre con algún colibrí
desorientado los dos
atraídos por el polen
me explique que de eso se trata
                                       hay oscuridades absolutas
                                       que alumbran
                                       como néctar para continuar

Avanzaremos juntas, avecilla
que aletea incansable
mi corazón

Sin aviso, llegaremos
a una plaza de luciérnagas
parecida a mi pueblo
nos dirán
               existimos nosotras
               seres capaces de iluminar

Ya sabíamos de especies marinas
que habitando lo más profundo del océano
con su propio cuerpo
han hecho bioluminiscencia

DESVELO

El río está adentro nuestro,
el mar nos rodea por todas partes
T. S. Eliot

La noche me ha arrastrado
no conozco esta ciudad
estoy frente al mar
pasaron más de ochenta años
desde que aprendí a caminar

la civilización no tuvo remedio
obstinada amé
una

     y

      otra

          vez

no encontré afecto más duradero que los pájaros
ya perdí la cuenta
no me interesa si somos más máquinas que personas
en esta agua
color estiércol
tengo añoranza de aquello
que fue azul
que una vez ante la inmensidad
de la quietud del Mediterráneo
en Siracusa, embriagada por la felicidad
dije quiero vivir aquí
ya nada de eso existe

me siento idiota de pensar

en toda esa insignificancia
esas cosas, esos asuntos
que no resultaron ser más
que una piedra rota
en una diadema
que nunca se ocupó

Aquí mientras la ciudad se quema
y se muere la última loica
esa que se le deshace el pecho en sangre
yo loica toda mi vida
sangrando por la herida
rendida ante la hermosura y el sufrimiento
de hombres que ni se lo merecían
desgajándome por causas
que me parecieron justas
y que sacando cuentas
como la familia que no sabe llegar a fin de mes
nada de eso me consuela

Mientras al dar un paso
en este mar putrefacto
que me llama
que fue resplandeciente
y esta noche
la traición de mis pasiones
me puso delante de estas aguas
que son sagradas
las han ido matando

Acá reconozco que fui ese revés
opaco
no me contenté con nada
la niñez sembró en mí
el desasosiego de la vida
que insistí en la risa
en la familia, en los libros, en el vino
la soledad de habitar esa otra orilla
me hizo sendero de chucao
amistoso al viajero
aunque pitonisa de la desgracia

En este recuento
                           mezquino y solitario
avanzo y reconstruyo mis primeros pasos
no hay nada hermoso en estas playas
no podré parar
y se me viene a la cabeza
la vez que un amigo me decía

las mujeres le temen a las ratas
por el trauma de ver a sus hijos devorados
por estas en las cavernas

la humanidad se ha convertido en eso
         una rata que se devora a sí misma

KALLFÜ

¿es todo de un color
o es el ojo una tela que cubre?

Nos dicen
venimos del azul

¿Será este azúl?

Azúl melancolía ceniza
que liba como vampiro
                        witranalwe
quita   roba  succiona

no hay piedad

Estamos condenados a vivir en la llama
del corazón del acero

Ese azul recorre
apremia a la escritura
porque la palma de las manos
se vuelve un mapa
de venas violáceas
trazadas por la tinta
El cobalto nos vuelve brillantes
ronda en la cabeza y repetimos
                        no volverá la marea orcela
el cielo se abre
sin horizonte palpable
quietos nosotros a lo ultramar
dispuestos a que nos arrebate la vida

LLALLIÑ

La araña que desciende a paso humano me conoce,
dueña es de un rincón de mi rostro,
allá anida, allí canta hinchada y dulce
Blanca Varela

Querida hermana
me cuentas que hay una araña
en la esquina de tu cuarto
que sospechas
que es de rincón
que el teléfono
la reconoce como loxosceles

has tenido contemplación
a pesar del peligro
                        inminente

Lleva días
semanas meses
justo en la noche
la ves asomarse
quizás de agradecimiento
quizás de reconocer tu especie

Querida hermana
te cuento que acabo de terminar de tejer
un suéter
            sin  mangas
            rojo

me he sentido araña
cada tarde y noche
me dejo llevar por los palillos

tu compasión y mi mecánica
al mover las manos
nos entrega al destino del violinista
nacer araña
                             letal
nos entrega a la muerte
en un rincón
nos entrega de veneno y ternura
Querida hermana
nos entrega

LA NOCHE SE REVELÓ AL OJO
            cubriéndolo todo
            cada pupila una estrella
            y cada estrella mi corazón

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Temuco, 1991. Es poeta y académica mapuche. Estudió Pedagogía en Castellano en la Universidad de La Frontera y es Magíster en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Austral de Chile. Actualmente cursa un Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Complutense de Madrid. Su primer poemario, Avistamiento de Aves y otros vuelos, fue ganador de la Primera Convocatoria de la “Colección de Poesía Yosuke Kuramochi”. Su segundo poemario, Venimos de la noche, será publicado por Veranada Ediciones a finales de 2026.