El eco del deseo: Un viaje por el nuevo libro de cuentos de Gisela Kozak
3 agosto, 2025
En El deseo es un piano invisible, la escritora venezolana Gisela Kozak traza un vibrante mosaico de veinte cuentos donde el deseo, la música y la ciudad son protagonistas. Con un estilo íntimo, irónico y melómano, Kozak explora con libertad el amor lésbico, los afectos no correspondidos, la migración y la tensión entre lo vivido y lo deseado.
La escritora Gisela Kozak ha encontrado en la escritura de ficción la posibilidad de retratar personajes cercanos en los que deja entrever su pasión por la música, las ciencias, la política y la cultura, pero también su voz crítica y su visión sobre los afectos. Así lo demuestra en su más reciente libro de cuentos El deseo es un piano invisible (2025), editado por Suburbano Ediciones.
Kozak, venezolana que emigró a México en 2017, ha publicado dos novelas: Todas las lunas (2011) y Latidos de Caracas (2006), tres libros de cuentos: Pecados de la capital (2005), En rojo. Narración coral (2011) y una antología, Casa de ciudad (2021). A su obra se suman cinco libros de investigación académica y una compilación, una de ellas de crónicas, Siete sellos. Crónicas de la Venezuela revolucionaria (2016). Además, ha intervenido en la esfera pública con numerosos artículos, parte de ellos recogidos en el libro Parque en ruinas. Venezuela y las izquierdas (2023).
El deseo es un piano invisible, su obra más reciente,es un compendio de relatos de amores descarados, dulces, apasionados, con sazón, divertidos, tristes, con lenguaje mordaz, y otros tan eróticos que dan temblor en las rodillas por los recuerdos que evocan. Personajes cotidianos, tan reales que podrían encontrarse en cualquier bar o café de Caracas o Ciudad de México, conforman las 20 historias con estructura de soundtrack donde el deseo, la música y la descripción de la escenografía urbana también son personajes principales.
En este libro hay un conjunto de retratos de amor lésbico en todas sus dimensiones: desde la monogamia convencida de las protagonistas migrantes de “El silencio”, pasando por el poliamor en “Polifonía”, hasta llegar al engaño y la violencia en “Desafinado” y “Canto roto”. “Capricho”, por su parte, ironiza sobre las pasiones literarias sin respuesta, y “Fuga”, sobre las aventuras pasajeras, divertidas y bellas. El abismo entre la vida vivida y la que se quisiera tener está presente en “La realidad y el deseo”. El erotismo sin empacho de “La pasión” contrasta con la decepción de “¡Todo era amor!”.
Las historias evocan la dicotomía de la juventud y la madurez, el dolor y la belleza, así como la delgada frontera entre el amor y la amistad, pero todas unidas por el deseo y el ritmo musical.
Kozak es melómana y apasionada de la música de todo tipo, por eso el ritmo es tan importante en su proceso creativo. En este libro de cuentos eso queda muy claro, porque la estructura de las historias va formando una experiencia sonora ecléctica en la que figuran temas de artistas como: Puccini, Gilberto Santa Rosa, María Callas, Óscar de León, Brahms, Shostakovich, Mozart, Daniel Santos, Queen, Michael Jackson, entre otros.
La novela Todas las lunas fue uno de los primeros libros de Kozak que leí. Lo encontré en los pasillos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). En ese entonces yo era una estudiante de 20 años, ávida de experiencias y con muchas preguntas que me hacían sentir como “bicho raro”. Pero en las páginas de esa novela encontré a personajes como Verónica con los que me sentí identificada, comprendida y acompañada en un proceso de autodescubrimiento. Al leer El deseo es un piano invisible, recordé una pregunta que me resonó en 2015 cuando terminé la mencionada novela. En una escena, Gabriela, uno de los personajes, interpela con curiosidad a Verónica: ¿Qué significa amar a una mujer?
Recordé esa pregunta cuando leí “Para piano y orquesta», el cuento que da inicio a la veintena de relatos y en el que uno de los personajes hace la siguiente afirmación: “Las mujeres se enamoran de cosas que no se ven”. Entonces le pregunté a Kozak si de allí venía el título de su libro.
“El título original iba a ser El sonido del deseo, pero ya estaba registrado con otro libro. El azar decidió: el deseo puede tener un origen muy difícil de encontrar”, dice la autora y explica que la frase del cuento se refiere a un amigo suyo que no entiende el gusto de algunas mujeres bellas por hombres que no lo son.
El deseo es un piano invisible tiene un estilo narrativo descriptivo, en el que a veces la autora narra en primera persona con un tono cómplice. Es un libro para cualquiera que aprecie el oficio de escribir y el placer de leer. Aunque explora lo que significa amar a una mujer, no está encerrado en una sola temática: por el contrario, muestra a plenitud el amor y el deseo como complejidades humanas.
Quizás esa complicidad y complejidad facilitan identificarse con los cuentos: los desamores, las decisiones complicadas, el abismo de la pasión no correspondida que con el paso de los años se vuelve anécdota pícara, los temores de migrar a lo desconocido y el impacto de la política y los autoritarismos en la vida de las personas.
Para Kozak, el cuento ha recuperado vigor, y así lo demuestran autores como María Fernanda Ampuero, Samantha Shweblin, Guadalupe Nettel, Eduardo Halfón, Rodrigo Blanco, Bernardo Esquinca, Liliana Colanzi, entre tantos otros. “El deseo es un piano invisible muestra el amor entre mujeres desde ángulos imprevisibles y muy diversos, que incluyen desde los años ochenta hasta el presente, en el que una mujer soldada es chantajeada por medio de la inteligencia artificial, por ejemplo”, explica la autora.
Con esta obra la editorial Suburbano Ediciones (Miami) apuesta de nuevo por la ficción latinoamericana, un acierto que ojalá salga de los límites preestablecidos por el mundo editorial, a veces más inclinado a la novela y a definirse de acuerdo a temáticas, más que a la pasión por el oficio literario.
Es periodista y comunicadora social egresada de la Universidad Central de Venezuela. Cuenta con una década de experiencia en periodismo con enfoque en derechos humanos y temas de libertad de expresión. Ha colaborado con revistas académicas como Revista Comunicación de la Fundación Centro Gumilla y Letras Libres.
Twitter: Elvianys_A