Poemas de Carmen Salas del Río
3 octubre, 2026
Los presentes poemas de Carmen Salas del Río convienen en la creación de lo íntimo y femenino. Desde allí, se reivindica la figura de la mujer desde diversas trincheras de lucha. En Abrazándote se crea una atmósfera de compasión capaz de desactivar el miedo; en Etiqueta negra se critica el hecho de que la sociedad juzga a las mujeres antes de conocerlas; y en La nueva fortaleza trata sobre la reconstrucción personal después de haber sufrido heridas y rupturas. La voz poética transforma sus fracturas en parte de su identidad y encuentra en la autocompasión la manera de sanar.
ABRAZÁNDOTE
Mujer,
aparta esa angustia que te aprisiona
acoge ahora mi cálido abrazo
que te ayude a juntar y pegar
los trozos de tu vida
que partió la violencia,
redondear los bordes de las heridas
que te hicieron el cristal de sus golpes,
la pérfida lengua que te despreció sin tregua,
devolver a tu piel su verdadero color
a tus ojos su brillo natural
la palabra a tu lengua
muda por el temor,
mitigar tus temblores,
acallar los ecos del desencanto
borrar la decepción
y cortar las cuerdas que te oprimieron,
devolverte los sueños,
reparar el desgarro
de las humillaciones.
¿Hay algo más atroz
que mudar del amor a la crueldad?
CUERPO CÍCLICO
Mañana el cuerpo
cambiará de ritmo.
Lo sabré antes
de que ocurra.
Disimularé.
Iré al trabajo
con el dolor oculto
bajo la ropa.
No tendré ganas de hablar,
la voz firme,
pese al temblor.
He querido ser hombre
por la estabilidad:
del cuerpo,
del ánimo,
de la sangre.
Por no vigilar la ropa
ni el calendario.
Por no huir
del calor
como de una culpa.
ETIQUETA NEGRA
La llamaron puta
antes de saber su nombre.
Nadie preguntó
cómo llegó hasta allí.
El hambre no suele interesar.
Cobrar por el cuerpo
fue la única llave
que encontró
para seguir respirando.
No vendió la mente.
No entregó la voz.
La vergüenza
no nació con ella.
La aprendió.
Más tarde vino la violencia:
el control,
el golpe que no deja marca,
la palabra usada como herida.
Siempre contra mujeres.
Siempre desde la cobardía.
Hoy no nombro al miserable.
No merece
ocupar espacio.
Me quedo
con la vida que resiste.
LA LEY DEL PÉNDULO
No busquéis en mí
la quietud del mármol,
esa línea horizontal
que los hombres llaman calma.
He dejado de pedir perdón
por mis mareas,
por este pulso que sube y baja
como una luna
que no sabe
quedarse quieta.
Aprendí que el eje
no es estar inmóvil
sino ser el centro
de mi propia sacudida.
Reclamo el privilegio
de la tormenta,
de quien carga con su ciclo
como quien porta un cetro
de carne, de hierro
y de memoria.
Ya no envidio el paso firme
de los que nunca tiemblan.
Mi fuerza es este vaivén,
esta arquitectura
que oscila pero no cae.
Este cuerpo que, por fin,
ha aprendido a sostenerse.
LA NUEVA FORTALEZA
No soy la vasija intacta
que salió del horno,
sino aquella que se rompió
bajo el peso de mil manos.
He recogido mis pedazos,
uno a uno,
y los he unido con el oro
de mi propia compasión.
Ahora
mis grietas no son fallos,
sino senderos;
brillo más
por donde fui herida
que por donde fui perfecta.
Mi fuerza
ya no es la del roble
que se quiebra en la tormenta,
sino la del manglar
que abraza el lodo
y la salinidad.
He echado raíces
que aprendieron a respirar
fuera del agua,
entrelazadas
con mi propia historia,
firmes y flexibles.
No crezco hacia arriba
para que otros me vean,
sino hacia adentro,
para que nada
me logre arrancar.
Nacida en Cádiz en 1955, fue docente durante treinta y ocho años y desde las aulas fomentó la escritura creativa y la lectura. Su labor fue reconocida en España con el prestigioso Premio Nacional de Educación 2014. Desde su jubilación se ha consagrado a la poesía y ha publicado Manto del alma (2016), La mirada del tiempo (2019), El cantar de las caracolas (2020), Salitremente (2021), Las grietas de la luz (2023), EL AMOR…en las manos (2025) y Sostener la oscilación (2026). De esta última obra ha dicho E. R. Montes: “La autora logra lo que pocos poetas consiguen: elevar su historia personal a una categoría universal, convirtiendo su herida en un balcón desde el cual todos podemos aprender a mirar el horizonte”.