
Un lugar entre nosotros
7 octubre, 2026
Una vez a la semana, cerca de la Puerta del Sol, en Madrid, un grupo de escritores se reúne para hablar de libros. Leen, discuten, corrigen sus textos. A veces se detienen en una palabra, en una forma verbal que para unos resulta perfectamente natural. De esas discusiones nació Acción migrante. Escrituras en tránsito (Equidistancias, 2026), un libro que reúne cerca de cuarenta autores que comparten la experiencia de escribir lejos de casa. En esta edición publicamos el prólogo de Clara Obligado, quien reflexiona sobre lo que ocurre cuando nos vamos a vivir a otra parte. En Madrid, una misma palabra puede traer recuerdos de países diferentes.
Hay otras maneras de perder un lugar sin necesidad de marcharse. Magdalena Arias Vásquez, en su texto “El barrio que se volvió visible”, escribe sobre el Casco Viejo de Ciudad de Panamá, donde pasó su infancia. Las casas han cambiado de dueño, muchos vecinos se han marchado y el barrio se ha convertido en una parada obligatoria para turistas. Uno puede seguir viviendo en el mismo lugar y descubrir un día que ya no reconoce buena parte de lo que tiene alrededor.
También en Panamá transcurre “No hay apuro ni sofoco”, de Alejandra Moffat, una crónica escrita para el proyecto de crónicas del festival Centroamérica Cuenta. Durante su visita, Moffat se acerca al archivo personal de Sandra Eleta y a la mirada única que esta fotógrafa ha forjado a través de los años, a través de un vínculo profundo con Panamá y sus habitantes.
Tres historias que parten de experiencias distintas, aunque las tres vuelven, de alguna manera sobre lo que permanece y lo que cambia. No es una preocupación exclusiva de la no ficción.
En “Confesiones de un chico que amaba la luna”, William Grigsby Vergara se ocupa de esa difícil relación entre la imaginación y un mundo empeñado en corregirla. También de lo que significa crecer cuando nuestra manera de ver las cosas no coincide con la de los demás.
En Poesía publicamos cinco poemas del escritor kurdo Hussein Habasch, traducidos por Abdul Hadi Sadoun, Zinar Ala y Ghadeer Abu-sneieh, en los que aparecen el exilio y la memoria; y una selección de Desvelo, de la poeta mapuche Carla Llamunao Vega, donde la lengua, el cuerpo y la memoria familiar ocupan un lugar importante. A ellos se suman Marina Casado Hernández, con poemas de Un mar que nadie mira (Reino de Cordelia, 2026), atravesados por el paisaje y la ausencia; Marissa Russo, con dos trípticos; Carmen Salas del Río y Enrique Arias Beaskoetxea, cuya escritura se detiene en pequeñas estampas de la vida cotidiana.
En Crítica, Javier Padilla vuelve sobre Ernesto Cardenal y Roque Dalton para examinar las relaciones entre poesía y revolución. Victoria Marín Fallas propone una lectura sobre la dulzura y su lugar en el canon literario, mientras Juan Marieli se acerca a Nazarena (Alfaguara, 2026), de Karina Sainz Borgo, y a la construcción de sus personajes femeninos. Tres lecturas que, desde preocupaciones distintas, vuelven sobre las relaciones entre la literatura, el poder y las formas en que hemos aprendido a leer.
Tal vez aquellos escritores que se reúnen cada semana en Madrid no estén haciendo algo muy distinto de lo que intentamos en estas páginas. Ellos se encuentran una vez a la semana. Nosotros, cada vez que publicamos un número. Tal vez, una revista, después de todo, también es una forma de habitar un lugar.
Mario Martz, director
Autor de Viaje al reino de los tristes (2010) y de Los jóvenes no pueden volver a casa (2017). Su trabajo aparece en distintas revistas y antologías de Iberoamérica. Dirige Carátula desde finales de 2025.