5 poemas de Mateo Morrison

3 agosto, 2025
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Los poemas del poeta dominicano Mateo Morrison configuran un universo donde lo urbano, lo erótico y lo metafísico se entrelazan en una visión intensamente lírica y crítica. Morrison emplea una imaginería densa y simbólica para revelar tensiones entre lo íntimo y lo colectivo, lo salvaje y lo estructurado, lo amoroso y lo hostil. La ciudad aparece como escenario contradictorio: espacio de deseo y violencia, de belleza efímera y alienación. 

Mejillas sorprendidas

La nave brillante en sus ojos
era una nueva visión huracanada,
fustes en mejillas sorprendidas
que dieron aviso de la singular presencia.
Se erguía la Tierra,
y los rostros
transformaban sus ceremonias.
Una flecha hacia el sol
era una advertencia a las exactitudes
con que el tiempo medía 
la transformación de los sentidos.
Árboles llenos de asombro,
erizados algunos 
y otros convertidos en estiletes
sobre la paz que las aves demandaban.
Murciélagos abandonaron sus cuevas,
y todo el mar fue más bravío.
Cada río violentaba sus fuentes,
se guerreaba en un suelo que siempre
era alimento para otras vigías.
Llegaban 
nuevas máscaras,
se cruzaban con los nuevos adjetivos,
con los adverbios contrariados,
y los sustantivos
formaban una cadena
que enlazaba
con los verbos amar y odiar,
aliados en nuevas criaturas.

 Dentadas caretas

La misma ciudad que nos posee
—en sus aceras de luz—
oteó nuestras pisadas:
la de los celajes.
Intercambiaba la niñez que discurría 
con límpidos trineos de la imaginación,
poblada de tiovivos y de caballitos de madera.
Arquitecturas híbridas 
parecíamos 
mientras corríamos hacia las cuevas 
que el deseo fabrica para el amor.

*

La de los adoquines,
la misma diseñada
con signos de obligada sumisión.
La de las damas que, dulces ellas, 
caminaban por vías alfombradas, 
era también nuestra ciudad.
Como habitantes salvajes,
nos amábamos detrás de las murallas,
aprovechando sus suntuosidades.
Encontrábamos allí nuestros instantes
de fugaces amores.
No fuimos sumisos, y las estrellas y la luna lo saben.
Un hierro incandescente, 
fundido en nuestros cuerpos, era bendecido.
Nos deslizábamos por los túneles 
para ir a los manieles, 
complicados nudos para nuestra nocturnidad.

*

Aunque vuelvas a abrazarla
y le deposites una ofrenda,
esta, a ratos, es hostil.
La amas por encima de la violencia,
de la aglomeración y de la sospecha
de no ser realmente amado.
En los zumbidos, en la perversa cubertería
al lado o dentro de los restaurantes
que atesoran el ritmo de la ciudad,
el ritmo exquisito de la ciudad,
aparecen las muecas de la calle.

*

Filoso y esplendente el cuchillo aleve,
volcánica la bala,
duerme ahora sobre algún desconocido.
De todos modos, 
se despierta la metrópoli junto a la demencia,
que parece angelical para algunos,
y se detiene en un carnaval custodiado por olas
en un torpe y amargo crepúsculo circular
con un hálito de dentadas caretas,
terminando en el redescubrimiento
de multitudes con colores intensos
que podrían florecer, un día después, 
cuando los sonidos y el alcohol hayan migrado
a la insípida realidad de nuestras casas
en un amanecer 
bordeado de enflaquecidas sombras.

Enigmas de un hermoso secuestro

Sé de tus pechos, y de otras zonas del deseo, que exhibes
tu planitud de vientre,
tu sexo boreal, austral, invernal,
totalmente adaptado al placer cósmico.
Déjame descubrir,
a los conductores de tu frágil humanidad,
este palacio orgiástico.
No te permitieron purificar tu niñez 
corriendo en los arrozales,
ni en el río, el lago o el mar, desnuda,
para que el páramo escuchara tu risa
cuando ibas delineándote en espiral
al borde del alarido, 
de los trastocados sentimientos
que ahora te acosan y te digieren como hurones
en las múltiples caras que desconoces,
pues te cruzan veloces 
por las madrugadas, 
donde el insomnio 
y las ansias son una misma manta.

*

He venido a escribir tus fatigas,
los enigmas de tu hermoso secuestro 
hacia un continente de luces.
Cada aliento es poetizable,
cada vacío de noches neblinosas,
cada enigma, cada palabra.
Soy el escribano de metáforas,
invasor de tus íntimas soledades;
reescribiré tus pasiones superpuestas 
por transeúntes en varios hemisferios.

*

Tus perfumes mezclados de sudores
se confunden en aromas de hueros murmullos
de las grandes ciudades que te pueblan.
Soy ahora el pintor de las llagas brotadas de tu ser.
Esculpo de nuevo tu voz, 
descubriendo otra forma de belleza.
Soy el constructor del enorme edificio de sílabas.
No logro captar la fragilidad de tu desmayo.

Hostilidad del viento

Una noche de jazz
violentada por Katrina
sigue siendo una noche de música
ahora maltratada por el viento.
Las tormentas regulan
el insurrecto saxofón
acompañado por un diluvio 
que no es amigo de nadie. 

*

Las carnes flotaban
en un blues acuífero.
Multitudes, 
vestidas de orgasmos,
desafiaron carreteras.
Era una extraña melodía
en la continuidad del célere saxo.
Calles desorbitadas; 
las mías, las tuyas, las nuestras,
en las hídricas formas
de Tánatos y de Eros.
Masturbaciones musicales
en condados inundados
por desbordados pasajeros
que se agolpaban
con híbridos arpones diluidos.

Perplejidades

Te deslizas,
agitas tus piernas
en el leve suspiro de una hoja.
Ves que el riachuelo
tiene solo dos destinos:
secarse o llegar al abismo.
Tú sigues.
Voy hacia tu horizonte.
Miles de garzas
te circundan risueñas;
vas hacia un océano de cenizas.
Sigo detrás de ti;
no soporto el enorme peso del silencio.

*

Reinicio tu recuerdo
cuando el lagarto adquirió su tono gris-azul
ante nuestras extrañas miradas.
Sé que te nacieron alas:
te volviste órfica.
Te husmeo en pudendas vigilias.
Transversales a tu huida,
Hay otras aves.
Tu unicidad impide 
que formes parte
de sueños etéreos.
No vas ahí;
te alejas demasiado.
Inasible.

Santo Domingo, 1946.
Escritor, poeta, líder cultural dominicano, miembro de la Generación Literaria de Posguerra. Morrison ha publicado más de treinta libros en poesía, ensayo e investigación cultural, y su obra ha sido traducida a varios idiomas. Ha recibido distinciones como el Premio Nacional de Literatura (2010) y el Doctor Honoris Causa en Humanidades (2009). Su labor cultural ha sido reconocida internacionalmente, y en 2024 se le dedicó la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo.